Deniegan la libertad provisional al padre de los niños asesinados en Godella

Gabriel S., el padre de los niños asesinados, dentro de un vehículo policial. / EFE/Manuel Bruque
Gabriel S., el padre de los niños asesinados, dentro de un vehículo policial. / EFE/Manuel Bruque

La Audiencia Provincial de Valencia rechaza el recurso presentado por la defensa al considerar que persiste el riesgo de fuga por la falta de arraigo

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA.

El padre de los niños asesinados en Godella, Gabriel S. C., permanecerá en prisión provisional, comunicada y sin fianza después de que la Audiencia Provincial de Valencia rechazara el recurso presentado por la defensa contra el auto de encarcelamiento dictado por el juzgado de Paterna que instruye la causa. Los magistrados entienden que persiste el riesgo de fuga, sobre todo porque el investigado, que lleva 53 días en prisión por su presunta implicación en el doble infanticidio, no tiene domicilio ni arraigo familiar en Valencia.

El tribunal rechaza la colocación de sistemas electrónicos u otras medidas solicitadas por la defensa para controlar a Gabriel S. en el caso de que le concedieran la libertad provisional. El juez de Paterna que instruye la causa por doble asesinato y la Audiencia Provincial ratificaron la prisión para el padre de los menores por la naturaleza y gravedad de los delitos, el riesgo de fuga y la condena de larga duración a la que se enfrenta.

Sin embargo, la defensa del investigado considera que los indicios de culpabilidad son endebles, porque fue la madre quien llevó a la Guardia Civil hasta las fosas donde estaban enterrados los niños, y también habría confesado al forense que ella mató a sus dos hijos de cuatro meses y tres años de edad. El recurso presentado contra el auto de prisión solicitó otras medidas alternativas a la privación de libertad e informó de la dirección donde reside el hermano de Gabriel, que ha viajado desde Canadá a España para establecerse en Valencia, como posible domicilio del investigado.

El juez también denegó un permiso extraordinario que el acusado pidió para asistir al entierro de sus hijos

Además, el escrito de la defensa afirma que la prisión no puede transformarse en una pena privativa de libertad anticipada, ni en una ejecución provisional de la condena, por ser contrario al derecho a la libertad garantizado por la Constitución Española.

El padre de los niños también solicitó al juez que le concediera un permiso extraordinario para que pudiera asistir al entierro de sus hijos, pero la petición fue denegada por motivos que no han trascendido. Como ya informó LAS PROVINCIAS, los padres de los menores, Gabriel S. y María G., se acogieron a su derecho a no declarar por consejo de sus letradas de oficio y el juez decretó prisión provisional, comunicada y sin fianza para ambos.

Tras las investigaciones del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia, el magistrado atribuye dos delitos de asesinato tanto al padre como a la madre. Durante los primeros interrogatorios para tratar de averiguar dónde estaban los niños, María realizó varias declaraciones de forma espontánea en las que insinuó que su marido sabía dónde se encontraban los menores.

Sin embargo, la joven luego manifestó en la habitación 211 del Hospital de Llíria que Dios le había ordenado que matara a sus hijos. Después de estas dos versiones, la comparecencia de la madre ante el juez parece clave para determinar el grado de participación de Gabriel en los trágicos hechos y contestar algunas preguntas: ¿Pudo María despertar a los niños y sacarlos de la casa sin que se diera cuenta su marido? ¿Escuchó Gabriel los gritos de sus hijos? ¿Quién enterró los cadáveres?

Los investigadores de la Guardia Civil sospechan que la madre cometió los crímenes durante un brote psicótico, por lo que podría ser declarada inimputable en el caso de que los forenses confirmen esa ruptura de la joven con la realidad. Pocas horas después de ingresar en el módulo de enfermería del centro penitenciario de Picassent, María protagonizó un incidente violento y propinó puñetazos y patadas a las funcionarias porque no quería entrar en su celda. También mordió a una de las trabajadoras durante el forcejeo. La reclusa reaccionó de esta forma tan violenta tras sufrir otro brote psicótico y tuvieron que inyectarle un tranquilizante.

Niños asesinados en Godella