Retrato de los ladrones de la tienda Louis Vuitton en Valencia, muy violentos y reincidentes

Un hombre repara el escaparate de Louis Vuitton dañado por los delincuentes. /EFE
Un hombre repara el escaparate de Louis Vuitton dañado por los delincuentes. / EFE

Un exmilitar y un acusado de homicidio, entre los miembros de una banda que usaba pistola, mazas, un hacha, extintores o potentes coches robados

JUAN ANTONIO MARRAHÍ y JAVIER MARTÍNEZValencia

Sin piedad y con todo por delante. A las bravas y con extrema violencia. Así podría resumirse la actitud del peligrosísimo trío conformado por el veterano Juan Carlos V. C., un conquense de 46 años, y sus colegas valencianos Raúl A. N, un exmilitar de 34 años, y Pablo C. M., de 27 años. A tenor de las investigaciones de la Policía Nacional, los tres presuntos delincuentes detenidos por el asalto a mazazos a la tienda de Louis Vuitton, disparos a la policía y los daños a coches patrulla responden al perfil de delincuente de 'golpe duro'. Y con un mecanismo muy claro: robar coches potentes para luego dar 'palos' de consideración en busca de lo mejor de lo mejor. Bolsos de marca, joyas, relojes... Objetos para lograr mucho dinero y de manera muy rápida, quemar ganancias y vuelta a empezar.

Los detenidos por el robo de Louis Vuitton suman 26 arrestos previos

Por el momento, y con diligencias muy ágiles, la Policía Nacional les van a imputar tres robos cometidos recientemente en tiendas de Valencia, entre ellos el del lunes. Pero la lista podría ser mayor a medida que avance la investigación, pues su 'modus operandi' de mazazo o alunizaje cuadra con otras sustracciones o tentativas en tiendas del corazón de la ciudad: como el de septiembre en la célebre tienda de bolsos, el de la tienda de Apple o el alunizaje de hace unas semanas en la tienda Oro Gema de la calle San Vicente.

Sólo con el golpe del lunes y su arriesgada huida, los tres sospechosos van a ser acusados de robo con fuerza, robo con uso de vehículo (el Alfa Romeo estaba sustraído), atentado a agente de la autoridad y delito contra la seguridad vial. Hoy, previsiblemente, sean puestos a disposición judicial, aunque en el caso de Raúl dependerá de su recuperación hospitalaria. Él es quien recibió un disparo de la policía después de que los sospechosos abrieran fuego contra los agentes y les lanzaran espuma de hasta tres extintores para obstaculizar su visión, lo que podría haber causado graves accidentes.

Otros sucesos en Valencia

Más allá de este arresto, el historial delictivo del grupo es de los que corta la respiración . Homicidio doloso, lesiones, tráfico de drogas, amenazas, robo, atracos... Un pasado vinculado, una y otra vez, a incumplir la ley. A los grilletes, a los calabozos y a los juzgados. Juntos suman 26 antecedentes policiales y la reincidencia era su bandera. Sus herramientas: vehículos robados, mazas, hachas, guantes, pistolas o extintores para usar en la huida.

Juan Carlos cometió un homicidio

Buceamos, en primer lugar, en el pasado de Juan Carlos V. C., el mayor de la banda. Su presunta actividad delictiva tuvo especial intensidad a finales de los años noventa. Al parecer, había salido hace poco de prisión por un homicidio doloso en Cuenca en 1999. En ese año, además, varios juzgados manchegos lo reclamaron a nivel nacional por delitos como tráfico de drogas, daños o robo. Según fuentes próximas a la investigación, acumula cinco antecedentes policiales por el homicidio, por robo con fuerza, por tenencia ilícita de armas y por tráfico de estupefacientes. Es obvio que no encauzó su vida tras el periodo entre rejas con motivo del crimen. Ni siquiera se amansó después de su penúltimo arresto, el del 22 de octubre, en Valencia.

Robaban coches potentes para asaltos en busca de lo mejor: bolsos, joyas o relojes

Fue cuando merodeaba por la calle de la Paz de Valencia con una moto acompañado, según las investigaciones, por su compinche Pablo. La policía sospecha que iban a robar en una tienda: por eso llevaban cascos integrales y una mochila con un hacha y un martillo. Y por eso reaccionaron con su estudiada violencia cuando un policía trató de identificarlos. Juan Carlos la emprendió a golpes contra el agente, al que también atropellaron. Su colega huyó con un arma de fuego en la cintura. Juan Carlos vivió un tiempo en la localidad conquense de Cañamares antes de convertirse en prófugo de la justicia. Muchos años después, se trasladó a Valencia, donde operaba junto sus dos colegas.

Robo en Louis Vuitton

Juan Carlos ama los caballos, como lo demuestran varias fotos en uno de sus perfiles sociales de internet, en el que asegura haber estudiado en la Universitat Politécnica de València. Entre sus amigos encontramos a Raúl, el exmilitar.

Pablo, el conductor

El segundo arrestado tras la persecución de Louis Vuitton es Pablo C. M., de 27 años. Al parecer, él era el conductor del Alfa Romeo que protagonizó la huida. Se ha forjado un 'curriculum' delictivo que asusta: diez antecedentes policiales por delitos de robo con fuerza, resistencia a agente de la autoridad, amenazas y atraco. Pablo llegó a fotografiarse con una pistola en una imagen que Juan Carlos atesoraba y que obra en poder de la policía.

Raúl, un exmilitar del Marítimo

El último miembro del grupo es Raúl A. N., un exmilitar de 34 años residente en el distrito Marítimo de Valencia y colega de Juan Carlos. Es extremadamente musculoso y un enamorado de los tatuajes, la noche, los gimnasios, Pamela Anderson o el actor Vin Diesel, protagonista de la saga cinematográfica 'Fast and Furious' sobre carreras callejeras ilegales. A Raúl la última de sus carreras le costó un arresto y un disparo de la policía. Según revela en su perfil de Facebook, estudió en el Instituto Sorolla. «Militar por un tiempo, paracaídista para toda la vida», publicó en referencia a su pasado en las Fuerzas Armadas. Le constan 11 antecedentes policiales por delitos como lesiones, resistencia a agente de la autoridad, amenazas o robos con fuerza y violencia.

Los robos con fuerza en tiendas de Valencia se elevan un 15%

MAR GUADALAJARA.- Los robos con fuerza en establecimientos de la ciudad de Valencia se han disparado, en un año. Según último balance trimestral de criminalidad del Ministerio del Interior, los sucesos de este tipo han aumentado más de un 15%, pasando de 14.182 a 14.541, cifras elevadas que no sorprenden tras las demandas de comerciantes y agentes de seguridad.

Julia Martínez, presidenta de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico de Valencia reclama más dotación económica en seguridad, una demanda, «en la que llevamos muchos años insistiendo, necesitamos que refuercen económicamente esta concejalía, por el bien de todos los comercios». No solo hay un déficit es las partidas, también en los recursos de personal y material, así lo asegura Martínez, «en todo este tiempo se han jubilado muchos policías, alrededor de 300 agentes que no han sido reemplazados en la zona, por lo que falta mucho personal».

Del mismo modo, llevan más de diez años pidiendo cámaras de vigilancia, «una herramienta que es necesaria, es muy eficaz y Valencia las necesita», asegura. Esta demanda en concreto es importante, desde la Asociación consideran «fundamental» controlar la seguridad en la ciudad.

La inseguridad de aquellos que regentan comercios y tiendas en el centro de la ciudad, crece en esta época del año. Según la presidenta de la asociación, sucesos como el ocurrido en la calle Poeta Querol el pasado lunes tiene mucho que ver con la llegada de las fiestas de Navidad, «es una temporada en la que suelen tener lugar sucesos así, aunque este parece más puntual por lo espectacular, pero los robos ocurren más a menudo de lo que pensamos», explica.

La labor de la Asociación para que estas medidas sean tenidas en cuenta, no cesa, ayer por la mañana mantuvieron una reunión con el Ayuntamiento y continuarán para perseguir su objetivo.

Vigilantes de pega y sin acreditación oficial, es la situación que sufren en el sector de la seguridad privada, el intrusismo tiene repercusiones también para vecinos y comerciantes. El Secretario General de la Federación de Trabajadores de Seguridad Privada en la Comunitat, Juan Fresneda, lo denuncia de forma tajante: «son auxiliares que no tienen la formación ni la acreditación ministerial para realizar funciones de vigilante».

Fresneda alerta sobre la falta de seguridad en muchos establecimientos por esta problemática, las empresas de seguridad ofrecen sus servicios con un precio más barato que por los de un vigilante acreditado. Desde la Federación piden mayor vigilancia por parte de la administración y los cuerpos de seguridad del Estado, ya que estos profesionales dependen del Ministerio del Interior.

 

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