Eduardo Zaplana rebate el informe de la UCO: «No he tenido cuentas en el extranjero»

Eduardo Zaplana, a la salida del juzgado tras acudir a firmar. / Jesús Signes

El expresidente de la Generalitat se muestra deseoso de declarar ante la jueza para defender su honorabilidad

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El expresidente de la Generalitat Eduardo Zaplana acudió ayer bien temprano al juzgado para firmar después de que la jueza del caso Erial lo dejara en libertad y levantara parcialmente el secreto del sumario. La visita del exministro a la Ciudad de la Justicia cada lunes formará parte de su rutina semanal. Ayer atravesó la puerta rodeado de periodistas. A la salida, atendió con brevedad a los medios para verbalizar lo que apuntó en un comunicado tras ser puesto en libertad hace unos días: «Nunca hice nada ilegal».

Zaplana, que padece una leucemia, ha estado recluido en su casa desde que hace una semana fue dado de alta en el hospital La Fe, donde llevaba ingresado desde el pasado mes de diciembre para tratarse de su grave dolencia. La mayoría de este tiempo lo ha dedicado a leer los miles de folios que componen una parte importante del sumario del caso Erial, una investigación que le imputa al exministro varios delitos, entre ellos blanqueo de capitales, malversación y prevaricación. Casi 4.000 folios que apuntan a una presunta trama para blanquear más de diez millones de euros en comisiones procedentes de la familia Cotino tras la adjuficación del plan eólico de la Comunitat Valenciana y del servicio de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).

El expresidente de la Generalitat atendió a los medios de comunicación que se agolpaban a las puertas del juzgado para defender su inocencia. El paso del tiempo no ha menguado la contundencia del verbo de Zaplana, el mismo con el que gobernó la Comunitat Valenciana: «No tengo ninguna cuenta ni ningún bien fuera de España».

La jueza que investiga el caso firmó el auto para dejarlo en libertad hace unos días después de bloquear unas cuentas en Suiza con más de seis millones de euros de las que, en principio, el 90 % se atribuyen al exministro. Un parte del sumario que por ahora sigue secreta.

«Jamás participé en ninguna adjudicación ilegal», asegura el exministro

En los folios de la investigación que han salido a la luz, es cierto que no hay ninguna vinculación directa de Zaplana con fondos en el extranjero. En todos los informes policiales siempre se insiste en que la participación del exjefe del Consell en la presunta trama de blanqueo de capitales es «velada» y que el interés de los presuntos testaferros en todo momento es ocultar quién es el último beneficiario. En el sumario hay varias conversaciones en las que Zaplana interviene y hay llamadas cruzadas en las que los interlocutores se refieren a un tercera persona que la investigación identifica como el ex jefe del Gobierno valenciano. Al salir de firmar ayer en el juzgado, Zaplana defendió su honorabilidad: «En el momento de mi excarcelación emití un comunicado, que es claro y que dice en síntesis dos cosas que reitero hasta la saciedad. La primera de ellas es que jamás participé en ninguna adjudicación ilegal ni en ningún acto contrario a la legalidad en el tiempo en que fui presidente. Por otra parte, no tengo ni cuentas ni bienes fuera de España, es imposible, y lo reitero después de haber leído el levantamiento parcial del secreto del sumario».

Las grabaciones a Zaplana

El expresidente de la Generalitat se mostró además deseoso de declarar una vez se levante el secreto del sumario de manera total: «Estoy deseando aclarar todo lo que sea necesario para defender mi inocencia, cosa que haré cuando se levante el secreto del sumario porque no lo puedo hacer antes». Zaplana insistió en que las adjudicaciones públicas investigadas se produjeron cuando él ya no era jefe del Consell -estuvo hasta julio de 2002-.

La policñia insiste en que había un interés para velar la participación de Zaplana en la trama

El sumario del caso Erial narra cómo después de dos adjudicaciones a empresas vinculadas a la familia Cotino, se produjo una venta que generó importantes beneficios y una parte de estos terminaron en cuentas en Luxemburgo vinculadas a personas muy cercanas al expresidente de la Generalitat. Parte de ese dinero volvió a España y se blanqueó a través de una sociedades administradas en su mayoría por Joaquín Barceló, uno de los presuntos testaferros del expresidente del Consell. De hecho, de las cuentas de esas empresas salió dinero que fue para pagar algunos de los vehículos que disfrutaron Zaplana o su esposa, Rosa Barceló.

Cosas del pasado

Fueron varios los cargos del PP los que se pronunciaron ayer sobre el sumario del caso Erial. El portavoz adjunto Rafael Hernando señaló que el partido ya solventó esta investigación pero añadió que se sentiría «decepcionado» si se confirma que es verdad. Fernandez-Maíllo apunto que son «cosas del pasado» y el expresidente del Congreso Jesús Posada, que señaló que es amigo de Zaplana, apuntó que cree en la palabra del exministro.

Sumario del caso Erial

Los 'papeles' de Zaplana El piso que pasó a manos de los cuñados de Rafael Blasco

Uno de los grandes misterios del sumario del caso Erial está en el piso de la plaza de la Legión Española de Valencia donde un sirio, que estaba de inquilino, encontró un sobre con unos papeles y que entregó, según su declaración, a Marcos Benavent, que quedó asombrado al conocer el contenido de los documentos.

El sirio primero declaró que encontró el sobre en un altillo y después junto a una caja fuerte. Este inmueble fue propiedad del matrimonio Zaplana-Barceló del 14 de enero de 1998 al 18 de diciembre de 2006. Después lo compró el notario Jorge Iranzo, casado con una hermana de Consuelo Ciscar, por lo que los propietarios del piso eran cuñados de Rafael Blasco.

Los papeles del caso Zaplana

Jorge Iranzo, que es notario en Lleida, y su esposa no llegaron a vivir nunca en el piso que le compraron a Zaplana por más de un millón y medio de euros.

El 30 de junio de 2008, el inmueble volvió a cambiar de manos. En este caso es otro notario, Pablo Gómez Clavería, el que compró el piso que en su día era propiedad de Zaplana y donde un ciudadano sirio dice que encuentra los papeles.

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