Cambios en el centro

Cultura ratifica la salida al director del Bellas Artes el día que se incorpora de su baja

El Museo de Bellas Artes de Valencia. /DAMIÁN TORRES
El Museo de Bellas Artes de Valencia. / DAMIÁN TORRES

Casar Pinazo fue apartado de la pinacoteca durante su enfermedad y ahora será cesado para mantener a la responsable provisional

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

Hola y adiós. Así fue ayer el regreso del director del Museo de Bellas Artes de Valencia, José Ignacio Casar Pinazo, a la pinacoteca, de donde salió hace ocho meses tras cogerse una baja por enfermedad. Un retorno que se torna en despedida ya que la Conselleria de Cultura confirmó ayer que la próxima semana, entre el lunes o el martes, el titular de la pinacoteca será cesado.

La ausencia por enfermedad del biznieto de Ignacio Pinazo condujo a Cultura a nombrar una directora temporal, Margarita Vila, que no obstante se mantendrá en este cargo hasta que, según este departamento, se inicie el procedimiento para encontrar al nuevo director del Bellas Artes. Con esta decisión, el departamento que dirige Vicent Marzà ratifica la salida de Casar Pinazo, que se produjo el pasado octubre, y mantiene a Vila en un cargo al que llegó en diciembre con la etiqueta de provisional. Desde la dirección general de Patrimonio sostienen que, para iniciar el procedimiento al sólo pueden optar funcionarios de la administración, Casar Pinazo debía dimitir o ser cesado. Es más, afirman que la plaza de director debe estar vacante para que pueda comenzar el procedimiento, cuya resolución, calculan desde la conselleria, se conocerá en un mes. Justifican que si el propio Casar Pinazo quisiera presentar un proyecto para optar a la dirección, no podría hacerlo ya que ostenta el cargo.

Argumentos aparte, lo cierto es que Casar Pinazo llevaba tiempo sin contar con el respaldo y la confianza de la dirección general de Cultura y Patrimonio. Es más, con su baja y el posterior nombramiento de Margarita Vila como directora provisional se ejemplificó que ya no estaba entre las prioridades de Cultura mantenerle en el cargo. Aún así, desde el departamento de Marzà siempre afirmaron que esperarían a su recuperación para iniciar el proceso por el cual cubrir la plaza. Dicho y hecho. Casar regresa pero se va.

El actual responsable ya no contaba con la confianza de la dirección general de Patrimonio

En este sentido, no hay que olvidar que tanto el aún director –por pocos días– como su sustituta fueron nombrados directamente, como sucedió en legislaturas anteriores en las que gobernaba el Partido Popular. En estos casos, la Conselleria de Cultura no aplicó su propio Código de Buenas Prácticas en la pinacoteca, que obliga a abrir procesos abiertos para encontrar a los gestores públicos (como sí se llevó a cabo en el IVAM, en el Consorcio de Museos o en el Instituto Valenciano de Cultura y sus direcciones) . Lo sucedido con el nombramiento de dos directores en una legislatura no es más que la prueba de que Cultura llevaba tiempo sin un proyecto claro para el centro de artes, considerado como la segunda pinacoteca de España. La pasada legislatura sirvió de poco para el Bellas Artes de Valencia, que continúa sin autonomía en la gestión, sin financiación propia y sin aplicar el plan museológico –diseñado casualmente por el propio Casar Pinazo–.

El director llegó al museo en 2015 tras la marcha de Paz Olmos. Un año después, cuando la Conselleria de Cultura aún respaldaba la gestión de este arquitecto de profesión, se vio ratificado en su puesto. Ante la ausencia del concurso público y abierto que Cultura no podía –ni ahora tampoco– aplicar en un centro cuya titularidad es del Ministerio, Función Pública se vio obligada a hacer una provisión por el sistema de libre designación de la plaza del Bellas Artes. La resolución de la conselleria de Justicia, según publicó el DOGV, iba dirigida a «técnicos superiores de la administración general, administración cultural y de arquitectura de la administración de la Generalitat». Esta última condición era la que cumplía Casar Pinazo. Se incluyó tal requisito para que el director provisional pudiera concurrir legalmente. Lo hizo y se vio reforzado en el cargo. Eran otros tiempos, los del apoyo sin fisuras a José Ignacio Casar Pinazo por parte de Cultura.

Cultura sacará en breve un concurso de dirección al que sólo pueden optar funcionarios

 

Los próximos cuatro años deberían ser decisivos para el futuro del San Pío V, o dicho de otra forma, la pinacoteca debería ser una prioridad cultural como no lo ha sido hasta la fecha. Para ello, Cultura confía en el proceso que abrirá «de forma inminente». En él, y aunque sólo pueden optar funcionarios de la Administración pública, los interesados deberán presentar un proyecto para un centro que navega sin un rumbo determinado. Para hallar al capitán de este barco, según la conselleria, se va a recurrir a expertos de prestigio internacional para que tomen una decisión trascedente para el futuro más inmediato del Bellas Artes.

Plan museológico

Esta hoja de ruta para el espacio pasa irremediablemente por llevar a cabo ese plan museológico que, parece, nunca llega. Para desarrollar este nuevo ordenamiento expositivo es imprescindible que el Gobierno apruebe y licite el proyecto museográfico. La aplicación del nuevo recorrido expositivo conllevará obras que, como muy pronto, se acometerán a final de 2020.

Otra asignatura pendiente en la gestión de Cultura para el San Pío V es la falta de personal y, en particular, de profesionales especializados en restauración y conservación. La directora general de Patrimonio en funciones, Carmen Amoraga, anunció públicamente el compromiso de convocar tres plazas en la OPE (Oferta Pública de Empleo) de este año. Las tres plazas previstas contemplan un puesto de jefe de departamento de restauración, una de técnico de restauración de pintura y otra de escultura. Las demás se irán cubriendo en las siguientes oposiciones. «Se harán dos exámenes: uno con un temario genérico y otro específico para estas plazas», dijo la directora general de Patrimonio, Carmen Amoraga, para corregir el hecho de que, tal y como publicó LAS PROVINCIAS, se había cubierto a través de una bolsa de trabajo de administración cultural, sin exigir titulación específica, un puesto de restaurador y dos de conservador en el museo.

El futuro del Bellas Artes continúa pendiente y a la espera de nuevo titular. Pero es claro que su despegue dependerá de la voluntad política de las administraciones públicas.

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