El relevo del director del Bellas Artes agudiza la falta de proyecto de Cultura para el museo

Margarita Vila, ayer, en el Bellas Artes después de reunirse con los trabajadores. / jesús signes
Margarita Vila, ayer, en el Bellas Artes después de reunirse con los trabajadores. / jesús signes

La conselleria, que mantiene el edificio claustral cerrado dos años y contrata a un restaurador sin titulación, sustituye ahora a Casar Pinazo

C. VELASCO/N. CAMACHO VALENCIA.

Cultura ha relevado al director del Museo de Bellas Artes de su cargo. No lo hace porque va a abrir un Concurso de Buenas Prácticas para cubrir la dirección, un proceso que no tiene fecha prevista y que implica un cambio de estatutos, sino para suplir la baja por enfermedad de José Ignacio Casar Pinazo, que está ausente de la pinacoteca desde la primera semana de octubre. En estos meses, la dirección general de Cultura y Patrimonio, en manos de Carmen Amoraga, ha asumido el funcionamiento de la pinacoteca.

Esta es la versión oficial, pero el cambio se produce después de que la gestión de Cultura en el museo esté en entredicho tras la contratación de un restaurador y dos conservadores sin la titulación necesaria (proceden de la bolsa de trabajo de gestores culturales); de que el edificio claustral -cuya reforma concluyó en enero de 2017- sume casi dos años sin uso y cerrado al público; y de no haber obtenido la implicación del Ministerio en la última legislatura, un apoyo básico para impulsar el plan museológico (la hoja de ruta expositiva del centro). En esta situación, algunos trabajadores de la institución apuntan a que Cultura se ha cobrado a Casar Pinazo como víctima, o bien, para maquillar el desinterés y los vaivenes de la conselleria por el museo, o bien, para tener a otra persona en el centro en lo que queda de legislatura. Otras voces deslizan que la relación entre Amoraga y Casar Pinazo se había enfriado.

Sea como fuere, la falta de proyecto de Cultura o el desinterés de la conselleria por la pinacoteca no sólo lo detecta la plantilla del San Pío V, sino también fuera de la capital del Turia. «En Valencia no se creen el Museo de Bellas Artes, se le concede un estatus inferior que al IVAM, y eso es algo que no se entiende». En estos términos se expresó el director del Prado, Miguel Falomir, en una entrevista con LAS PROVINCIAS, de enero de 2017. No es el único que alza la voz. «El Bellas Artes está dejado de la mano de Dios. Las instituciones deberían preocuparse de él y darlo a conocer a la ciudadanía. En cambio, hay más tendencia a ocuparse de otros museos valencianos contemporáneos. Deberíamos tomar conciencia de que la importancia del San Pío V no la tiene ningún otro centro en Valencia», aseguró el artista Manolo Valdés en una entrevista reciente con este periódico.

Margarita Vila, la nueva directora, se ha reunido con los trabajadores de la pinacoteca valenciana

En las reuniones del patronato también se deja constancia las diferencias con Cultura. Miembros del órgano rector mostraron sus discrepancias con la conselleria por la contratación de un restaurador y dos conservadores sin el título requerido. La Asociación de Conservadores y Restauradores de España, por su parte, lamentó la praxis de Cultura en esta cuestión.

El San Pío V ha dejado ser un arma arrojadiza entre el Gobierno central y el Consell, como sucedió en otras épocas, pero no es una prioridad. Un ejemplo reciente que evidencia que el Bellas Artes no es una preferencia política: el ministro de Cultura, José Guirao, en una agenda consensuada con la Generalitat, visitó Valencia la semana pasada y acudió al González Martí, al IVAM y al Palau de les Arts, pero no al Bellas Artes, del que ostenta la titularidad.

Ayer sí hubo visita al museo, pero de otro tipo. La Conselleria de Cultura citó a los trabajadores del Bellas Artes a las 10.30 horas de la mañana para que pudieran mantener un encuentro con la nueva responsable del centro. Vila llegó acompañada de Carmen Amoraga; el subdirector de Patrimonio, Antonio Bravo; y la directora del Instituto Valenciano de Conservación y Restauracion, Gemma Contreras. Mantuvo una conversación de apenas 15 minutos con la plantilla y luego estuvo visitando las instalaciones del que será su nuevo puesto. La directora, que se marchó de la pinacoteca sobre las 12 horas, no atendió a las preguntas de LAS PROVINCIAS.

La vorágine en los despachos y en los propios trabajadores -algunos cuchicheaban por el museo- contrastaba con la normalidad en las salas de exposiciones. Visitas guiadas, grupos escolares y turistas merodeaban ayer por el centro ajenos a la inestabilidad que se vive la gestión del espacio. Vila apenas tuvo tiempo de una primera toma de contacto. Pero en sus manos está, según Cultura, capitanear la apertura de la quinta fase de ampliación «prevista para el mes de febrero» con una exposición de Vicente López, así como el calendario de muestras temporales y los asuntos relacionados con la organización, el mantenimiento y la estructura de la pinacoteca.

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