Ribó claudica y miles de jóvenes llenan La Punta en unas paellas universitarias no autorizadas

Miles de jóvenes disfrutan del festival de paellas en La Punta. /Damián Torres
Miles de jóvenes disfrutan del festival de paellas en La Punta. / Damián Torres

La Policía Local permite la apertura del Multiespai para el festival pese a que el evento no tenía el permiso municipal

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Las paellas universitarias han ganado el pulso al Ayuntamiento de Valencia. La misma administración que celosamente exige permisos y autorizaciones a las verbenas falleras, las procesiones o las concentraciones en la calle ha obviado este viernes que el festival organizado en La Punta no gozaba de esos informes y ha permitido que miles de jóvenes se congregaran en el Multiespai de esta pedanía del sur de la ciudad para disfrutar de un día de fiesta y música bajo el sol. Evidentemente, ni las vías del tren ni la huerta protegida habían cambiado de sitio, y cabe recordar que esos dos elementos fueron clave para denegar la autorización, junto al previsible incumplimiento de la Ordenanza de Contaminación Acústica por el volumen de la música.

Han sido horas de incertidumbre en torno al festival. Los organizadores pidieron en varias ocasiones a los asistentes que acudieran el recinto pese a que eran conscientes de que no contaban con el permiso municipal. Así que a las 10 horas decenas de jóvenes hacían ya cola en las puertas del Multiespai, ataviados con las tradicionales camisetas relacionadas con sus carreras y cargados de botellas de alcohol y refrescos. Sin embargo, nadie las tenía todas consigo. Se sabía que el Consistorio había negado el permiso y temían que en cualquier momento se decidiera la clausura del evento, algo que, finalmente, no ha ocurrido. Eso sí, el recinto abrió sus puertas media hora más tarde de lo anunciado.

Mientras, la Policía Local de Valencia controlaba los accesos a La Punta y al propio Multiespai. Tal como pudo saber LAS PROVINCIAS, desde el Cuerpo muncipal no eran partidarios de que se clausurara el recinto. Creían, y en eso coincidían con los organizados, que lo más seguro era que el evento se celebrara y ya después se hablaría de multar o no a la empresa organizadora. Pero el partido, como se suele decir, se jugaba lejos de La Punta. En concreto, a casi cinco kilómetros, los que separan las oficinas municipales de Tabacalera de la pedanía del sur de la ciudad.

Y es que la empresa organizadora, reacia a decretar el cierre del evento y, por tanto, a devolver el coste de las entradas (medio millón de euros aproximadamente), había presentado un recurso de reposición en el que subsanaban las carencias detectadas por el Consistorio en el informe del jueves. ¿Cómo? No se sabe. El portavoz de la organización, Carles Ortega, se negó a explicarlo, y otras fuentes de la empresa encargada de la gestión del evento se limitaron a responder con un «por ejemplo» cuando los informadores preguntaron si habían pasado de 200 a 300 agentes vigilando las vías del tren.

«El evento cumple escrupulosamente con lo que exige la ley para una actividad de estas características, con la de la firma de una declaración responsable con un certificado OCA (Organismo de Certificación Administrativa), organismo habilitado por la Administración para la inspección y la emisión de certificación de los establecimientos públicos, actividades o recreativas y espectáculos públicos, como el que representa el Festival de Paellas Universitarias 2019. Se han adoptado todas las medidas necesarias para velar por los derechos y la seguridad de los estudiantes universitarios, así como las medidas de seguridad necesarias para con los vecinos y vecinas de la pedanía de La Punta», explicaron los organizadores en un comunicado remitido a los medios poco antes de la apertura de puertas a las 10.30 horas.

Y eso que el Consistorio ha terminado jugando al despiste todo el día. Fuentes municipales se han negado a informar, en todo la jornada, del resultado de la revisión de las alegaciones y, por tanto, de si se iba a multar o no a la empresa encargada. Cabe recordar que precisamente este viernes la Junta de Gobierno Local ha aprobado la asunción del cobro de las sanciones graves y muy graves por incumplimiento de la Ley Valenciana de Espectáculos Públicos. La empresa organizadora de las paellas se exponía a multa de entre 30.000 y 300.000 euros, según fuentes municipales.

Botellón descontrolado

Como viene siendo habitual en estos casos, en cualquier caso y ante la inacción municipal y policial (los agentes se limitaban a pedir a los jóvenes que se subieran a la acera y salieran de la calzada), el botellón se ha enseñoreado de La Punta. No lo hizo en Jesús Morante Borrás, la calle principal de la pedanía, pero sí en otras vías como por ejemplo el Camí dels Rochs, que une el barrio con el bulevar sur. Miles de jóvenes accedieron por ese punto al Multiespai, lo que convirtió la calle, donde también estaba la zona de parada para los taxis, en un botellódromo enorme al aire libre.

En esa calle apenas hay unas pocas viviendas y un par de empresas, entre ellas una de autobuses, pero fue tomada por miles de jóvenes que han hecho botellón junto a la calzada, en ocasiones entrando a la huerta que rodea la vía. Muchos de esos campos estaban en desuso. Los jóvenes, tal como ha podido comprobar este diario, buscaban las sombras de los edificios para beber antes de entrar en el recinto del festival, que ha comenzado a llenarse en torno a las 13 horas, como viene siendo habitual en este tipo de eventos.

Pero no sólo en La Punta se han vivido episodios más o menos puntuales de botellón. Cientos de jóvenes han aprovechado la proximidad del centro comercial El Saler para comprar la bebida en ese mismo establecimiento y hacer las mezclas junto al bulevar. También era ahí donde decenas de taxis dejaban, casi al minuto, a grupos de universitarios que acudían al evento. Únicamente en torno a un centenar de personas han entrado al recinto a las 10 horas, como recomendaba la organización, y tal como pudo comprobar este diario, se han sentado junto al escenario principal, buscando la sombra, mientras hacían tiempo hasta que comenzaran los conciertos. La ambientación musical empezó en torno a las 12.30 horas, más o menos a la vez que terminaba el concurso de paellas.

Los más afectados por el evento han sido los vecinos. Una mujer que disponía de un almacén en el mismo Camí del Caminot por donde se accedía al Multiespai protestó amargamente porque la Policía Local no dejaba pasar los camiones de carga y por las molestias derivadas del ruido, aunque no quiso dar su nombre. Además, el presidente de la Asociación de Vecinos La Unió de La Punta, Vicente Romeu, desveló que volverán a presentar una denuncia en los tribunales después de que el 6 de Instrucción tumbara la que elaboraron el martes por la noche. «Nosotros no estamos en contra de las paellas, pero queremos que no se nos coarte el acceso», dijo Romeu.

La fiesta termina en torno a las 20 horas y miles de jóvenes abandonarán el Multiespai para seguir la fiesta en cualquiera de las discotecas de la ciudad. Sin embargo, las paellas universitarias están lejos de terminar: falta por ver qué dictaminó el Consistorio y si hay alguna represalia contra la empresa que ofreció un festival sin permisos.

Paellas universitarias Valencia 2019