El Sargal de Viver, fuentes, ríos y manantiales

Nacimiento del río Palancia./ Wikimedia Commons
Nacimiento del río Palancia. / Wikimedia Commons

Casi 11 kilómetros de senda circular en un extraordinario paraje natural en el Alto Palancia

CLARA ALFONSOValencia

Alcanzar una cumbre, recorrer las paredes de una montaña o simplemente dejarse enamorar por los sonidos de la naturaleza, son algunas de las cosas que valora un auténtico senderista: una persona que busca superarse y emocionarse en cada una de sus rutas.

Situado al noroeste de la comarca del Alto Palancia y dentro de la provincia de Castellón, se encuentra Viver, una villa cuyo territorio abarca alrededor de 50 kilómetros cuadrados y que es comúnmente conocida como 'Viver de las Aguas' por las más de cincuenta fuentes que se reparten a lo largo de su geografía.

Vistas a Viver de las Aguas.
Vistas a Viver de las Aguas. / Ayuntamiento de Viver

El municipio castellonense cuenta con una gran variedad paisajística: desde el bosque mediterráneo hasta los campos de trigo del altiplano, pasando por el monte bajo de aliagas o coscojos y las zonas fértiles regadas con las aguas de sus caudalosos manantiales. Un espectacular atractivo del que se puede disfrutar con diversas opciones de senderismo por sus proximidades. Una de ellas es la ruta de El Salgar de Viver, una experiencia que te permitirá conocer algunos de los parajes más emblemáticos de la Comunitat.

El río Palancia y El Sargal de Viver

A lo largo de su caudaloso recorrido, el Palancia es alimentado por fuentes y barrancos que van aumentando su volumen en los 85 kilómetros de recorrido hasta llegar a la localidad de Canet de Berenguer, donde finalmente vierte sus aguas.

El Canal Teresa-Viver, El Azud de la acequia de Las Quinchas o La Acequia de las Quinchas, son algunos de los parajes fluviales que caracterizan la arquitectura del lugar. En este sentido, El Sargal de Viver, repleto de maniantales y rodeado de montañas, se considera uno de los parajes más bonitos del Alto Palancia.

La ruta

Una de las posibles rutas que se pueden recorrer, tiene su inicio en el Paraje Natural de El Sargal.

La primera parada obligatoria que ofrece este fantástico enclave tiene nombre y apellidos: las Cuevas del Sargal. Se trata de una especie de agujeros que perforan las paredes y dan a la montaña un aspecto similar al de un hormiguero gigante. Según cuenta la historia, estas rocosas paredes sirvieron de refugio para los primeros habitantes de la zona desde el Paleolítico Superior hasta el Neolítico.

Paredes de las Cuevas del Sargal. / Wikiloc

Siguiendo el camino, el próximo objetivo será llegar hasta la orilla del río Palancia para así poder cruzarlo con mucho cuidado y llegar hasta la otra parte de la orilla donde continuará el rocoso camino.

Una vez al otro lado del río, aparecerá una pronunciada senda que conduce hasta una pista que hay que seguir en dirección oeste durante unos 100 metros hasta llegar a una camino de tierra donde se girará a la izquierda y que llevará a la zona de las trincheras de Jérica. Esta pista transcurre a la faldas de la Vegatilla, cuya ladera está totalmente tapizada por un frondoso bosque de pino.

Trincheras de la Guerra Civil en Jérica.
Trincheras de la Guerra Civil en Jérica. / Wikiloc
Punto de vigilancia de la Guerra Civil ubicado en Jérica.
Punto de vigilancia de la Guerra Civil ubicado en Jérica. / Wikiloc

Estas trincheras fueron construidas en 1939 por los republicanos y se constituyeron como un punto estratégico durante la Guerra Civil. A lo largo del recorrido, se pueden apreciar búnkeres, refugios y puntos de vigilancia que fueron utilizados entonces.

Sin llegar a entrar en la población de Jérica, se continuará la marcha hasta llegar al paraje de La Vuelta de la Hoz, donde el sonido del agua y las espectaculares vistas del cauce del río, convertirán esta ruta en un agradable paseo donde poder admirar la naturaleza que ofrece, más adelante, el camino del Valle del Palancia.

Siguiendo la ruta y dejando a un lado la parte este de La Muela, comienza el descenso por el Camino de Escarán para volver a llegar al cauce del río que se ha cruzado al inicio de la ruta.

Ahora sí, al topar con una nueva pista que aparece a la derecha, habrá que seguir caminando unos 1.200 metros dirección norte hasta llegar a la senda y cruzar por ella los campos abandonados hasta llegar al río. Ahora solo quedará pasar al otro lado para volver al Sargal.

10,7 kilómetros circulares. Una excursión imprescindible en Castellón para todo amante de la naturaleza y en un enclave con historia. La opción perfecta para disfrutar de los parajes naturales de la Comunitat Valenciana.

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