Cultura cuestiona ahora si el velázquez y el murillo del San Pío son auténticos

Carmen Garrido, Casar Pinazo y Carmen Amoraga en la presentación del velázquez. / Jesús Signes
Carmen Garrido, Casar Pinazo y Carmen Amoraga en la presentación del velázquez. / Jesús Signes

La conselleria pedirá informes por las «dudas» de las atribuciones de las dos piezas prestadas al Bellas Artes durante la etapa de Casar Pinazo

Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

El Museo de Bellas Artes no deja de deparar sorpresas. La Consellería de Cultura cuestiona ahora -cuando ha pasado más de año y medio de su llegada al San Pío V-, la autenticidad de un velázquez y un murillo pertenecientes a la colección Delgado. Las piezas entraron en las salas valencianas cedidas por un periodo de cinco años durante la etapa de José Ignacio Casar Pinazo como director.

El departamento autonómico confirmó ayer a LAS PROVINCIAS que va a solicitar informes ante las «dudas» que han surgido en relación a las atribuciones de la autoría de ambas obras. Se da la circunstancia de que está iniciativa se confirmó sólo dos días después del relevo en la dirección del Bellas Artes al pasar esta de Casar Pinazo a Patricia Vila, un cambio que sumó un elemento más a los varios que ya acumulaba el espacio cultural dando muestras de la falta de proyecto de la institución para afrontar el futuro.

Llama la atención que Cultura haya esperado para dar a conocer esta posición ocho meses desde la llegada a la sala valenciana de 'Religiosa en contemplación' -de Murillo-, y algo más de año y medio desde que se presentara el boceto 'Dama de perfil', del autor de 'Las Meninas'. La entrada de este velázquez en el Bellas Artes se dio a conocer a los medios de comunicación en una rueda de prensa a la que no faltó Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, quien se mostró satisfecha por la incorporación de la pieza a la institución museística. Sin embargo, ahora algo ha cambiado, puesto que el mismo departamento de la Conselleria de Cultura que entonces habló de «satisfacción» confirmó ayer la solicitud de informes sobre la autoría de esta y la pieza del otro sevillano.

El departamento autonómico explicó que «ningún experto se ha dirigido de manera oficial al Bellas Artes para cuestionar la autoría de las obras». Señalaron, además, que «tampoco se tiene constancia de informes científicos que contradigan la autoría».

Así las cosas, la situación plantea una pregunta: ¿Por qué acometer un estudio sobre la autenticidad? La conselleria respondió a este interrogante destacando que se «confió en el criterio de los expertos que autentificaron que las obras eran de Velázquez y Murillo». Pero, al mismo tiempo, puntualizaron que la Administración «no es ajena al sector del arte» con el que aseguró que mantiene contacto «permanente y fluido». Y como resultado de esa relación han tenido conocimiento «de las dudas que plantean» las pinturas. Todas estas consideraciones son las que han desencadenado el proceso para «solicitar nuevos informes que despejen las dudas sobre la autoría de Velázquez y Murillo».

Las autentificaciones

Los dos cuadros que ahora el área de Cultura y Patrimonio quiere analizar llegaron «avalados por expertos de arte», recalcaron desde el propio departamento autonómico. La pieza de Velázquez, 'Dama de perfil', fue autentificada por Carmen Garrido, doctora en Historia del Arte y conservadora de Museos. Fue Jefa del Gabinete de Comunicación Técnica del Prado y es autora de varios libros en torno a la obra de universal pintor.

En el caso de 'Religiosa en contemplación' el estudio corrió a cargo de Ignacio Cano, doctor en Historia del Arte y conservador del Museo de Bellas Artes de Sevilla, institución que dirigió entre 2003 y 2007. Este especialista ha dedicado su labor investigadora a la pintura sevillana de los siglos XVI-XVIII. La pieza está incluida como obra de Murillo en el último libro de Ignacio Cano sobre este artista.

La confirmación por parte de Cultura de la realización del mencionado estudio para esclarecer la situación es coincidente con el cambio de dirección y llega al mismo tiempo que el museo se encuentra cuestionado por historiadores y críticos por distintas razones.

La falta de restauradores y conservadores con la formación adecuada, así como los retrasos en la redacción del plan museológico o el hecho de que el edificio claustral siga cerrado casi dos años después de que finalizaran las obras de reforma ha llevado a los expertos a denunciar una gestión «errática» que a juicio de especialistas en arte ha impreso en la institución una deriva que «no se puede consentir».

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