La Valencia imaginada

La gran Ciudad Sanitaria de Valencia que se iba a construir entre la calle Cuenca y Gaspar Aguilar

Una sala de hospital, en una imagen de archivo./Lloret
Una sala de hospital, en una imagen de archivo. / Lloret

Ayuntamiento y Diputación encabezaban un proyecto que pretendía servir de asilo y albergue a enfermos y familiares de epidemias

Jaume Lita
JAUME LITA

Valencia sería otra ciudad bien diferente si todos los proyectos ideados se hubieran llevado a la realidad, o al menos unos cuantos de ellos. En ese largo listado de 'La Valencia imaginada' encontramos la gran Basílica que se ideó para la Virgen de los Desamparados, los museos que se proyectaron pero nunca se construyeron, las 5 grandes avenidas inacabadas en el centro de Valencia, las diferentes ubicaciones para la plaza de Toros, el proyecto de construir el aeropuerto de Valencia en la Albufera, los edificios que se idearon para ocupar la zona más codiciada de Valencia, La Lonja que está por acabar, así como la 'ciudad jardín' de la burguesía valenciana. Hoy en día estamos acostumbrados a tener grandes proyectos en Valencia, a que se haga realidad ubicaciones como la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, tanto el antiguo como el nuevo Hospital LaFe y otras tantas megaconstrucciones que provocan un cambio radical en la ciudad. En febrero de 1944 se presentó un complejo totalmente novedoso para la época con dos datos diferenciadores: su fin era sanitario y social y su estructura en forma de trapecio.

El que por aquel entonces era arquitecto del Ayuntamiento, Vicente Valls Gadea, es el responsable de un anteproyecto de lo que sería el Albergue y Asilo Municipal, una parte fundamental en una Ciudad Sanitaria que pretendía alejar y recluir a las personas enfermas, y sus familiares, del resto de la ciudad. Su ubicación se podía considerar 'alejada' de la Valencia de la época. Su estética, según recoge David Sánchez Muñoz en el libro 'Arquitectura y espacio urbano en Valencia, 1939-1957' de la memoria del proyecto original, lo más parecido a una construcción penal.

En la prolongación de la calle Cuenca y en la actual zona de Gaspar Aguilar se pretendía construir un complejo formado por varios edificios de diferente fin. Once años antes fue cuando se estudió situar la Plaza de Toros de Valencia junto al que iba a ser futuro Hospital Provincial en la calle Jesús pero se perdió entre diferentes ideas. Esta Ciudad Sanitaria sería hoy en día una auténtica revolución, no únicamente a nivel arquitectónico, sino por lo que hubiera representado contar en Valencia con una serie de edificios dedicados a la vertiente más social de la sanidad.

Como muestra David Sánchez, la Diputación de Valencia y el Ayuntamiento de la ciudad pretendieron organizar un complejo en forma de trapecio, todo vallado para aumentar más aún la sensación de incomunicación respecto a la ciudad. En definitiva buscaba en convertirse en un espacio en el que enfermos de diferentes epidemias y sus familiares que pudieran haberse contagiado quedaran aquí recluidos para que no se extendiera la enfermedad. Con la persona infectada y las personas de mayor riesgo acotadas en un edificio Valencia no padecería la expansión de enfermedades que provocaban estragos entre la población.

Este proyecto necesario iba a aglutinar seis edificios diferentes. En primer lugar estaría el Manicomio Provincial, después el Albergue y Asilo proyectado por Vicente Valls, seguido de otra construcción dedicada a los laboratorios municipales en los que se encontrarían las cuadras y los animales necesarios para la experimentación médica. La nueva Casa de la Misericordia también tendría lugar en esta Ciudad Sanitaria de Valencia y por último se encontraría el Hospital Provincial y el Hospital Municipal.

Estaba todo pensado. Si el objetivo era evitar que se propagaran las epidemias y enfermedades más peligrosas había que proceder a una separación de los enfermos. Hombres y mujeres, por separado, así como niños y niñas. Los familiares de los enfermos, en otra parte del complejo. La construcción se pensaba dando lugar a grandes patios en su interior, quizás para evitar esa sensación mayor de estancia en un centro penitenciario social. También se guardaba un lugar para las religiosas y una capilla. Esta serie de edificios independientes hubieran dejado una forma de trapecio, según recoge David Sánchez.

En definitiva, este proyecto, tal y como expone el Doctor en Historia del Arte y técnico especializado en patrimonio cultural de la Universitat de València, «es un intento conjunto por responder a las necesidades sanitarias e higiénicas reales del momento a través de la arquitectura».

Todo se quedó en una mera idea. Por aquel entonces el hecho de realizar una figuración del edificio respondía a grandes despachos de arquitectura o proyectos que precisaban de un cierto apoyo social y con los que se realizaban imágenes que se emitían en los cines. «También influye, en este caso, que su fin era para gente desfavorecida», puntualiza David Sánchez.

Valencia no tuvo aquella Ciudad Sanitaria pero este modelo de construcción lo hemos visto, por ejemplo, en el antiguo Hospital LaFe. Una serie de construcciones independientes por fines médicos que se encontraban dentro de un complejo sanitario vallado. Hoy sería impensable tener entre la calle Cuenca y Gaspar Aguilar una serie de edificios de grandes dimensiones.

La Valencia imaginada