La Valencia imaginada

La 'ciudad jardín' de la burguesía valenciana está por acabar

En la imagen, datada en 1931, la vista aérea del Paseo de Valencia al Mar muestra toda la construcción prevista en esta zona con pequeños chalets, jardines amplios en la parte central y plazas de dimensiones grandiosas. /
En la imagen, datada en 1931, la vista aérea del Paseo de Valencia al Mar muestra toda la construcción prevista en esta zona con pequeños chalets, jardines amplios en la parte central y plazas de dimensiones grandiosas.

Uno de los tres grandes proyectos de la ciudad en el siglo XIX preveía unir Viveros con la playa

Jaume Lita
JAUME LITA

Ampliar la avenida Blasco Ibáñez forma parte del eterno proyecto que durante décadas estaba planteado llevar a cabo. Esa idea de unir, de forma directa, la ciudad con la playa no es nueva. Ya a finales del siglo XIX se ideó una gran avenida que uniera Viveros con las playas de los Poblados Marítimos mediante una 'ciudad jardín' de la que hoy en vía sólo se conservan los 'chalets de los periodistas' en el inicio de Blasco Ibáñez. Estas construcciones estaban pensadas para copar casi la totalidad de la gran avenida de Valencia.

Este Paseo al Mar fue concebido por Casimiro Meseguer y lo ideó con una anchura de 100 metros, tres grandes plazas de 200 metros de diámetro y un gran paseo central ajardinado de 60 metros, con una línea de villas extensas y una segunda de residencias en bloque. El proyecto fue aprobado en 1893 para ser la 'ciudad jardín' de la burguesía valenciana en una zona próxima a la Alameda, a Viveros y a los Poblados Marítimos de Valencia y se convirtió en uno de esos sueños urbanísticos de la ciudad como las cinco grandes avenidas inacabadas en el centro de Valencia, la construcción del aeropuerto en l'Albufera, la plaza de Toros en Mestalla o los rascacielos que se proyectaron para diferentes puntos de Valencia, entre otros.

La 'ciudad jardín' de Valencia tenía previsto incluir la Ciudad Universitaria, en pleno siglo XX, así como el gran recinto Feria Muestrario que hasta 1970 estuvo presente entre Blasco Ibáñez y el Palacio de Ripalda, sobre parte de los solares del Palacio Real. Durante tres décadas esta construcción de la gran avenida de Valencia fue un objetivo casi prioritario de la ciudad. En una imagen datada en 1931, la vista aérea del Paseo de Valencia al Mar muestra toda la construcción prevista en esta zona con pequeños chalets, jardines amplios en la parte central y plazas de dimensiones grandiosas.

De los famosos chalets aún se conservan unos pocos en el inicio justo de Blasco Ibáñez y una única villa en el número 16. El resto que se llegaron a construir, por Artes Gráficas, se derribaron para dar paso a grandes edificios. En 1952 se edifica el primer tramo de este Paseo al Mar hasta la actual avenida Cataluña, pero en 1966 se desechó totalmente este mega proyecto valenciano.

Como ya ocurriera con otras tantas ideas urbanísticas, su abandono se debió al alto coste de llevar a cabo esta obra completa. El objetivo era que toda la avenida tuviera la misma apariencia arquitectónica y es por ello que Blasco Ibáñez presenta diferentes construcciones desde los 'chalets de los periodistas', las diferentes sedes universitarias, el colegio mayor Luis Vives y los bloques de viviendas que se encuentran entre la avenida Cataluña y Serrería.

En el proyecto estaba todo pensado. En el momento la vía llegaba a la actual Serrería, los Poblados Marítimos se mantenían casi en su totalidad a excepción de dos avenidas desde Blasco Ibáñez hasta la playa. Así, Valencia dejó de tener un paseo entre Viveros y su mar Mediterráneo para tener una avenida de diferentes gustos arquitectónicos a lo largo de tres kilómetros. Así, la capital perdió la oportunidad de dar uniformidad y relevancia a una de sus avenidas más importantes.

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