La Valencia imaginada

La plaza de Toros de Valencia, en San Miguel de los Reyes, Jesús o junto a Mestalla

Fachada de la plaza de Toros de Valencia./Wikimedia
Fachada de la plaza de Toros de Valencia. / Wikimedia

La Diputación estudió durante varios años reubicar el coso Monleón

LAS PROVINCIAS

En pleno corazón de la ciudad de Valencia se encuentra uno de los edificios más sobrios y elegantes de entre los más icónicos de la capital. Ni es espectacular ni cuenta con grandes dimensiones. Ante una detallista Estación del Norte y con la calle Alicante de frontera se encuentra la plaza de Toros. Lugar de festejos taurinos, conciertos, exposiciones e incluso fiestas falleras con plantà y cremà de una falla en su arena. La Diputación de Valencia, propietaria del edificio, estudió durante varios años reubicar el conocido coso Monleón. Tres proyectos se pusieron sobre la mesa para aprovechar, en diferente medida, los terrenos actuales de la plaza.

El primer proyecto que se recoge en LAS PROVINCIAS sobre una nueva ubicación para la plaza de Toros de Valencia es la unión de Hospital Provincial, Manicomio y coso taurino previsto por la institución provincial en 1933. Su presentación fue una sorpresa y acabó por despertar intereses externos para aprovechar la situación. De cumplirse y cerrarse el acuerdo, hoy la plaza de Toros de Valencia estaría en la plaza Jesús. Pero finalmente no se optó por este mega-proyecto.

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Siguiendo un orden cronológico, sobre la mesa vuelve a aparecer en 1956 la idea de trasladar la plaza de toros de la ubicación que conocemos actualmente. La justificación por parte de la Diputación es que quitando el coso del centro de la ciudad se favorecía al tráfico de la zona y así, de paso, se podría ampliar las calles Cirilo Amorós y Ribera. De ser así, la plaza de Toros se debería alzar «a las afueras de la ciudad», según recogía la edición de LAS PROVINCIAS.

Este sí fue un tiro de salida para una carrera de diferentes ideas. En 1957 se idea trasladar la plaza de Toros al Paseo de Valencia al Mar, es decir, junto al Mestalla. Por lo que, de haberse hecho realidad, hoy fútbol y toros compartirían barrio entre Blasco Ibáñez y la avenida Aragón, lo que venía a ser las afueras de la ciudad en aquella época.

La siguiente idea, y la última que recogen las antiguas ediciones de LAS PROVINCIAS, se plasmó en 1967. El rechazó fue absoluto. El proyecto corría a cargo del ex empresario taurino Cristóbal Peris. Su objetivo real era quedarse los actuales terrenos de la plaza de Toros para construir en ellos. A cambio, a la Diputación le entregaba un solar situado junto a San Miguel de los Reyes para que allí se alzara un coso más moderno que el actual, que data de entre 1850 y 1860. El 27 de enero de 1967 se desechó por completo este proyecto de Peris.

Más de medio siglo después la imagen es la de la plaza de Toros en la ubicación para la que fue diseñada originalmente por Sebastián Monleón. No tiene pérdida, lejos de aquellos proyectos que buscaron llevar los festejos taurinos a las afueras de aquella Valencia de primera mitad del siglo XX. Ideas no faltaron, pero ninguna fraguó. Por ello la plaza de Toros forma parte de aquella Valencia imaginada que se quedó en planos y proyectos no realizados, como la ampliación de la Basílica de la Virgen o el aeropuerto de Valencia en la Albufera.