La Valencia imaginada

Cuando Valencia aprobó construir el aeropuerto sobre la Albufera

Albufera de Valencia./Damián Torres
Albufera de Valencia. / Damián Torres

En 1928 se aprobaron 800.000 pesetas para iniciar el proyecto

Jaume Lita
JAUME LITA

La imagen actual que se tiene al aterrizar y despegar del aeropuerto de Valencia es la idílica Albufera. Un Parque Natural situado a pocos kilómetros de la ciudad que alberga una gran y selecta variedad de flora y fauna. Si se hubieran cumplido los planes previstos en 1928 los turistas no pasarían por encima de la Albufera para tocar tierra en Manises, la nave llegaría al mismo lago valenciano.

Valencia tiene una gran cantidad de proyectos que se quedaron en los cajones por diversos motivos. De la iniciada (pero no completada) gran ampliación de la Basílica de la Virgen de los Desamparados hasta las diferentes ubicaciones previstas para la plaza de Toros, teniendo en cuenta la segunda oportunidad que tienen actualmente míticos edificios de la ciudad. En ese listado de la Valencia imaginada aparece con letras doradas el mega-proyecto que precedió a la construcción del actual aeropuerto de Valencia. Situado en Manises, la idea original era construirlo en pleno Parque Natural de la Albufera y así fue aprobado por el entonces alcalde de la ciudad Marqués de Sotelo en 1928.

El primer edil de la ciudad estableció un presupuesto inicial de 800.000 pesetas para empezar a hacer realidad el sueño de Valencia de abrirse a recibir vuelos de diferentes destinos y que desde la ciudad se pudiera volar a otras urbes. La ubicación prevista para construir el aeropuerto de Valencia era entre la Albufera y la Dehesa del Saler.

El 13 de octubre de 1927 quedó aprobado el proyecto por parte de la Junta de Aeropuerto de Valencia. Así que la idea era una fase de obras de nivelación del terreno (con un coste de 500.000 pesetas) y una partida posterior de 300.000 pesetas para las primeras instalaciones. La idea incluía dos zonas de aterrizaje y despegue: una sobre el lago para los hidroaviones y para los aviones normales una pista entre la Dehesa y la gola del Puchol.

Gola del Puchol, ubicación prevista para el despegue y aterrizaje de los aviones en el aeropuerto sobre la Albufera.
Gola del Puchol, ubicación prevista para el despegue y aterrizaje de los aviones en el aeropuerto sobre la Albufera. / Manuel Molines

Por si le faltara algún aspecto más al proyecto del original aeropuerto de Valencia, también estaba prevista completar la obra con un próximo hipódromo de invierno y la construcción de un paseo marítimo de 17 kilómetros de largo entre el Puerto de la ciudad y el Saler para dar forma a un auténtico balcón sobre el Mediterráneo.

Lejos de pensar que la idea se desechó por poner en valor el aspecto paisajístico y el daño medioambiental llevando a cabo una obra así, el aeropuerto de Valencia no se construyó sobre la Albufera por dificultades técnicas, motivo que obligó a buscar un nuevo emplazamiento para la salida y llegada de aviones a Valencia.

Avión despegando desde el aeropuerto de Manises.
Avión despegando desde el aeropuerto de Manises. / EFE

En declaraciones a LAS PROVINCIAS, recogidas en mayo de 2015, Rafael Murcia, miembro de la Fundación Aérea de la Comunitat Valenciana, relataba los detalles que precedieron a la apertura del aeropuerto en Manises. «Incluso para hacerse en la Albufera se llegaron a talar árboles», contaba Murcia como símbolo de los cerca que estuvo de hacerse realidad el aeropuerto sobre el lago. Rechazado el Parque Natural, por aquel entonces se utilizó la playa de la Malvarrosa para la habitual moda de los hidroaviones, por lo que se aprovechó la situación para acondicionar 600 metros como aeródromo, pero los problemas eran muy frecuentes.

En septiembre de 1933 se recibía el primer vuelo en el actual aeropuerto en Manises dejando así la posibilidad de que por las ventanillas se pueda actualmente contemplar el Parque Natural de la Albufera con cierta distancia.

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