La Valencia imaginada

Valencia no acabó su Lonja

Restauración de la Lonja de Valencia./Javier Peiró
Restauración de la Lonja de Valencia. / Javier Peiró

El edificio Patrimonio de la Humanidad tenía proyectado una estancia superior a la Sala de Contrataciones y la torre se quedó inacabada a 100 palmos de altura

Jaume Lita
JAUME LITA

Uno de los edificios más históricos de Valencia, Patrimonio de la Humanidad, elegante por fuera y grandioso por dentro y no está acabado. La Lonja de Valencia luce en todas sus dimensiones ante los miles y miles de valencianos y turistas que deciden cruzar su puerta y perderse entre columnas que parecen palmeras de piedra. Un paseo por su jardín y subir al Consulado del Mar son el broche de oro a esta visita típica. Pero... ¿Visitamos un edificio completado o un edificio inacabado? ¿Tenemos hoy en día la Lonja que se ideó? La Lonja de la Seda se encuentra dentro del largo listado de proyectos no formalizados en la ciudad de Valencia y en el que se encuentran la 'ciudad jardín' de la burguesía valenciana, el aeropuerto de Valencia sobre la Albufera, los rascacielos que nunca se construyeron en la ciudad, los edificios que se proyectaron sobre la zona más codiciada del antiguo Cap i casal, las 5 grandes avenidas que debían cruzar el centro de Valencia o gloriosos edificios como la ampliación de la Basílica de la Virgen o el mausoleo a Vicente Blasco Ibáñez.

Los profesores Federico Iborra y Vicente García, del departamento de Composición Arquitectónica de la Universidad Politécnica de Valencia, publicaron en 2012 un interesante artículo titulado «La Lonja que no fue. Reflexiones e hipótesis sobre el proyecto inicial de la Lonja de Valencia». En el texto se detalla, desde el punto de vista arquitectónico, los diferentes elementos que se encuentran en el edificio de valenciano que se empezó a construir en el año 1482. Según exponen los autores, el estilo arquitectónico utilizado para este lugar de mercadeo no es muy diferente a otros edificios de referencia en la antigua Corona de Aragón. Resulta curiosa la semejanza de la Lonja de Valencia con la de Mallorca. Incluso resulta llamativo encontrar en la ciudad eslovena de Kranj una iglesia, la de San Cantiano, con un techo repleto de nervios casi idénticos al edificio valenciano.

Montaje realizado a partir del alzado de la Lonja según Ramón María Ximénez.
Montaje realizado a partir del alzado de la Lonja según Ramón María Ximénez. / LP

Iborra y García Ros llegan a un punto de analítica del edificio en el que empiezan a desgranar dos aspectos fundamentales en la no conclusión del edificio valenciano según sería su proyecto inicial: una galería superior a la Sala de Contrataciones y la torre inacabada.

Sobre el Columnario actual «probablemente» se pensaba construir una plata alta, una sala superior. «Sabemos que el encargo inicial contemplaba la construcción de la Lonja y de una sala para el Consulado del Mar. Sin embargo, este último acabaría levantándose en un solar contiguo tras comprar varios edificios en 1497», sentencian los autores. Y es que hoy nos encontramos con un recinto dividido en dos partes, incluso tres si contamos el jardín trasero. Se si hubieran cumplido los planes iniciales hoy la Lonja ocuparía menos terreno pero sería más alta. De esta forma, nos encontraríamos con un edificio similar a los construidos en Zaragoza y Mallorca, una sala baja y una superior con ventalales similares.

La clave de esta sección por construir se encuentra, según detallan los autores en el tejado del edificio, en el «espacio libre entre las bóvedas y el tejado». Analizando los elementos arquitectónicos que suponen la parte superior a la Sala Columnario sí coinciden con la idea de haber proyectado una estancia superior a la gran sala que hoy en día se visita. Esta nueva planta estaría compuesta, en su parte exterior, por una «sucesión de grandes ventanas más o menos decoradas, pero todas con parteluz central».

Una curiosidad es que las gárgolas de las fachadas se encuentran a una altura demasiada alta si no existiera este tejado que se «improvisó» al no realizar la estancia superior.

Torre de 100 palmos por acabar

La Lonja no solo se quedó de una altura inferior a la prevista, sino también su torre que hoy en día une la gran Sala con el Consulado de Mar. Antiguamente aún era más visible está indefinición del torreón. En el estadio previo a la restauración se veía a simple vista que los últimos ladrillos eran de otro color. Tras sus trabajos de recuperación se 'disimuló' esa variación de materiales.

La idea original, al parecer es que la torre fuera más alta de lo que es. Los autores no saben concretar los motivos por lo que la torre de la Lonja se quedó exactamente detenida a la altura de la época de 100 palmos (22,65 metros).

La Lonja de Valencia es Patrimonio de la Humanidad y eso que se quedó por concluir. Las miradas y fotografías de valencianos y turistas inmortalizan un edificio que debió tener una planta más y una torre concluida. Valencia contaría con una joya perfecta, pero a día de hoy disfrutar de una joya inacabada.

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