«Lo que han hecho estas dos conmigo es un insulto a todas las mujeres maltratadas»

Marc J. B. / juanjo monzó
Marc J. B. / juanjo monzó

El joven exculpado de los mensajes amenazantes a su exnovia tras ser usurpada su identidad se ha visto «a sólo un centímetro de la cárcel»

JUAN ANTONIO MARRAHÍ , JAVIER MARTÍNEZ y Valencia

Marc J. B. no sabía qué hacer, qué más decir, qué más prueba recabar para demostrar que no escribía los mensajes amenazantes que recibía su exnovia Julia P. G. «Tic, tac, tu tiempo se acaba, cuando menos te lo esperes estaré ahí para matarte» y otros terribles textos partían, según las investigaciones, de Beatriz M. M., una amiga de Julia con antecedentes policiales por abuso y estafa. Presuntamente suplantó su identidad y hacía parecer que los SMS llegaban del teléfono móvil de Marc. Eso hizo que acabara seis veces detenido, con órdenes de alejamiento y señalado como maltratador cuando era una víctima.

Pero las tornas han cambiado. Una investigación policial puso el viernes ante la justicia a Beatriz y a Julia. Ambas están investigadas por usurpación de estado civil y denuncia falsa. De ellas le protege una barrera invisible de 200 metros, el alejamiento que les ha impuesto una jueza para que le dejen ya en paz de una vez.

Marc es vecino de Godella, ha cursado Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y ejerce como profesor y gestor de escuelas de pádel en centros deportivos de Valencia. Y zanja convencido: «Ni soy un maltratador ni un violador, como estas dos han extendido por todas partes».

La memoria del monitor viaja a los días de su ruptura con Julia. «Fue en agosto del año pasado y de mutuo acuerdo. Ella estaba ya muy absorbida por Beatriz y sus engaños. Le dije que se apartara de ella, que era mala... No me hizo caso y ahora hay consecuencias. Se sabían sus antecedentes delictivos y veía peligro para Julia. Se lo decíamos todos, familiares, la policía... pero nada». En la joven caló hasta el tuétano la posibilidad de conocer al guapo instagramer italiano cuya imagen fue presuntamente utilizada por Beatriz a su antojo para crear un perfil falso de redes sociales y del que, además, decía ser buena amiga. La misma estrategia con otras chicas y otros perfiles alterados le llevó a ser detenida en junio de 2017 por abusos con citas a ciegas en una tetería.

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«Al final dije: esto se acaba. Y seguí con mi vida». La tranquilidad le duró dos meses. La primera denuncia de Julia por maltrato acabó archivada por falta de pruebas. A partir de ahí, el infierno de los mensajes amenazantes o los «comentarios de Julia en redes sociales diciéndome que me iba a meter en la cárcel». Se vio con un aluvión de 15 denuncias, seis detenciones y dos noches en calabozos por supuestos delitos de amenazas. «No puedo expresar lo mal que lo pasé arrestado. O viendo a mis padres llorar... Mis amigos y mi familia me creían, incluso gente del entorno de Julia». Según lamenta, «he llegado a perder dos empleos en centros de pádel. Me decían 'lo siento Marc, pero hasta que esto se calme...' ¿Y si venía otra vez la patrulla y me detenían con niños y padres delante?».

El joven llegó a aislarse en su casa «para que no me acusaran de nada». Interpuso denuncias contra Julia y Beatriz por acoso o amenazas «pero les creían más a ellas». Mientras, «decían y publicaban barbaridades sobre mí en redes sociales y me he encontrado con el coche rallado y pedradas en casa». Como decían verle cerca del domicilio de Julia, lo detenían por incumplir el alejamiento. Fue él quien propuso que le colocaran la pulsera de localización «y así ratificar que cumplía a rajatabla».

Siente que ha estado «a un centímetro de la cárcel y, si Beatriz es culpable al 80%, Julia lo es al 20%. Me da igual que haya sido ingenua. Al final, se ha reído de mí, me ha difamado, se ha presentado en mis trabajos diciendo que era un agresor... Lo que han hecho estas dos conmigo es un insulto a las mujeres maltratadas que realmente merecen toda la atención y vigilancia».

 

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