La denunciante de las falsas amenazas tenía protección las 24 horas por riesgo extremo

La joven acusada de presentar denuncias falsas contra su exnovio. / Juan J. Monzó
La joven acusada de presentar denuncias falsas contra su exnovio. / Juan J. Monzó

La única patrulla de la Guardia Civil disponible en Picassent vigilaba la casa de la supuesta víctima y no podía hacer rondas en otras zonas

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

La joven acusada de presentar varias denuncias falsas contra su exnovio, Julia P. G., de 23 años, llegó a tener protección policial las 24 horas del día en Picassent tras la valoración de riesgo extremo que realizó el sistema de seguimiento integral de casos de violencia de género (VioGén) con los datos que la víctima facilitó a la Guardia Civil.

Tanto ella como Marc J., el joven de 28 años acusado de enviar los mensajes de móvil amenazantes, llevaron durante 10 días sendos dispositivos electrónicos asignados por el Centro de Control de Medidas Telemáticas de Alejamiento (Cometa), un centro que coordina a los órganos judiciales, la fiscalía y las fuerzas de seguridad del Estado para el seguimiento de las órdenes de alejamiento.

El programa VioGén no detectó las denuncias falsas, pero rebajó el nivel de peligro varias veces

Los posicionamientos de estos aparatos y las posteriores investigaciones de la Guardia Civil permitieron constatar que el sospechoso era inocente. El joven decía la verdad cuando afirmaba que no se había acercado a su exnovia y negaba haber enviado los mensajes con amenazas de muerte. A Marc le pusieron el dispositivo electrónico en el tobillo, y Julia llevaba un pequeño aparato del tamaño de un teléfono móvil. Sus posicionamientos permitían detectar un posible incumplimiento de la medida cautelar adoptada por la jueza, pero esto no sucedió mientras el joven llevaba la tobillera.

Tras detener la Policía Nacional a Beatriz M., la joven de 22 años que urdió el plan para acusar falsamente al exnovio de su amiga, Marc pudo quitarse el dispositivo telemático con la ayuda de un empleado de una empresa de seguridad, y poco después proclamó su inocencia a la salida del juzgado.

Según confirmaron fuentes del Centro de Control de Medidas Telemáticas de Alejamiento, Julia llegó a tener protección de la Guardia Civil las 24 horas del día al ser considerado su caso de riesgo extremo en dos ocasiones. El programa VioGén no detectó las denuncias falsas, pero rebajó el nivel de riesgo tras cada detención del sospechoso, aunque la Guardia Civil seguía vigilando la casa donde reside la joven.

El sospechoso llevó una tobillera 10 días para que la Guardia Civil conociera su posicionamiento

Durante dos noches, al menos, Julia recibió protección de la única patrulla de la Guardia Civil disponible para los servicios de prevención de delincuencia en Picassent. Así, los agentes tuvieron que vigilar solo la casa de la joven por si el sospechoso incumplía la orden de alejamiento y no pudieron patrullar por otras zonas del municipio.

El relevo de los guardias civiles que protegían a la supuesta víctima de violencia de género se realizó en la urbanización de Picassent donde reside la joven ahora investigada. También se encontraba en la vivienda Beatriz, que consiguió engañar a la Guardia Civil y la jueza con sus malas artes telemáticas. Como ya informó LAS PROVINCIAS, esta joven se hizo pasar por el exnovio de su amiga y envió mensajes en los que amenazaba de muerte a Julia. «Tic, tac, tu tiempo se acaba, cuando menos te lo esperes estaré ahí para matarte», escribió Beatriz para que su amiga presentara una denuncia contra Marc. La joven utilizó una aplicación de móvil para que los mensajes aparecieran como enviados por el número de teléfono del chico, que fue detenido seis veces.

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