Dolor y silencio en el adiós a los niños asesinados en Godella

Dolor y silencio en el adiós a los niños asesinados en Godella
Irene Marsilla

Un centenar de familiares y amigos despide a los hermanos asesinados en un sepelio íntimo y bajo vigilancia policial en el cementerio de Rocafort

J. A. Marrahí
J. A. MARRAHÍValencia

El sol se ocultó este viernes sobre el cementerio de Rocafort cuando, poco antes de las once horas, un coche fúnebre apareció con los restos mortales de Amiel e Ixchel, los niños de tres y cinco meses presuntamente asesinados por sus padres hace poco más de una semana.

I. Marsilla

Tristeza. Mucha tristeza en los rostros de los más de cien asistentes a un entierro marcado por la discreción e intimidad que deseaba la familia. Para ello un cordón policial formado por diez agentes de Godella y Rocafort protegieron la entrada del camposanto dejando paso, únicamente, a los familiares y más allegados de las dos víctimas. En dos féretros blancos, los cuerpos sin vida de los pequeños. Y rodeándolos, mucho amor, también llanto, y muestras de apoyo entre los asistentes, varios de ellos fundidos en abrazos.

El sepelio duró 20 minutos, con la presencia de personal de Psicoemergencias que realizó una labor de acompañamiento, sin necesidad de asistencias. Policías locales y operarios municipales instalaron una docena de vallas y un precinto en la Plaza del Cementerio para preservar la intimidad del acto.

El entierro de los menores se produjo una semana y un día después del doble homicidio a golpes. En todo ese tiempo habían permanecido en dependencias del Instituto de Medicina Legal (IML) de Valencia tras la práctica de las autopsias. Al término del sepelio, los asistentes se marcharon apresuradamente y sin querer hacer declaraciones a la docena de periodistas locales y de medios nacionales congregados a unos diez metros de la valla.

Sellan un aljibe junto al escenario del crimen por mandato de la Guardia Civil

Poco antes de las doce del mediodía, personal municipal cerró la verja metálica de acceso al cementerio y dos policías locales de Rocafort levantaron el precinto y retiraron las vallas. Desde las nueve y media de la mañana del sábado 23 el camposanto, como cada fin de semana y días festivos, se abrirá a los vecinos, que podrán brindar sus oraciones, respeto o recuerdo a dos inocentes cuya muerte ha marcado a los tranquilos pueblos de l'Horta en los que transcurrió su vida.

Mientras, en el escenario del crimen, a menos de 500 metros del cementerio, se mantiene el precinto de seguridad de la Guardia Civil. Allí tres operarios sellaron ayer, por orden de la Benemérita, un aljibe de poca profundidad a pocos metros de la entrada en el que se acumulaba agua de lluvia.

Doble crimen de los niños de Godella