La familia de Godella tenía que abandonar la casa que ocupaba ilegalmente

La casa donde vivía la familia. / D. T.

Los amigos de la pareja habían notado algunos comportamientos extraños

JAVIER MARTÍNEZ

La pareja detenida por el asesinato de sus hijos en Godella tenía que abandonar su hogar porque el propietario de la casa les había pedido que se marcharan. Gabriel y María habían invitado a un grupo de amigos a una barbacoa que pensaban realizar el pasado domingo en la parcela, como hicieron en otras ocasiones, pero al final suspendieron la comida al aire libre porque una de las mejores amigas de la madre no podía acudir y Gabriel se habría mostrado reacio.

Los amigos de la pareja habían notado algunos comportamientos extraños, pero en ningún momento pensaron que los niños pudieran estar en peligro.

En la casa en ruinas permanecen dos pintadas realizadas por un vecino para la grabación de un corto en la parcela: «Asesinado con aviones» y «vais a moror todiz», dos frases fantasiosas y anteriores a lo sucedido, evocadas extrañamente junto a un doble infanticidio demasiado real para ser asumido por cualquiera. Los vecinos de la zona siguen consternados.

Varios de los vecinos y conocidos de la familia contaron a LAS PROVINCIAS que la casa ocupada en la que ocurrieron los hechos no era un lugar adecuado para que vivieran un bebé de cinco meses y una niña de tres años y medio.

Sin embargo, Cristina, una amiga de la madre, declaró el sábado ante el juez que Gabriel la había arreglado y pintado recientemente para que la pareja y sus hijos pudieran tener un domicilio digno. «Instaló placas solares para la electricidad y también tenían agua y una chimenea», afirmó.

Según la joven, la pareja no vivía en condiciones infrahumanas en la parcela de Godella. «La parte trasera estaba en ruinas, pero la casa tenía sus habitaciones muy aseadas y los niños siempre estuvieron bien atendidos. María era buena madre y cariñosa con sus hijos. Todo esto es horroroso», señaló Cristina con el rostro cariacontecido. «Para nosotras ha sido muy duro», añadió a la salida del juzgado.

El lugar es una isla de miseria en medio de dos de las urbanizaciones de chalés de mayor prestigio de la provincia de Valencia. El lugar en el que habitaban si siquiera tiene un nombre, como cualquier otra calle. A él se accede por un camino de piedra sólo apto para todoterrenos oculto por un campo de olivos abandonado y una agreste vegetación de matorrales que se eleva más de un metro sobre el terreno.

M. Molines

Crimen de Godella