El ministerio se lava las manos en torno al futuro del Museo de Bellas Artes

Un visitante en una sala del Museo de Bellas Artes. /IRENE MARSILLA
Un visitante en una sala del Museo de Bellas Artes. / IRENE MARSILLA

El Gobierno no intervendrá en la elección de nuevo director y sigue sin fecha para la licitación del plan que diseñará el recorrido expositivo

Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

El Ministerio de Cultura se lava las manos en lo que atañe al Museo de Bellas Artes de Valencia. El departamento del Gobierno traslada a la Conselleria de Cultura la resolución de los asuntos que tiene pendientes, algunos de los cuales llevan meses a la espera. Las salas aguardan el tan comentado plan museográfico, la dirección del espacio sigue en el aire después de que la semana pasada fuera cesado Ignacio Casar Pinazo y se mantenga provisionalmente a Margarita Vila. Y sigue también en compás de espera la concreción de la propuesta que se plantee para conceder autonomía al Bellas Artes, espacio del que algunos expertos han señalado que cabalga con rumbo errático.

Sobre el futuro que aguarda a estas cuestiones ha preguntado LASPROVINCIASal ministerio y las respuestas dejan claro que el departamento del Gobierno pone todo en manos de la Generalitat, que asegura es a la que corresponde «la gestión del museo, incluida la del personal y el nombramiento del director».

El plan museográfico, clave para diseñar el futuro de la pinacoteca valenciana, está en el aire. No hay fecha para conocerlo. Este documento, que diseñará el nuevo recorrido expositivo, lo tiene que licitar el Gobierno. Ahora el Ministerio asegura que está trabajando en «la redacción de la licitación». El punto de partida es el «documento aprobado», como destaca el departamento del Gobierno, el pasado diciembre, hace ya cerca de cinco meses. En esa fecha, recuerdan, se aprobó el programa expositivo en una reunión celebrada en Madrid entre el director general de Bellas Artes del ministerio y la directora general de Patrimonio de la Conselleria de Cultura, Carmen Amoraga, ahora en funciones.

Pero los plazos que describen la espera que soporta el plan museográfico llevan más lejos. Fue hace 10 meses, en julio de 2018, cuando el Bellas Artes de Valencia presentó el programa definitivo. Ha pasado todo este tiempo hasta llegar al momento actual, cuando todavía sigue pendiente la redacción de los pliegos para la licitación. Hay que tener en cuenta que se prevé que la aplicación del nuevo recorrido expositivo comporta la necesidad de obras que, como muy pronto, se ejecutarán a final de 2020.

Mientras tanto, el museo está inmerso en la provisionalidad derivada de la falta de nombramiento de un director. El departamento autonómico apuntó la semana pasada que Margarita Vila seguirá en el puesto al que llegó en octubre. Será así hasta que se inicie el procedimiento para designar al responsable definitivo. En medio de estas circunstancias y con el mencionado plan sin ver la luz, ¿esperará el ministerio a que haya nuevo director para aprobar el plan?

El Gobierno explicó a LASPROVINCIASque los trabajos emprendidos para que el programa llegue a puerto «van a continuar». Pero advirtió de que «si se incorpora un director se consultará de nuevo con el museo y si fuera necesario se acordarán los cambios que se propongan con la Comunidad Autónoma».

Queda claro que el Gobierno traslada al departamento autonómico adoptar la decisión que permita no sólo superar la situación de provisionalidad, también avanzar en la redacción del plan museográfico. Además, apunta hacia la apertura de nuevos plazos que podrían prorrogar la demora que ya pesa sobre las decisiones.

No es la única muestra de que el departamento de José Guirao, en la actualidad ministro en funciones, deja todo en manos de la conselleria. El ministerio no participará en la designación del nuevo gestor. De hecho no formará parte del comité de expertos que seleccionará al futuro gestor. Es su información el ministerio aseguró que la gestión del Bellas Artes corresponde a la Comunitat, «incluida también la gestión del personal y el nombramiento del director».

El departamento del Gobierno recalcó que es el ejecutivo valenciano el que tiene que «establecer el procedimiento de nombramiento de la dirección del centro».

Con motivo del cese de Casar Pinazo, que tuvo lugar la semana pasada tras una baja por enfermedad, la dirección general dePatrimonio de la Generalitat explicó que para iniciar el procedimiento para una nueva designación era necesario que la plaza quedara vacante. De ahí el cese. Las estimaciones apuntan que la sucesión podría resolverse en un mes.

En cuanto a qué representante del ministerio estará en el estudio del cambio de reglamento para conceder mayor autonomía a la pinacoteca valenciana, tampoco desde Madrid responden con concreción. Trasladan el desenlace a la Comunitat, pues afirman que «en función de la propuesta y metodología que en su caso presente la Comunidad Autónoma, el Ministerio concretará su participación».

El San Pío V quiere despegar. No pocos lo han reclamado. Pero todo apunta a que habrá que seguir esperando las decisiones que adopten las administraciones para mostrar que cuentan con un proyecto para la segunda pinacoteca de España.

y conservadores

La agenda de asuntos pendientes de resolver en el Museo de Bellas Artes de Valencia tiene muchas páginas escritas. El museo, cuya gestión depende de la dirección general de Patrimonio de la Consellria de Cultura, tiene pendiente resolver la necesidad de personal especializado en restauración y conservación.

La directora general de Patrimonio, Carmen Amoraga, que en estos momentos ejerce su cargo en funciones, anunció públicamente el compromiso de convocar tres plazas en la OPE (Oferta Pública de Empleo) de este año.

Las tres plazas previstas contemplan un puesto de jefe de departamento de restauración, una de técnico de restauración de pintura y otra de escultura. Las demás se irán cubriendo en las siguientes oposiciones. «Se harán dos exámenes: uno con un temario genérico y otro específico para estas plazas», dijo Carmen Amoraga.

Con estas aclaraciones la responsable autonómica quiso corregir, como denunció LAS PROVINCIAS, la necesidad de esos especialistas se había cubierto a través de una bolsa de trabajo de administración cultural sin exigir titulación específica, un puesto de restaurador y dos de conservador en el museo.

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