Sanidad desoye a Intervención y pasa un año sin vigilar las guardias médicas

Cerca de dos mil facultativos y enfermeros tienen contratos de horas extraordinarias pero desempeñan tareas de plazas estructurales

DANIEL GUINDO VALENCIA.

La Intervención General de la Generalitat, después de analizar el ejercicio 2016, puso sobre la mesa que la Conselleria de Sanidad carecía de herramientas de control adecuadas que hacer un correcto seguimiento presupuestario de los gastos en guardias y sustituciones del personal de los centros sanitarios del departamento. El informe del órgano adscrito a la Conselleria de Hacienda, como recogió en exclusiva LAS PROVINCIAS, describió que no era equilibrado ni equitativo el reparto de estas horas extraordinarias, por lo que no había garantías, por ejemplo, de que se cumplieran los horarios de descanso de los trabajadores. Ni siquiera, agregaba, se documentaba convenientemente la realización de estas guardias con un registro adecuado de entradas y salidas, entre el abanico de irregularidades pormenorizadas por Intervención, que incluía también el desconocimiento por parte de los departamentos del presupuesto con el que van a contar para estos servicios.

Sin embargo, el equipo comandado por la entonces consellera Carmen Montón no adoptó las medidas oportunas, puesto que en la auditoría del ejercicio siguiente (2017), Intervención vuelve a insistir en prácticamente los mismos vicios. Resultan inexistentes las herramientas de control, los departamentos siguen desconociendo el presupuesto para sustituciones y guardias, y la plantilla sigue sin estar actualizada, como detalló ayer este diario. El uso de esta fórmula, por tanto, seguía al alza en la Comunitat.

En la actualidad, el modelo no ha variado sustancialmente, como confirman fuentes de los propios trabajadores, mientras que desde Sanidad no pudieron ayer detallar las medidas de control que se han impulsado bajo el mando de Ana Barceló.

En estos momentos, según cálculos del sindicato y CCOO y de la Asociación de Profesionales de Atención Continuada y Urgencias (Apacu-CV), son cerca de 2.000 los profesionales sanitarios (médicos y enfermeros) que cuentan con contratos de guardias pero que sus tareas responden, en la gran mayoría de los casos, a plazas estructurales. Es decir, se trata de puestos de trabajo que requieren mayor estabilidad, en su mayor parte en Atención Continuada (unos 1.500 profesionales) y en los hospitales (alrededor de 400). Y a ellas hay que sumar las guardias que el resto de personal sanitario de la conselleria, en mayor o menor medida, realizan; una cifra que oscila en cada departamento.

Al respecto, Rosa Atienzar, secretaria general de Sanidad de CCOO, recordó ayer que, fruto de las actuales limitaciones para incrementar las plantillas, se opta por esta fórmula de contratación para poder cubrir las crecientes necesidades asistenciales. Apuntó que estos contratos sí son fiscalizados por Hacienda, pero se preguntó «si todos los contratos de guardias son para guardias». Indicó que, en ocasiones, los departamentos los utilizan para retener a profesionales que, durante la residencia, se han supraespecializado en alguna materia. Además, y como depende de cada jefatura, también se dan casos de que, puntualmente, «no se contrate al mejor candidato», de ahí que solicite «reglas claras» y que estas contrataciones se lleven a cabo por orden de la bolsa de trabajo y por puntuaciones objetivas.

Andrés Cánovas, secretario general del Sindicato Médico, agregó que la falta de especialistas y las directrices que impiden ampliar el número de plazas más allá de las que se ofrecen en las oposiciones, y que vienen a estabilizar la posición de los interinos, principalmente, lleva a buena parte de los hospitales a realizar estos contratos para solventar los problemas asistenciales. «Se les paga como guardias pero al final hacen trabajos habituales: ayudan en quirófanos, pasan consulta un par de veces por semana...», señaló el portavoz, quien lamentó que estos contratos «les retienen hasta que se hartan y se marchan al extranjero».

Más