Las Provincias

Los consumidores se suman a las empresas en sus críticas al plan de envases del Consell

Una mujer compra botellas de agua en un supermercado. :: OLGA LABRADOR
Una mujer compra botellas de agua en un supermercado. :: OLGA LABRADOR
  • Las asociaciones de usuarios reclaman un estudio económico sobre la implantación del SDDR que detalle el «coste real» para todos los implicados

El Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR) que pretende implantar el Consell sigue sumando detractores. A los empresarios del comercio, la distribución y la hostelería que exigieron en julio al presidente Ximo Puig que frenase ese plan de la Conselleria de Medio Ambiente, liderada por Compromís, se une ahora la reclamación de las asociaciones de consumidores, que exigen un estudio económico de la implantación de ese sistema en la Comunitat, que detalle el coste previsto para cada uno de los actores implicados, como parte de «un informe actual y completo en el que se recojan los pros y contras del sistema SDDR».

En un escrito conjunto, la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu), la Confederación de Asociaciones de Vecinos y Consumidores (CAVE-COVA), la Asociación de Amas de Casa y Consumidores (Tyrius) y la Unión de Consumidores de la Comunitat (UCCV), aseguran tener «muchas dudas sobre la implantación del nuevo sistema de gestión de envases en un ámbito regional» y recalcan que hasta la fecha «nadie ha explicado el coste real para los consumidores».

Además, instan al Consell a crear una mesa de trabajo con todos los agentes implicados para mejorar las propuestas planteadas en relación a un plan que, según Ecoembes, la entidad sin ánimo de lucro encargada del reciclado de los envases en España, pasará una factura de 170 millones de euros a los comercios y los negocios de hostelería. Según los representantes de los consumidores, la Generalitat «debería seguir avanzando en las negociaciones que sean necesarias» para valorar la posible implantación del SDDR, «una vez valorado y considerado el límite y capacidad del sistema actual».

Al respecto, los firmantes del manifiesto señalan que los gestores de los sistemas integrados actuales «no han estudiado todas las posibilidades que puedan mejorar los resultados de reciclaje vigentes». Así, los consumidores secundan la reivindicación de los empresarios acerca de que se evalúe el funcionamiento y las posibles mejoras del mecanismo actual antes de implantar uno nuevo, con los costes que conlleva.

Avacu, CAVE-COVA, Tyrius y UCCV critican que no se ha contado con ellas para desarrollar acciones encaminadas a mejorar el funcionamiento del sistema actual y reivindican que «cualquier iniciativa nueva para alcanzar el máximo nivel de reciclado debe contar con el máximo consenso posible entre todos los agentes implicados».

Estas entidades solicitan asimismo un mayor apoyo de la administración y de los gestores del actual sistema para desarrollar acciones encaminadas a mejorar tanto la concienciación general en materia de reciclaje y economía circular, como el conocimiento de los actuales sistemas. A su juicio, convendría «incidir no sólo en el tema de los envases», sino priorizar también el reciclado y la reutilización de otros materiales que contaminan el medio ambiente de manera agresiva, como las pilas o las baterías, mediante campañas educativas y ciudadanas, y auditorías de los sistemas de recogida y reciclaje de productos concretos, como los electrodomésticos.

Depósito de diez céntimos

De acuerdo con el borrador, los valencianos tendrán que abonar 10 céntimos más por cada envase, que podrán recuperar en un ticket al devolverlo en unos depósitos que los comercios tendrán que habilitar. Por su parte, los comerciantes recibirán dos céntimos en compensación por la medida, una cantidad que, según el sector, no cubre la inversión que requerirá la implantación del SDDR.

Según Ecoembes, encarecerá los envases y exigirá un esfuerzo extra a los ciudadanos, ya que sólo un 49% de los envases que hoy se depositan en los contenedores de reciclado se incluyen en ese sistema. Por tanto, los consumidores deberán hacer una nueva separación de desechos, además de ver incrementado el coste de la cesta de la compra por el depósito que se requerirá en los productos afectados. Desde la asociación de supermercados Asucova, estiman que el SDDR aumentará los costes del negocio porque obligará a asignarle un espacio en la zona de venta que sustituirá a otros productos, exigirá una inversión para la adquisición de la maquinaria requerida y un área de almacenamiento específica, lo que reducirá el surtido disponible.