https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/valenciacf-desktop.jpg

La venta de Rodrigo al Atlético dinamita el pacto de Singapur

Marcelino, serio junto a Uría, ayer en Paterna. / Damián Torres
Marcelino, serio junto a Uría, ayer en Paterna. / Damián Torres

Mateo Alemany se desmarca del traspaso al no participar en la operación y cierra filas con Marcelino | El Valencia firmará el pase del delantero por 60 millones cuando el conjunto colchonero concrete la marcha de Correa al Milán

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Jorge Mendes lleva puesto desde el lunes un disfraz temporal de director general del Valencia ya que ha sido el representante oficial de Peter Lim en la operación que va llevar a Rodrigo Moreno al Atlético por 60 millones. El agente portugués, el hombre de confianza del propietario de Meriton en el mundo del fútbol, ha sido el que ha negociado con Miguel Ángel Gil, consejero delegado de la entidad madrileña, y con Adalberto Moreno, padre y representante del jugador, el traspaso. El acuerdo no será oficial hasta que el Atlético venda a Ángel Correa al Milán, una operación donde Mendes también ha sido el enlace con la entidad italiana. Ese ha sido el motivo de que las dos negociaciones vayan en paralelo y no se vaya a hacer oficial el traspaso de Rodrigo hasta que no se realice el pase del argentino. Sin contar una futura llegada al Valencia en los huecos que quedan en punta, Mendes va a facturar una comisión a partir de un movimiento de 115 millones si logra cerrar el pase de Correa al Milan en 55. La última oferta del club rossonero es de 40 millones más 5 en variables y se espera llegar hoy a un acuerdo.

La 'operación Rodrigo', más allá de las mil interpretaciones deportivas y personales que tiene, ha dinamitado el pacto de Singapur. Los «hechos» que reclamaba Marcelino y que valen más que las «palabras». El organigrama deportivo del Valencia, que sigue actuando en bloque y unido, considera que una vez que Meriton decidió escuchar ofertas para vender a alguno de sus jugadores antes del cierre de mercado, como publicó este periódico el 5 de agosto, y que Rodrigo estaba receptivo a escuchar la propuesta del Atlético, lo normal hubiera sido que la negociación la llevara el director general del club. Nada más lejos de la realidad.

«¡Cada día mejor!». Marcelino no quiso 'cortarse' en el momento en el que los medios de comunicación abandonaron ayer los 15 minutos abiertos del entrenamiento, mientras ultimaba con Rubén Uría la parte táctica de la sesión. El asturiano no abandonó el gesto serio en toda la mañana. Una vez tomada la decisión de vender a Rodrigo al Atlético la parte deportiva del club, la oficial, era partidaria de comenzar con una postura de fuerza, pidiendo los 120 millones de la cláusula, por las alturas del mercado, la importancia del jugador y evitar reforzar a un rival directo. Con Alemany fuera de la operación, Mendes cerró por 60 millones, como máximo, el acuerdo. Tensar el precio al alza hubiera puesto en peligro la doble transacción puesto que el Atlético no estaba dispuesto a invertir más dinero del que recibirá por Correa y Kalinic.

El club, por el momento del mercado, optaba por una postura de fuerza pidiendo la cláusula

No es la primera vez que Jorge Mendes irrumpe de forma paralela al organigrama del Valencia con el visto bueno de Peter Lim. Antes de la compra de Meriton, el entonces presidente Amadeo Salvo tuvo que organizar una reunión en la sede de su empresa Power Electronics en Paterna, el 12 de junio de 2014, donde Mendes, con el visto bueno de Layhoon Chan, trazó las líneas maestras del proyecto de Lim en una mesa donde estaban Rufete, Ayala y Salvans (los tres responsables de la dirección deportiva) y no estaba el técnico Pizzi. Tres semanas después fue despedido para contratar a Nuno.

Tras una mañana intensa, donde llegó a la sede del club hablando por teléfono con Miguel Ángel Gil, Mateo Alemany se desmarcó de la operación de venta de Rodrigo tras reunirse durante más de dos horas con Marcelino y Pablo Longoria en Paterna, donde la parte deportiva del club apretó filas para intentar solventar una nueva grieta interna. «Nosotros nunca hemos hablado de esa operación», afirmó el balear cuando fue preguntado por la venta, antes de anunciar que Rodrigo no entrenó «por motivos internos». En ese nosotros se incluyen, entre otros, él mismo y el entrenador.

Los futbolistas siempre juegan donde quieren. Una máxima válida también para Rodrigo, que va a firmar un mejor contrato económico en el Atlético y en un club que está, así lo demuestra el rendimiento de los últimos años, un escalón por encima. Marcelino ya dejó caer el pasado jueves que entendería un escenario de marcha del jugador si dejara de «ser feliz» en el club. «Nuestra idea es que lo siga siendo. Si no se produjera esa circunstancia yo lo entendería perfectamente», avisó. Será Rodrigo el que tenga que aclarar las razones de su marcha.

Más