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La nueva grada joven no contagia

Colas en Mestalla, instantes antes del comienzo del partido. / eduardo v.
Colas en Mestalla, instantes antes del comienzo del partido. / eduardo v.

La remodelada zona de animación no presenta una buena entrada y no engancha al resto del estadio, que se despierta tras el gol de Gameiro

MANUEL MORERAVALENCIA.

Aunque Mestalla tuvo un aspecto inmejorable y rozó el lleno en el partido de ayer, el ambiente en el coliseo valencianista fue más frío de lo que acostumbra. Únicamente los mejores minutos del equipo, las protestas al árbitro y los ánimos a Rodrigo consiguieron que la grada se levantara.

Cuando los equipos saltaron al campo, la grada presentaba un aspecto desolador, que no coincidía con el número de abonados y el ritmo de venta de entradas durante la semana. Muchos aficionados no contaban con su pase en el acceso y por este motivo se relentizó la entrada al estadio. Con el paso de los minutos, el aspecto de la grada mejoró y rozó el lleno.

Si el partido tenía menor ritmo que en otros periodos de la temporada, la grada de Mestalla daba una sensación similar. Tras la remodelación de la Grada Joven Mario Alberto Kempes, la asistencia a este sector quedó reducida a menos de la mitad y sus nuevos inquilinos no eran capaces de dirigir los cánticos de la afición. Los escasos arranques de esta zona no eran contestados por el resto del estadio que, sin embargo, sí que intentaba animar a los jugadores valencianistas en momentos puntuales.

Cánticos desde Gol Norte

Lejos de paliar la presencia de los sectores más críticos con la presidencia, desde la grada de animación se volvió a escuchar: «Anil, canalla, fuera de Mestalla». Sin embargo, el resto del estadio respondió con pitos. La hinchada blanquinegra permaneció callada durante gran parte del primer tiempo y las pocas veces que animó a los locales al unísono, la voz cantante no la tuvo la renovada grada joven. Un sector de aficionados intentó desde los asientos de Sillas Gol Norte y, en este caso, sí que eran seguidos por el resto de aficionados.

El segundo tiempo fue otro cantar. El equipo empezó titubeante, pero a base de ocasiones se fue desperezando y la afición comenzó a apretar. Con el gol de Gameiro los hinchas valencianistas despertaron definitivamente y se mantuvieron con el equipo durante el resto del encuentro. Sin embargo, el tiempo añadido fue agónico para el Valencia y solo se consiguió un punto. Pese a que el resultado no fue bueno, Mestalla despidió entre aplausos a todos los jugadores.