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El día de la conquista

El día de la conquista

El Valencia regresa a una final once años después y peleará contra el Barça de Messi por ganar su octava Copa del Rey | El equipo de Marcelino alcanza la cita de Sevilla liberado de una presión que sí sienten losde Valverde, actuales campeones del torneo

Toni Calero
TONI CALEROSevilla

Esta, básicamente, es la historia de un equipo que no se rindió. Pudo hincar la rodilla y abandonarse a los oscuros rincones del fútbol, pero optó por pelear. Fueron los tiempos de las dudas respecto a Marcelino, el enfado por la escasa contribución de los fichajes y la decepción de ver cómo las estrellas de la temporada anterior no arrancaban. Qué duro fue el otoño y el invierno para el Valencia, envuelto en los malos resultados y la incertidumbre de todo cuanto había preparado para el año del centenario. Qué de nervios la afición, llenando Mestalla para la visita de la Juventus, suplicando porque Kondogbia y Guedes no hubieran sido flor de un día. Rodrigo era su sombra, hacían falta mil martillazos para hacer un gol y Marcelino se adueñó de la repetitiva frase de Mourinho. ¿Por qué? Nadie tenía la respuesta. Y ante eso, mejor que la resignación está el descaro, la capacidad de supervivencia y el carácter, rígido, de un vestuario unido que esta noche puede conquistar el primer título de la nueva era valencianista.

Una tierra santa para el club blanquinegro como es Sevilla acoge hoy a muchos seguidores que han vivido su entrega al equipo sin finales ni títulos. Son los jóvenes, claro, aquellos que no recuerdan o ni vieron la última Copa de 2008. Los mismos que hoy se van a plantar frente al televisor o aparecerán por la grada del Benito Villamarín recopilando imágenes y estampas imperecederas. Una final nunca muere. Tampoco lo hará la de 2019 contra el Barcelona.

Marcelino y sus futbolistas no lo tienen fácil. Su rival gana Copas del Rey como quien respira. Una y otra hasta cuatro consecutivas. Se ha acostumbrado el Barça a tomarse tan en serio el trofeo que llegó nueve veces a la final en los últimos once años. Sólo falló en dos ocasiones. Para esta noche es el favorito por ello y porque el extraterrestre juega con ellos desde su niñez. Leo Messi es el guía del Barça, un jugador indefendible cuando tiene el día. Y suele serlo muy a menudo para fastidio de los rivales. El modo positivo del Valencia se ramifica en dos vertientes: la futbolística, ya que este año el Barça no le supo ganar, y la anímica, porque uno alcanza la final liberado tras alcanzar la Champions mientras al otro un título de Liga no le ha bastado para consolidar la figura del entrenador y algunos jugadores. Al contrario.

El Valencia persigue su octava Copa del Rey (la primera con Lim como propietario) ante un Barça plagado de bajas; después de haber superado una durísima eliminatoria contra el Getafe y otra en la que culminó la remontada en Mestalla para dejar al Betis sin jugar la final en su campo. El equipo ha pasado tres días recluido en un lujoso hotel de Jerez velando armas y recuperando fuerzas. La plantilla llega al límite a este último baile de la temporada. Cheryshev entró en la enfermería; Garay y Kondogbia estarán en el Villamarín casi de milagro y el núcleo duro (Parejo, Gayà, Paulista, Soler o Rodrigo) acumulan muchísimos minutos. Contra el Barça, teóricos secundarios como Wass, Coquelin o Mina cuentan con muchas opciones de empezar el choque porque el Valencia necesitará físico para taponar al rival. Es el día de reconquistar la Copa.

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