La Valencia que se avecina con Ribó

Joan Ribó camino al Ayuntamiento de Valencia./
Joan Ribó camino al Ayuntamiento de Valencia.

Más peatonalización y carriles bici aunque haya atascos, el cementerio como ruta turística y «acabar con el clientelismo fallero», en el horizonte de su mandato

ARTURO CHECAValencia

"Nosotros somos corredores de fondo, no de 100 metros. Entendemos que haya quien se canse, nosotros no". Hace casi dos décadas, cuando Rita Barberá afrontaba ya su segunda legislatura al frente de la alcaldía de Valencia, Joan Ribó i Canut (Manresa, 1947), ya hacía estiramientos para el asalto al poder. Ya se movía sobre dos ruedas por las calles de Valencia, entonces desnudas de carril bici y en las que años después se acuclillaría, brocha en mano, para darle pinceladas verdes a las pistas ciclistas. La frase que abre estas líneas, pronunciada en 1997 en una entrevista a LAS PROVINCIAS, demuestra su alma fondista. La misma que le llevó a la alcaldía de la ciudad, la misma que le hizo rechazar la vara de mando y la misma que, hace dos décadas, le hizo soltar otra frase que lo define: "Yo no soy político, yo soy profesor. Lo que me gusta es dar Física y Química en el instituto".

En su DNI figura Manresa, pero él siempre que puede rectifica su localidad natal. Vino al mundo en el municipio barcelonés, pero él se define como vecino de Adrall (Lleida). Allí, en una vaquería a orillas del río Segre dio sus primeros pasos. Allí sigue uno de sus hermanos ocupándose del ganado familiar. Y allí se dio Joan Ribó cuenta de que tenía "que estudiar mucho" para no acabar ordeñando.

Ironías de la vida en alguien declaradamente aconfesional y ateo, un jesuita fue el que le hizo que no naciera en su querida Adrall. Su madre había perdido a un hermano anterior durante un parto en casa y optó por dar a luz en un hospital de Manresa como le recomendó el religioso. Hoy apuesta por un Ayuntamiento plenamente laico, por peatonalizar valencia, por cerrar el grifo del "clienterismo" a las Fallas (eso dice su programa, aunque luego no lo ha repetido) o por declarar la ciudad territorio libre de desahucios. Sobre la fiscalidad, subir o bajar impuestos municipales, ni una palabra. Esta es la Valencia que nos espera con Joan Ribó.

El imperio peatonal

Desbancar a Copenhague como capital ciclista

En 1995, cuando su paso por el Partido Comunista había quedado atrás para iniciar su etapa en Esquerra Unida, inició su andadura en Les Corts ya sobre dos ruedas. No ha dejado la bici desde entonces (hoy atesora una bici normal y una plegable) y ha convertido la peatonalización, aumento de carriles bici y lo que él llama lograr una Valencia «más amable» como uno de los ejes de su política. Su sueño, desbancar a Copenhague como capital europea del ciclismo.

Uno de sus mantras es la peatonalización. Remodelar escenarios de gran simbolismo como la plaza del Ayuntamiento o la de la Reina y limitar el tráfico rodado en el centro histórico (pese a la alarma y la oposición que cunde entre los comerciantes). Pero no el único. No falta su vital cita con las dos ruedas. Abrir Valencia a las bicis es otro de sus cercanos objetivos. Incluye ensanchar el carril bici de la ronda interior. Aunque ello suponga eliminar espacio al tráfico a motor en vías tan neurálgicas como la calle Colón para alcanzar los "tres metros de anchura" que reclama Ribó, aún a costa de sacrificar la fluidez circulatoria de los automovilistas y convertir el centro de la ciudad en un suplicio de constantes atascos, como advierten los técnicos, uno de los males mejor evitados por el urbanismo de la ciudad.

Sobre el papel del programa, en un tema relacionado con la circulación urbana, Compromís sí plasmó la marcha atrás en la privatización del servicio de la grúa y el aparcamiento de la ORA.

Y, como no, uno de sus buques insignia dentro del urbanismo: el Cabanyal. El derribo de "uno de los centros históricos más importantes" de Valencia es uno de los "peores errores" del anterior Consistorio, a juicio de Ribó. Planean rehabilitar viviendas y promocionar solares para que sirvan de hogar a "jóvenes, estudiantes y familias necesitadas", promete Ribó. Falta ver como erradica la degradación, okupación, tráfico de drogas y delincuencia que asola buena parte de esta zona de la ciudad.

Cultura y fiestas

Acabar con el «clientelismo» fallero

En el programa municipal, las palabras que Compromís dedica al mundo fallero son mucho más gruesas y duras que las que luego se han plasmado en las 30 medidas para el cambio de la ciudad de Valencia, el documento emitido por la coalición tras los resultados de las elecciones del 24M. "Desde el Ayuntamiento se han promovido las relaciones clientelares con las comisiones falleras a través de una política de subvenciones a los cadalsos y la iluminación sin criterios claros ni rigurosos, pensando sólo en contentar al mundo fallero de una manera vertical y paternalista", era la sentencia del programa de Ribó.

Pero el de Manresa (perdón, el de Adrall) ha echado luego el freno en su discurso, consciente del importante peso específico del mundo fallero en la capital. Acabar con la clásica llamada telefónica de la alcaldesa a la fallera mayor y aglutinar todo el proceso de elección en una sola gala ha sido de las pocas medidas concretas aclaradas tras la victoria en las urnas. Un enigmático plan estratégico de las Fallas, con el que se pretende "avanzar hacia el diálogo entre falleros, vecinos y comerciantes" es lo que el alcalde Ribó pone ahora sobre la mesa. La mecha, de momento, no arde.

El día del Orgullo Gay adquirirá calidad institucional. Conscientes de que el colectivo homosexual es uno de los bastiones de sus votos, la bandera multicolor lucirá en todos los edificios municipales el próximo 28 de junio. El «fomento del turismo de lesbianas, gays y transexuales» es otra de sus apuestas. El laicismo de Ribó no restará peso a la Semana Santa Marinera. Aunque su peso institucional no vaya a más. Su apuesta, aumentar la presencia de las imágenes religiosas "en casas particulares". La posible eliminación del piquete militar que rinde honores a la Real Senyera por uno de la Policía Autonómica o que la bandera de todos los valencianos no entre en la Catedral son otros dos augurios.

Ver al alcalde Ribó en verbenas falleras o en jaranas del movimiento gay no será fácil. Él se define como alguien con el "biorritmo de una gallina", ha dicho textualmente. O lo que es lo mismo, que se acuesta pronto y madruga mucho. Si no le da a los pedales, el fondista Ribó no le hace ascos al montañismo, el frontón o el esquí. Si alguna de esas cosas las practica con sus hijos (tiene dos, una hija de su primer matrimonio y un varón de su actual pareja), entonces es el abuelo más pagado. Porque lo es por partida doble, con dos nietos. En la intimidad de casa, disfruta devorando libros de viajes de Javier Reverte.

El cine es otra de sus pasiones. Y en su ideario, otra propuesta. Recuperar la "Muestra de Cine del Mediterráneo" (así, en castellano, viene en su programa). Poco más detalla el ya alcalde. Ni siquiera si dedicará algo más que el exiguo 0,25% de presupuesto de municipal que le dedicó el anterior Consistorio y que la condenó a morir de inanición.

Ayudas y fiscalidad

Agua y luz garantizadase impago de la deuda

Medidas de emergencia social. Es como califica el gobierno municipal el plan encaminado a garantizar ayudas y rentas básicas para "colectivos vulnerables". Ampliar las becas de comedor al verano para los niños y adolescentes de familias con menos recursos, impulsar una red de guarderías municipales gratis, garantizar el suministro de agua y luz a las personas más vulnerables o declarar Valencia "ciudad libre de desahucios", con la creación de una oficina de intermediación hipotecaria, son algunas de sus aspiraciones.

Sus promesas incluyen también medidas tan dispares como plagar Valencia de wcs portátiles o crear "en la medida que lo permitan las circunstancias económicas y técnicas" una televisión y radio municipales". El posible regreso de RTVV (que ompromís ya situó en su día para el simbólico 9 de octubre pero que Mónica Oltra ya calificó hace días de "difícil", la siempre compleja convivencia entre teoría y práctica) no es la única aspiración audiovisual de la coalición naranja.

Eso sí, las inversiones y gastos no vienen acompañadas de un reflejo de cómo afectará esto a los impuestos municipales. Si subirán, bajarán o se quedarán igual. Sólo una mención en sus 30 medidas acerca de convertir el IBi (Impuesto de Bienes Inmuebles) en una tasa "redistributiva". La idea, conceder exenciones o bonificaciones a colectivos vulnerables y cargos fiscales para viviendas desocupadas. Eso sí, del ideario plasmado tras las elecciones se cae uno de los envites más contundentes que lanzaba Ribó en su programa municipal: "Realizar una auditoría integral, transparente e independiente de la deuda municipal con colaboración y supervisión ciudadana y decretar una moratoria del pago de la deuda mientras se realiza por identificar qué parte es ilegítima y declarar su impago y reestructuración pertinente". Ahora, ni una palabra. ¿Otra vez lo de la teoría y la práctica...?

Religión

Ni un pie en laMissa dInfants

Una nueva ironía de la andadura vital del catalán Joan Ribó se dio con sus primeros pasos en la política. Empezó en Cristianos por el Socialismo, un movimiento político y cultural nacido en los 70 en el Chile de Allende (a quien Ribó admira profundamente) como punto de aglutinamiento de "cristianos de izquierda" ilusionados por lo que consideraban aperturismo de la Iglesia Católica con el Concilio Vaticano II. Pero su religiosidad fue flor de un día. Ateo convencido y declarado, ya subrayó que no estará en la tradicional Missa dInfants de la Virgen "porque hay que separar política de religión". Ni siquiera su papel institucional le hace cambiar de opinión. Habrá que ver cuál es entonces su relación con la comunidad árabe y su cercano mes del Ramadán, o el año chino y sus creencias confucionistas. El tiempo dirá si el alcalde Ribó acaba mezclando al final o no política y religión.

Días después del 24M, Joan Ribó dejó buena muestra de su marcado anticlericalismo acudiendo a las puertas de la Ciudad de la Justicia para apoyar al abogado Enrique Vila, de SOS Bebés Robados, en su cruzada judicial contra Sor Aurora y la Casa Cuna por la ausencia de información sobre personas adoptadas. Lo de la separación de poderes ejecutivo y judicial tampoco parece entrar en los ideales del nuevo alcalde. Ribó incluso anunció (sin ser aún primer edil) que congelaría las ayudas para la Casa Cuna si Sor Aurora no colabora con el juez.

Turismo y comercio

El cementerio, hito turístico

Fomentar el turismo en Valencia (que por otra parte no ha dejado de crecer y superar récords en los últimos años) es otro de los retos que se marca el alcalde Ribó. Aunque sea con algunas alternativas cuanto menos curiosas: una de las ideas es "potenciar la Ruta europea de cementerios, donde está insertado el de Valencia por su monumentalidad", defienden en su programa. Lo que no casa tan bien es fomentar el turismo con cerrar el centro al tráfico o limitar los horarios comerciales, cuando los comerciantes ya se quejaban amargamente del difícil acceso de los cruceristas y las escasas ganancias que recibían. Otra incógnita de la Valencia que se avecina.

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