La niña se colgó del tendedero de un cuarto piso para escapar de su padre mientras gritaba que la quería violar

Dos vehículos de la Policía Local en una calle del distrito Marítimo./LP
Dos vehículos de la Policía Local en una calle del distrito Marítimo. / LP

La joven declaró a los agentes que no era la primera vez que vivía una situación similar con su progenitor

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

Oyeron los gritos de una niña que estaba sentada en un tendedero tras huir de los abusos sexuales de su padre y rompieron la puerta de la casa para rescatarla. La ejemplar y rápida actuación de varios vecinos y una patrulla de la Policía Local de Valencia posibilitó el pronto auxilio de la menor y la detención de su progenitor.

Los hechos ocurrieron sobre las once de la noche del martes en el barrio valenciano de Nazaret. Tras zafarse de su padre, la adolescente de 14 años huyó por la ventana de su habitación y apoyó sus pies y sus manos sobre el tendedero, con grave riesgo de caer al vacío desde la cuarta planta del edificio, para pedir auxilio. La menor gritó que su padre la quería violar. Estaba sentada sobre los alambres y apenas se movía. Sus chillidos alertaron a los vecinos. Varios de ellos llamaron de inmediato al 112.

Mientras un grupo esperaba en la calle la llegada de la policía, otro acudió a la vivienda para rescatar a la víctima, pero la puerta estaba cerrada. Fueron momentos de gran tensión y nerviosismo en los que los vecinos temieron por la vida de la niña, y por ello, comenzaron a pegar patadas a la puerta y la golpearon con una maza de grandes dimensiones para derribarla.

La menor gritó que su padre la quería violar

Cuando una patrulla de la Policía Local llegó al lugar, un grupo numeroso de vecinos insultaba desde la calle al padre, que asomaba medio cuerpo por la ventana e intentaba meter a su hija en la habitación. La menor estaba sentada sobre los endebles alambres del tendedero y no quería entrar. Los dos policías locales de la Séptima Unidad subieron corriendo las escaleras y hallaron la puerta ya destrozada. Tras abrirse paso entre los vecinos, los agentes entraron en la vivienda y apartaron al padre para rescatar a la niña.

Una vez que la menor estaba a salvo, los policías le preguntaron por qué huía de su padre y la adolescente les contó que acababa de sufrir abusos sexuales, y aprovechando que su hermana pequeña entró en la habitación, escapó por la ventana para pedir auxilio. La víctima fue atendida por el SAMU y trasladada al Hospital Clínico, acompañada por un policía local, mientras otro agente localizaba a la madre de la menor en Altea y le informaba por teléfono de los graves hechos.

Según el relato de la niña, no era la primera vez que su padre la manoseaba, ya que el año pasado sufrió otro posible episodio de abuso sexual. También declaró que su padre intentó grabarla con un teléfono móvil mientras se duchaba con su hermana, y que no había denunciado estos hechos antes por miedo. La adolescente explicó a los policías que muchas noches dormía con unas tijeras bajo la almohada para defenderse si su padre la agredía sexualmente.

Después de escuchar los lamentos de la menor y otras muestras de aflicción, los agentes detuvieron al hombre boliviano de 38 años por un delito de abusos sexuales. Antes de trasladarlo al complejo policial de Zapadores, tuvieron que pedir el apoyo de varias patrullas más para impedir que el detenido fuera agredido por los vecinos que se habían congregado en la calle.

Seis agentes de la Unidad de Convivencia y Seguridad (UCOS) de la Policía Local de Valencia, una patrulla de la Policía Nacional y otra de la Policía Autonómica acudieron al lugar para apaciguar los ánimos. Un centenar de personas querían tomarse la justicia por su mano, pero el dispositivo policial lo impidió.

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