Un hombre de 66 años mata a su hijo de dos puñaladas tras discutir en Paterna

El edificio donde tuvo lugar el crimen, en la calle Baixador de Paterna./J. J. Monzó
El edificio donde tuvo lugar el crimen, en la calle Baixador de Paterna. / J. J. Monzó

El presunto homicida declara que la víctima se clavó el cuchillo durante un forcejeo y las disputas familiares eran casi diarias en el domicilio

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

Un hombre de 66 años de edad, Fernando N. R., mató a su hijo al asestarle dos cuchilladas, presuntamente, tras una discusión banal en el domicilio de Paterna donde ambos residían. El crimen tuvo lugar minutos después de la medianoche del sábado al domingo en el barrio de Campamento de esta localidad valenciana.

Tras recibir el aviso de que un hombre se estaba desangrando en una vivienda de la calle Baixador, varias patrullas de la Policía Local y la Policía Nacional de Paterna acudieron con urgencia al lugar. Los primeros agentes que llegaron a la casa encontraron al presunto parricida con el torso desnudo. El hombre se había quitado su camiseta manchada de sangre y estaba sentado en las escaleras del portal.

Los policías entraron en la casa y hallaron a la víctima junto a un charco de sangre en el suelo de la cocina. Roberto N., de 39 años y con antecedentes delictivos, tenía dos heridas de arma blanca en el tórax y el costado. La madre y la novia de la víctima también se encontraban en la casa cuando ocurrieron los violentos hechos. La policía trasladó a las dos mujeres a la comisaría de Paterna para tomarles declaración y esclarecer el crimen, aunque declararon que no vieron el acuchillamiento. El presunto parricida manifestó a los agentes que su hijo se había clavado el cuchillo en el pecho durante un forcejeo.

La madre de la víctima llamó al 112 para pedir una ambulancia y declaró que no vio el acuchillamiento

Tras leerle sus derechos y ofrecerle asistencia médica, la policía detuvo a Fernando N. como presunto autor de un delito de homicidio. El retén fúnebre trasladó el cadáver al Instituto de Medicina Legal de Valencia para practicarle la correspondiente autopsia. Un equipo de Policía Científica realizó una minuciosa inspección en la escena del crimen, recogió varias muestras de sangre, intervino el arma homicida y embolsó también varias prendas ensangrentadas para analizarlas en el laboratorio.

El Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Valencia asumió la investigación. Según los vecinos, las discusiones entre el padre y el hijo eran diarias en el domicilio familiar. El presunto parricida padece alcoholismo.

Una comisión del Juzgado de Instrucción número 7 de Paterna acudió también al lugar para realizar las diligencias del levantamiento del cadáver, que finalizaron pasadas las tres de la madrugada, y supervisar las primeras investigaciones de la Policía Nacional.

La casa donde sucedió el crimen de Paterna.
La casa donde sucedió el crimen de Paterna. / J. J. Monzó

Dormía en el sofá

La esposa del parricida estaba durmiendo en un sofá cuando su marido asestó las dos cuchilladas, una de ellas muy profunda, según su declaración ante la policía. La mujer llamó por teléfono al 112 para pedir una ambulancia y dijo que su hijo se estaba desangrando, pero apenas aportó datos de la herida. Eran las 0.24 horas de la madrugada del domingo.

La policía intervino el arma homicida y varias prendas ensangrentadas que halló en la escena del crimen

Uno de los vecinos del edificio escuchó ruidos y salió de su casa para auxiliar al matrimonio. El hombre creía que la mujer sexagenaria había sido agredida por su marido, ya que tenía el camisón manchado de sangre y estaba aturdida, pero instantes después llegó la policía y encontró a la víctima con una cuchillada mortal en el pecho.

Antes de que fuera detenido el presunto homicida, cuando el vecino le preguntó qué había ocurrido, Fernando contestó que su hijo estaba mal. La madre de la víctima tampoco explicó al principio cómo sucedieron los hechos y afirmó que creía que su hijo estaba durmiendo. Tras declarar en la comisaría, la mujer regresó a su domicilio sobre las cinco de la madrugada, pero no pudo entrar en la vivienda porque la policía había colocado un precinto en la puerta. Un vecino acogió en su casa a la sexagenaria hasta que otro hijo del matrimonio se hizo cargo de su madre.

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