«¿Me das una de 'choco'?»

El quiosco vigilado por la Policía Local y registrado por la Guardia Civil en la avenida Font de Mora de la localidad de Puçol. / LP
El quiosco vigilado por la Policía Local y registrado por la Guardia Civil en la avenida Font de Mora de la localidad de Puçol. / LP

Una quiosquera vendía a menores un kit con hachís, papel de fumar y un chicle | Una investigación de la Policía Local de Puçol posibilita la detención de la mujer y la incautación de las drogas que tenía en su establecimiento

JAVIER MARTÍNEZValencia

El quiosco que regenta en Puçol parecía la mejor tapadera para encubrir la venta de drogas a menores. Verónica R. G., de 39 años, emprendió su negocio hace seis meses «con muchos gastos y esfuerzos», según afirma en su perfil del Facebook, pero además de 'chuches', cromos y revistas, la mujer ofrecía a sus jóvenes clientes, presuntamente,un kit que contenía un trozo de hachís, un cigarro y un chicle para disimular luego el aliento.

Una ardua investigación de la Policía Local de Puçol ha posibilitado la detención de la quiosquera como presunta autora de un delito de tráfico de drogas, y lo que es más importante, ha evitado la venta al menudeo de un gran número de dosis de hachís y marihuana a niños, adolescentes y jóvenes con edades comprendidas entre los 13 y 18 años.

Los hechos delictivos se remontan a principios de abril de este año, cuando una patrulla de la Policía Local de Puçol tuvo conocimiento, a través de un vecino de la localidad, de la posible compra de un trozo de hachís que habría realizado un menor en un quiosco situado en la avenida Font de Mora. El hombre explicó a los agentes que había sorprendido a su hijo de 14 años con una pequeña bolsa de plástico que contenía un cigarrillo, una porción de hachís, papel de fumar y un chicle. Tras recibir una reprimenda, el adolescente confesó a su padre cómo había conseguido la droga.

La mujer detenida ofrecía el kit por un precio de entre 3 y 20 euros según la cantidad de droga

Según su versión, el menor entró en el establecimiento y bastó con decir: «una de choco», tres palabras secretas para que la quiosquera le diera el kit con un trozo de hachís, cuyo precio oscilaba entre los 3 y 20 euros según la cantidad de droga. También reconoció que otros jóvenes compraban hachís y marihuana en el quiosco cuando no había clientes dentro, o esperaban un poco para quedarse a solas con Vero, como conocen a la mujer detenida, para pedirle que les vendiera droga.

Otros sucesos

Tras tener conocimiento de estos graves hechos, la Policía Local de Puçol montó un operativo de vigilancia en colaboración con la Guardia Civil para obtener pruebas del supuesto trapicheo de sustancias estupefacientes. El establecimiento está situado a unos 300 metros de un colegio y muy cerca de dos parques, por lo que es frecuentado por escolares.

Las pruebas del delito

Con mucha discreción, los agentes observaron y siguieron a varios menores y les confiscaron las pequeñas cantidades de marihuana y hachís que acababan de comprar. Los policías realizaron las aprehensiones de droga lejos del quiosco para que la mujer no descubriera la investigación, y en los operativos participaron una veintena de agentes, casi toda la plantilla, en diferentes turnos y días para no desatender otros servicios en la localidad.

El quiosco donde los menores compraban hachís y marihuana está cerca de dos parques y un colegio

Tras un mes y medio de estrecha vigilancia en los alrededores del quiosco y numerosas identificaciones de jóvenes en los parques de Puçol, los policías se incautaron de varios kits con pequeños trozos de hachís, un cigarrillo y papel de fumar, tal y como había descrito el menor que fue sorprendido con la droga por su padre. Además, todos ellos habían entrado en el quiosco poco antes de que los agentes los identificaran.

Las pruebas del delito eran tan evidentes que un juez de Massamagrell no dudó en firmar la orden de registro. La investigación policial culminó el pasado miércoles, cuando la Guardia Civil de Puçol entró en el establecimiento y se incautó de pequeñas cantidades de hachís y marihuana.

Las sustancias estupefacientes estaban junto al mostrador dentro de botes cerrados herméticamente para que el olor no delatara el trapicheo ilegal. Los agentes detuvieron a la mujer por un delito de tráfico de drogas y la pusieron a disposición judicial, pero dos días después volvió a abrir su negocio tras quedar en libertad provisional.