Una piscina infantil con unos mil litros de agua causó el desplome de Torrent

La piscina de goma que causó el desplome en la frutería asoma entre los restos de escombros. :: IRENE MARSILLA/
La piscina de goma que causó el desplome en la frutería asoma entre los restos de escombros. :: IRENE MARSILLA

El vecino que instaló la balsa asegura que sólo la llenó «un palmo » y culpa del hundimiento al mal estado de la terraza que cayó sobre la frutería

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

Algo tan inocente como una piscina infantil estuvo a punto de causar una tragedia en Torrent. Según los técnicos municipales, una pequeña balsa hinchable de las usadas en verano para el baño de los más pequeños generó el desplome con dos heridos ocurrido el miércoles en una céntrica frutería de la localidad.

Fuentes municipales calcularon ayer que la piscina, situada en una terraza del piso superior, almacenaba «unos 1.000 litros de agua». De hecho, la parte de terraza que se hundió coincide de lleno con el lugar donde estaba situada la balsa. Desde el Ayuntamiento de Torrent, y a falta de un informe definitivo por parte de la Policía Nacional, estiman que la piscina infantil generó un «sobrepeso» en la terraza y eso hizo que la estructura cediera sobre la frutería Paradis, situada en la planta baja.

A causa del desplome, el negocio quedó prácticamente enterrado bajo los escombros, una mujer acabó sepultada entre cascotes y otra, herida en la puerta del local. Yasin, encargado de la frutería, y otros dos testigos sacaron las piedras con sus manos para liberar a la cliente, «enterrada hasta la cabeza».

Desde el consistorio torrentino tampoco descartan que la antigüedad de la finca, construida hace 70 años, influyera en el desplome. No obstante, los análisis del técnico municipal han confirmado que el resto de la estructura del edificio se encuentra en perfecto estado y no se aprecia un deterioro significativo.

En la casa cuya terraza se hundió vivían alquilados Pascual, Laura y su hijo pequeño de año y medio. «Pusimos la piscina un día antes para que se bañara el nene y estuviera fresquito. Pero es muy extraño que fuera la causa del hundimiento porque sólo tenía un palmo de agua. Más no la llenamos porque se ahogaría», aseguró el hombre.

«No creo que pesara tanto»

«Era una piscina redonda hinchable de dos metros de diámetro y unos 50 centímetros de alto. Con la poca agua que tenía no creo que pesara tanto como para hundir una terraza», valora el hombre, convencido de que influyó más la antigüedad y «mal estado» de la terraza.

Pese al susto y a verse ahora con su esposa y su hijo en una habitación de la casa de sus suegros, Pascual da «gracias a Dios». Y razones no le faltan. «Esa misma tarde íbamos a bañar a mi hijo en la balsa. Si se hunde con él dentro, no lo hubiera contado. Dentro de lo malo ocurrió antes». El pequeño se salvó gracias a que estaba haciendo la siesta. Si hubiera despertado antes de las 17.30 horas, habría acabado en el agua y luego, entre escombros.

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