El viaje inolvidable de... Sandra Llorca

Zurich es la ciudad más cara de Europa. /LP
Zurich es la ciudad más cara de Europa. / LP

Calles que huelen a leña, el aroma del cacao y una variedad de productos típicos tan impresionante que a su vuelta llenó la maleta con las mejores variedades. Las buenas sensaciones marcaron el viaje a Zúrich de esta abogada y bloguera

ELENA MELÉNDEZ

Coincidiendo con el puente de noviembre, Sandra Llorca, abogada de profesión y autora del blog de lifestyle 'Poleomentatejiendo de vocación', decidió viajar a Zurich, la ciudad en la que vive su hermana desde hace años. Lo hizo sola, con la intención de visitar a su familia pero a la vez de integrarse en el ritmo de la urbe como si se tratara de una residente más de la ciudad. «Quería huir del rol de turista que ya había adoptado en otra visita años atrás. Me explicaron como llegar hasta la casa y me dieron algunas directrices y fui yo la que algunos días me moví a mis anchas por las calles», explica.

Su hermana vive en Thalwil, un pueblecito residencial a quince minutos en tren de Zurich, con unos paisajes espectaculares muy cerca de la fábrica de chocolates Lindt. «A las instalaciones solo se puede acceder en verano, pero pude visitar una tienda donde te cuentan la historia de la firma y la fabricación del chocolate. Todo el pueblo huele a cacao; es como si estuvieras en una aldea de cuento».

Así es Zúrich

A Sandra le apasiona callejear, perderse por cafés, galerías de arte y distintos comercios en los que empaparse de tendencias locales que luego comparte en su blog. Una de las zonas que más captó su atención fue Langstrasse, el barrio de moda delimitado por el rio Sihl y por las vías del tren, y que acoge locales con carácter como The Bite, una hamburguesería cuyas paredes están decoradas con obras de artistas locales. También visitó el New Asia Market, un gran mercado donde encontrar toda clase de productos orientales o el Back Sandwich, donde pudo degustar un delicioso café rodeada de un ambiente de marcada interculturalidad. «Consumen mucho producto ecológico, pollos criados en granjas, huevos ecológicos… son muy conscientes de su alimentación y del reciclaje. Cada bolsa de basura cuesta tres o cuatro euros y así pagan los impuestos».

LP

El segundo día visitaron Lucerna, una ciudad de bonitas calles con muchos cafés alrededor de un lago que es posible recorrer en unas pequeñas embarcaciones. Esa noche, como no había mucho frío, cenaron en Geroldstrasse 15, un local al aire libre en el que te dan unas mantitas y que tiene unas bonitas vistas. «Tomamos una especie de pizza que hacen allí y que es como un pan con queso y verduras. Luego tomamos un coctel en Henrichi, un local al lado del lago muy cool, que está de moda para tomar copas».

Una de las tardes visitó el Museo Kunsthaus, que alberga una de las colecciones de arte más importantes de Suiza y Europa y luego recorrió las plantas de Modissa, una espectacular tienda de ropa multimarca con una cuidada selección de prendas y complementos de firmas de todo el mundo. Pese a que Sandra ya había visitado Zurich unos años atrás no notó cambios en la ciudad, sino en ella. «En esta ocasión la he abordado de manera mucho más expansiva, me he dejado llevar por el ambiente de la ciudad. Pese a que los suizos son bastante cerrados se trata de una ciudad muy abierta. Los lugares no cambian, los que cambiamos somos las personas que los visitamos».

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