Una gran grúa saca desde tierra los coches del ferry encallado en Dénia

Comienza la retirada de los primeros turismos del interior del ferry encallado./Tino Calvo
Comienza la retirada de los primeros turismos del interior del ferry encallado. / Tino Calvo

El equipo de reflotamiento procedió a la descarga de todos los vehículos excepto una caravana y dos motos que requerían de unas sujeciones especiales

R. GONZÁLEZ y K. CARRIÓDénia

Por fin llegó el momento tan esperado por muchos de los pasajeros que iban en el ferry que encalló el viernes por la noche en el puerto de Dénia. Baleària y el equipo de reflotamiento montaron este miércoles por la mañana una gran grúa en la escollera norte y a primera hora de la tarde comenzaron a sacar los 70 coches que desde entonces permanecían en la bodega de carga de la embarcación. Los vehículos se sacaban de uno en uno del interior, eran alzados, «volaban» durante unos instantes y después se depositaban con cuidado en tierra firme.

El equipo de reflotamiento descargaron del interior todos los vehículos excepto una caravana y dos motos que requerían de sujeciones especiales y serán descargados hoy. La naviera fue avisando a los propietarios de los coches, de los cuales cinco ya los recogieron ayer. En algunos casos Baleària los enviarán donde lo soliciten los clientes.

El operativo dio inicio por la mañana con el montaje de la grúa a pocos metros de donde se halla el ferry 'Pinar del Río'. La empresa holandesa Ardentia Marine, contratada por la naviera para el reflotamiento, trabajó con celeridad para poder proceder a la retirada de coches lo antes posible. Sin embargo, a causa del estado revuelto del mar, las labores de extracción no pudieron empezar hasta las 16 horas. El procedimiento que siguieron consistió en abrir primero la rampa de popa. Entonces se colocaron allí los vehículos y se aseguraron. Después la grúa enganchó un vehículo de la bodega y lo descargó en el espigón. Así se hizo de forma sucesiva, uno tras otro, con un intervalo entre descargas de unos ocho minutos.

Tras dejarlos en el suelo, conductores de Baleària trasladaban los vehículos por parejas y escoltados por una furgoneta de la empresa hasta un aparcamiento de la naviera. Una vez estacionados, los operarios volvían hasta donde estaba el barco para continuar con el proceso. Esta labor que se inició por la tarde se prolongará de forma ininterrumpida, «día y noche», hasta que se bajen todos los vehículos que había en el interior del buque. Así lo aseguró la naviera. Una vez trasladados los turismos al aparcamiento de la estación marítima, Baleària avisará a los dueños para que acudan a recogerlos.

Una vez finalizados estos trabajos, la empresa holandesa Ardentia Marine continuará con la estabilización del 'Pinar del Río' para preparar su reflotamiento. Entonces la embarcación podrá ser llevada a puerto.

Por otro, Baleària ha programado que el fast ferry 'Jaume I', que operaba en el Estrecho, se encargue de cubrir desde el jueves por la mañana la conexión con Ibiza y Palma que antes efectuaba el buque accidentado y que desde el domingo retomó el 'Bahama Mama'.

Punto de atracción

LP

El ferry encallado se ha convertido desde el sábado por la mañana en un punto de atracción. Muchos vecinos y turistas se han acercado estos últimos día a la zona para ver el barco. El martes por la tarde, a pesar del temporal y del viento, numerosas personas decidieron acudir allí y subirse hasta los grandes bloques del final de la escollera para hacerse fotos estando lo más cerca posible, con el riesgo que eso suponía de resbalarse y caer.

Ante esa situación, el alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, avisó a la Policía Local para desalojar la zona, que se puso en contacto con la Policía Nacional. Cuando llegaron los efectivos ya había comenzado a llover y muchas personas ya se habían ido, según comentó el primer edil. Para evitar que esas escenas se volviesen a repetir, el munícipe se puso en contacto con Puertos de la Generalitat Valenciana, que le dijo que hablaría con la empresa de seguridad de la zona portuaria para que controlase el acceso. De hecho, este miércoles ya no se podía llegar a ese punto. Unas vallas y personal impedían el paso. En vista de ello, los curiosos optaron por dirigirse a la escollera sur para ver desde allí el ferry y seguir atentos cómo se desarrollaban las tareas de descarga de los vehículos.