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El Levante, ocho puestos por encima del Valencia con 84 millones menos

Mientras Quico Catalán llegará con viento a favor a la asamblea, Murthy lo hará hoy con los accionistas inquietos por la situación financiera y por el pobre rendimiento deportivo

JUAN CARLOS VALLDECABRES

La coincidencia o -sibilinamente- la estrategia ha hecho que Anil Murthy pase, en pleno puente de la Constitución, su segundo examen como presidente del Valencia. Lo hará el empleado de Meriton con una fotografía en la que a nivel financiero no sale muy bien parado ni él ni su 'anónimo' consejo de administración ni, por su puesto, Peter Lim desde Singapur. La situación, alimentada siempre por la salud deportiva, todavía se agrava un poco más si se observa el estado de ánimo que se vive en la ciudad con la posición en la clasificación en la que están tanto Levante UD y Valencia.

Mientras el club de Mestalla está a horas de saber sus opciones más o menos reales de alcanzar a largo plazo la Champions (el sábado recibe al Sevilla), en el vecino granota se vive un estado de bienestar que hará que Quico Catalán, su presidente, llegue a la asamblea del día 20 con fuerte viento en popa. No todos los días el equipo azulgrana ocupa una plaza que da derecho a la Europa League y aunque desde el vestuario se frena la euforia, lo cierto es que el descenso está a diez puntos.

Superado ya el primer tercio del ejercicio y a la hora de extraer un balance más ajustado, da la impresión de que Valencia y Levante juegan esta Liga con los papeles cambiados. Tan impensable puede ser, por ejemplo, ver a los granotas a tan sólo una victoria de la Champions, como doloroso resulta observar cómo el Valencia sigue instalado en unos números más mediocres que cuando se ventiló a Nuno hace tres años. El matiz todavía adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que mientras el Levante está sacándole rentabilidad a un presupuesto que roza los 87 millones, el Valencia lleva camino de pulverizar los 171 millones de euros que maneja este año en sus cuentas. Entre uno y otro hay 84 millones de euros de diferencia y, curiosamente, ocho puestos a favor de los teóricamente más 'pobres'.

Quico Catalán aventaja a Anil Murthy en lo que respecta al papel institucional en Madrid

Los valencianistas han sido incapaces de superar en lo que va de campeonato la décima plaza. El 3-0 al Rayo les ubicó en esa posición, todavía lejos de sus aspiraciones reales. Mestalla pita porque los jugadores no se toman en serio -y en año de centenario- un torneo tan emblemático como la Copa del Rey; el filial está antepenúltimo; el Juvenil A volteado en la Youth League, y el Femenino eliminado de la Copa a las primeras de cambio, octavo y con la mitad de puntos que el líder.

Por supuesto cada club tiene sus propios retos deportivos. Unos luchan por no descender y otros por entrar sí o sí en la Liga de Campeones, priorizando este logro por una evidente cuestión económica. Eso, todavía resulta más hiriente y aprieta aún más las clavijas a Meriton. Murthy, que el año pasado agitó antes de la junta la polémica con un comunicado dividiendo y calificando a los aficionados valencianistas de 'buenos' y 'malos', se afana ahora públicamente en proteger a Meriton de cara a lo que puede ser una asamblea decepcionante.

Sobre todo porque los números no dejan bien al máximo accionista, que año tras año cierra los balances con números rojos y aplica la misma teoría que a los anteriores presidentes blanquinegros siempre les acabó pasando factura: hay que seguir vendiendo futbolistas en junio para sobrevivir. Este año hay previstos 36 millones en negativo, y eso a pesar de que se contemplan 42 millones por venta de futbolistas. Cifra que, de seguir así sin meterse en Champions, se tendrá que ver lógicamente incrementada para compensar la falta de ingresos.

En cambio, a Catalán, más sutil que el propio Murthy -diplomático de carrera- las cuentas le salen con mejores trazos. Lo que para el Valencia es negativo y constante en los últimos años, para el Levante supone un superávit de algo menos de seis millones de euros (el año pasado fueron de poco más de tres millones). Es evidente que en fútbol los proyectos no siempre responden a las expectativas creadas, pero en este caso a Meriton le empiezan a fallar los argumentos. Aunque el primer éxito de Peter Lim cuando llegó fue trasladar la agónica deuda con los bancos de corto a largo plazo, la losa sigue latente. Es verdad que éste es el primer año que el Valencia ha empezado a devolver el crédito de Bankia y ya se ha encargado Murthy de recordarlo. «Antes el Valencia no pagaba. Ahora sí», decía ayer en el diario As, en una de las escasas entrevistas que ha concedido con el objetivo de cautivar adhesiones de cara a la asamblea.

Eso sí, la visión que traslada Murthy es un tanto particular. El presidente presume de tener la deuda con los bancos en 'sólo' 200 millones, pero se olvida de los números generales que, fríamente, elevan la cuantía hasta los 500 millones aproximadamente. En Madrid, y aunque Murthy no es habitual en las reuniones con la patronal, todavía se le da cierto beneplácito al máximo accionista del Valencia, que cumple precisamente este mes su cuarto año de vinculación con la sociedad.

Hace casi diez años, quien fuera presidente del Levante, Pedro Villarroel, anunciaba en su círculo íntimo que pese a que la deuda empezaba a asfixiar a la entidad granota, el club que tenía mayores problemas financieros era el vecino blanquinegro. El pronóstico no salvó al club granota de entrar en proceso concursal por una serie de deficientes gestiones pero el paso de los años ha devuelto a la familia azulgrana a una estabilidad que ha sido acogida con bastante agrado a nivel popular.

Futuros distintos

Las perspectivas de futuro en algunos temas son ciertamente contradictorias. Meses antes de que Quico Catalán cogiera las riendas del consejo granota, el Valencia paralizaba las obras del nuevo Mestalla (2009). Camino ahora del décimo aniversario de este triste fracaso urbanístico, Meriton argumenta que en esta junta del viernes no va a poder anunciar nada más allá de que se siguen estudiando las propuestas para plantearse la operación. El Levante, en cambio, avanza a otra velocidad y este año que entra se pondrá en marcha la remodelación profunda del Ciutat con la instalación también de la cubierta. El nuevo Mestalla continuará siendo a partir de este viernes una de las grandes preocupaciones de los accionistas y también de las instituciones políticas.

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