Prolongan el arresto de los marinos ucranianos capturados en el estrecho de Kerch hasta el 24 de abril

Miembros del Servicio Federal de Seguridad ruso conducen a uno de los marineros ucranianos detenidos./Afp
Miembros del Servicio Federal de Seguridad ruso conducen a uno de los marineros ucranianos detenidos. / Afp

Moscú podría aceptar un canje por otros prisioneros rusos encarcelados en ucrania, aunque las autoridades rusas advierten de que primero deben ser juzgados

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

Pese a las presiones de Estados Unidos y la Unión Europea, se aplaza cualquier solución que pudiera desembocar en la puesta en libertad de los 24 marinos ucranianos capturados por Rusia el pasado 25 de noviembre junto al estrecho de Kerch. Así lo acaba de decidir el Tribunal Lefórtovo de Moscú, cuyo fallo prolonga la prisión preventiva de estos militares pertenecientes a la Marina ucraniana hasta el 24 de abril.

La vista de hoy ha tenido lugar a puerta cerrada y no se ha permitido la presencia de la defensora de Derechos Humanos de Ucrania, Liudmila Denísova, que se encuentra en la capital rusa desde el lunes. Fuentes del Ministerio de Exteriores ruso declararon la semana pasada al diario Izvestia que Moscú podría aceptar el canje de los 24 marineros por ciudadanos rusos encarcelados en Ucrania. Eso sí, se advirtió que primero deberían ser enjuiciados.

Pero por medio se ha metido el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB), cuyas fuerzas fueron las que realizaron el arresto hace mes y medio en aguas que, aunque son internacionales, Rusia considera suyas tras la anexión de Crimea. El FSB alegó la semana pasada ante el Tribunal Lefórtovo que, debido a la necesidad de realizar más pesquisas, necesitaba una prolongación del arresto de los acusados hasta finales de abril.

A los 24 marinos, que se niegan a declarara por considerarse prisioneros de guerra, se les acusa de haber «violado», el pasado 25 de noviembre, las aguas territoriales rusas a bordo de las lanchas artilladas «Berdiansk» y «Nikopol» y el remolcador «Yani Kapu». Este delito se pena en Rusia con hasta 6 años de cárcel. Las tres embarcaciones, que zarparon de Odessa, se dirigían al puerto ucraniano de Berdiansk, bañado por el mar de Azov y situado en la parte de Donetsk que controlan las fuerzas de Kiev.

La diplomacia rusa admite que el mar de Azov es ruso y ucraniano, pero, tras la construcción del gran puente que une Rusia con Crimea, el estrecho de Kerch está de facto bajo total control de Moscú. Los guardafronteras rusos exigen a los barcos ucranianos que transitan entre el mar Negro al de Azov toda una serie de requisitos burocráticos que ralentizan sus movimientos.

La no observación, según el FSB, de estas normas es lo que produjo el grave incidente naval, durante el que 6 marineros ucranianos resultaron heridos sin haber llevado a cabo ningún acto de agresión. Los tripulantes fueron detenidos y sus tres buques apresados. Ucrania, que celebra elecciones presidenciales el próximo 31 de marzo, decretó después durante un mes la ley marcial. El Gobierno de Kiev ha demandado a Rusia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por retener a los marineros. Esta crisis frustró los intentos del presidente ruso, Vladímir Putin, de haber mantenido un encuentro con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en Buenos Aires, aprovechando la pasada cumbre del G20.

En 2003, cuando Crimea todavía pertenecía a Ucrania, Moscú y Kiev firmaron un acuerdo que regulaba el tráfico marítimo a través del estrecho de Kerch y su utilización conjunta, pero la nueva situación de la península anexionada lo ha dejado sin efecto por decisión unilateral de Rusia.

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