GP de Japón

Ferrari se habitúa al ridículo permanente

El Ferrari de Sebastian Vettel, durante la clasificación en Suzuka./Franck Robichon (EFE)
El Ferrari de Sebastian Vettel, durante la clasificación en Suzuka. / Franck Robichon (EFE)

La Scuderia sigue empeñada en dinamitar sus opciones al título desde el muro, para desesperación de un Vettel que no puede ni apelar a la épica. En McLaren es peor: no pueden pasar de los últimos puestos de la parrilla

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Sólo un equipo es capaz de hacer explotar una de las mejores oportunidades de los últimos tiempos para ser campeón del mundo: Ferrari. En las últimas carreras del Mundial de Fórmula 1 han demostrado que el carácter autodestructivo que le imbuye desde tiempos inmemoriales, prácticamente desde su nacimiento, puede surgir en cualquier momento. Lewis Hamilton acaricia su quinto entorchado mundial, mientras Sebastian Vettel empieza a entender por qué Fernando Alonso tenía la cara que tenía cuando luchaba con él hace un lustro por los éxitos.

Lo visto este sábado en Japón fue un episodio más de la ópera bufa en la que se ha convertido la Scuderia. En una sesión con razonable nerviosismo por la posible caída de un chaparrón, decidieron hacer salir a sus dos pilotos con neumáticos intermedios a la Q3. Ni la pista estaba para mojado, ni sus rivales lo habían hecho. Podrían haber salido con seco y, de no poder dar una vuelta en condiciones, cambiar a las ruedas más propicias. Pero no: innovaron. Y en Ferrari, innovar suele ser sinónimo de dejar un lanzallamas a un mono. La conclusión fue que ni Räikkönen ni Vettel pudieron dar una vuelta en seco en condiciones (llovió unos instantes más tarde de rectificar) y dieron al traste con una de las últimas oportunidades que tienen.

La Scuderia está a punto de saltar por los aires. Maurizio Arrivabene está más cuestionado que nunca, y de hecho no faltan los rumores que le vinculan con la Juventus (los Agnelli son dueños de FIAT y de la Juve). Aunque él se mantiene en sus trece de que no va a salir del equipo de Maranello por el de Turín, lo cierto es que tampoco depende de sí mismo: Mattia Binotto es el hombre fuerte de la casa y, con Sergio Marchionne fallecido, el ex directivo de la tabacalera Phillip Morris ha perdido a su principal valedor.

En Ferrari no encuentran un comandante del barco desde hace muchos años. Lejos quedan los tiempos del triunvirato Todt, Brawn, Schumacher. Desde entonces, y con la excepción de 2007, las decisiones tomadas desde el muro han sido, cuando menos, cuestionables. Desde la debacle de Abu Dhabi 2010 que le costó un Mundial a Alonso, pasando por las innumerables pifias en decisiones de boxes, ni Stefano Domenicali, ni Marco Mattiaci ni ahora Maurizio Arrivabene han sabido o han podido ponerse en una posición preponderante.

Las decisiones que ha tomado este último han sido cuestionadas desde un principio. Ferrari se encuentra en el centro de todas las sospechas, por el repentino bajón de rendimiento que han dado con respecto a Mercedes. Este bajón llega en plena investigación de la FIA, que les ha colocado un doble sensor para medir cómo derivan la energía de las baterías al motor de sus monoplazas. Por casualidad o por causalidad, desde que la Federación lo hizo, ni Vettel ni Räikkönen son capaces de cazar a Hamilton y Bottas en las rectas de los circuitos.

Arrivabene echa balones fuera. Aunque hace no tanto asumía las culpas, ahora se limpia las manos de los errores en el muro, consciente de que su camino va directo al patíbulo y no al podio. «Lo que ha sucedido es inaceptable. Estoy muy enfadado, y no es la primera vez que ocurren estos errores. No tengo ganas de señalar a nadie en particular, pero estoy muy decepcionado», estallaba tras la clasificación en Suzuka. Y aunque no quiere señalar… señala: si le despiden, su puesto irá a caer en otro hombre de la casa, Mattia Binotto, que desde la salida de Domenicali ha ido ganando adeptos en ese nido de víboras que pace en la Via Abetone de la pequeña localidad de Maranello.

Podría ser peor, podrían ser McLaren

'La suerte de la fea, la guapa la desea', dice el dicho. Y en McLaren darían todo su lustre y su historia por verse donde están ahora en Ferrari, luchando por victorias y con el título aún matemáticamente posible. Lo de la escuadra de Woking es de no creer: el mismo equipo que antaño protagonizó en Suzuka carreras que están en los libros de historia del deporte, hoy se arrastran cual sapo por la pista.

Fernando Alonso lo explicaba a la perfección tras marcar un paupérrimo 18º tiempo en la clasificación: «(la 18ª posición) es dónde estamos ahora mismo en circuitos así con necesidad de potencia y eficiencia aerodinámica, como es este de Suzuka». Dicho de otra manera: el MCL33 es otro fiasco más que ha salido de la fábrica, y esta vez no hay Honda a quien culpar, ya que con el mismo motor Renault, Max Vestappen cuajó un buen tercer puesto. Lo de Daniel Ricciardo (otra avería le dejó fuera en la Q2 de la clasificación) daría para otro análisis, con su buena dosis de conspiranoia.

Lo mejor para Alonso es que sólo le quedan cuatro carreras más que sufrir con este McLaren. Y que en apenas una semana, se subirá a un coche, el Toyota TS050, con el que está compitiendo por ser campeón del mundo.

El Mercedes de Lewis Hamilton, durante la clasificación en Suzuka. / Diego Azubel (EFE)
Hamilton consigue su pole 80

Lewis Hamilton saldrá desde la primera posición en la carrera del GP de Japón, después de conseguir su octava pole del año y 80ª de su carrera deportiva. El británico lleva un fin de semana casi perfecto: fue el más rápido en las tres sesiones de libres y en dos de las tres tandas de la clasificación. La que se le escapó, fue por sólo 8 centésimas frente a su compañero Valtteri Bottas.

El finlandés le acompañará en la primera fila de la parrilla, por delante de un Max Verstappen que quiere ser el líder de la resurrección de Red Bull en el técnico trazado de Suzuka. Para ver a Sebastian Vettel hay que caer a la octava posición, y gracias a que a Esteban Ocon le sancionaron con tres puestos. El alemán sólo pudo marcar el 9º crono de la tanda, después de la enésima pifia de su equipo del muro: les hicieron salir a él y a Kimi Räikkönen con neumáticos intermedios cuando la pista estaba para gomas de seco.

Mucho peor le fue la clasificación a Fernando Alonso. El asturiano sólo pudo superar a su compañero, Stoffel Vandoorne, y a un Marcus Ericsson que se había estrellado minutos antes. La paupérrima 18ª plaza de parrilla da buena muestra de en qué situación se encuentra una McLaren que apenas puede pelear por mantener el estatus de equipo que pugna por la victoria.

En cuanto a Carlos Sainz, tampoco tuvo su día y saldrá desde la 13ª plaza, tras quedarse muy pronto fuera de la lucha por cruzar hasta la Q3. Lo mejor para él: su compañero Nico Hülkenberg cayó en la Q1 con un coche dañado por un accidente que había tenido en los terceros libres. De nuevo, su objetivo será alcanzar los puntos.

Parrilla de salida del GP de Japón de F1:

1ª línea:

Lewis Hamilton (GBR/Mercedes)

Valtteri Bottas (FIN/Mercedes)

2ª línea:

Max Verstappen (NED/Red Bull-TAG Heuer)

Kimi Räikkönen (FIN/Ferrari)

3ª línea:

Romain Grosjean (FRA/Haas-Ferrari)

Brendon Hartley (NZL/Toro Rosso-Honda)

4ª línea:

Pierre Gasly (FRA/Toro Rosso-Honda)

Sebastian Vettel (GER/Ferrari)

5ª línea:

Sergio Pérez (MEX/Force India-Mercedes)

Charles Leclerc (MON/Sauber-Ferrari)

6ª línea:

Esteban Ocon (FRA/Force India-Mercedes)

Kevin Magnussen (DEN/Haas-Ferrari)

7ª línea:

Carlos Sainz Jr (ESP/Renault)

Lance Stroll (CAN/Williams-Mercedes)

8ª línea:

Daniel Ricciardo (AUS/Red Bull-TAG Heuer)

Nico Hülkenberg (GER/Renault)

9ª línea:

Sergey Sirotkin (RUS/Williams-Mercedes)

Fernando Alonso (ESP/McLaren-Renault)

10ª línea:

Stoffel Vandoorne (BEL/McLaren-Renault)

Marcus Ericsson (SWE/Sauber-Ferrari)

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