Mundial de Resistencia

Alonso, a por una victoria «salvaje» en Sebring

Fernando Alonso, en el circuito de Sebring. /EFE
Fernando Alonso, en el circuito de Sebring. / EFE

El asturiano afronta las 1.000 millas en Florida, en un circuito desconocido para él y en el que defenderá el liderato del WEC junto a Nakajima y Buemi

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Al igual que sus excompañeros en la Fórmula 1, Fernando Alonso tendrá mucho trabajo este fin de semana. En su caso, porque está en la soleada Florida para la disputa de las 1.000 millas de Sebring, en un circuito desconocido para él (ya menos, después de tantos kilómetros de test privados y oficiales) en el que tendrá que defender el liderato de la general del Mundial de Resistencia (WEC) frente a sus propios compañeros con el Toyota 7.

Alonso, Nakajima y Buemi van primeros en la clasificación de pilotos del WEC con 102 puntos, sólo cinco más que López, Kobayashi y Conway. Por eso, el resultado de este fin de semana a falta de dos pruebas (una de ellas, las 24 horas de Le Mans) para acabar la primera 'supertemporada' del Mundial de Resistencia es crucial en el devenir del campeonato. Salvo accidente, imprevisto técnico o de algún otro tipo, raro será que no haya un doblete de Toyota en la meta el sábado en Sebring.

Y no será la última carrera. Las peleas políticas y de patrocinadores han hecho que el veterano circuito estadounidense, conocido por lo complicado de su trazado y lo bacheado de su asfalto, vaya a tener dos de las pruebas de resistencia más míticas del mundo. además de las 1.000 millas de Sebring se disputarán, de manera inmediatamente posterior, las 12 horas de Sebring. La primera carrera corresponde al Mundial de Resistencia; la segunda, al campeonato estadounidense de resistencia, el IMSA, que arrancó con las 24 horas de Daytona en enero. Esto hace que haya pilotos que vayan a por su particular doblete. Es el caso del español Antonio García, inscrito en ambos certámenes y que competirá al volante de su Corvette C7.R junto a Jan Magnussen y Mike Rockenfeller primero en las 1.000 millas y a continuación en las 12 horas, con apenas media jornada de descanso. La imposibilidad de fusionar las dos pruebas supondrá todo un reto para los pilotos y los mecánicos que compitan en ambas, pero para los aficionados será un fin de semana memorable que ya se ha bautizado como el 'SuperSebring'.

Fernando Alonso sólo competirá en las 1.000 millas, porque contractualmente no le dejaron compaginar ambas pruebas. Bajarse del Toyota TS050 y subirse al Cadillac Dpi del Konica Minolta con el que ganó las 24 horas de Daytona le habría dado un punto más de epicidad al fin de semana, pero se tendrá que conformar con ver la segunda carrera desde la tele o desde el circuito, no metido en un coche.

En EE UU, más libertad

«Toyota prefería que estuviéramos lo más descansados posibles; y entraba también dentro de la lógica. Luego, hechos los test y viendo lo físico que es este circuito, aún cobraba más sentido esta decisión de hacer una sola carrera y no las dos. Ahora, con el tiempo, estoy más contento de hacer sólo las 1.000 millas», reflexionaba el español tras la disputa de los primeros libres.

Eso, sin embargo, no le impedirá vibrar como el que más. Para Alonso, competir en Estados Unidos siempre es especial. Siente una conexión con el público estadounidense, que entiende la figura del asturiano como la de un verdadero 'carrerista' a la antigua usanza. Sus aventuras fuera de la Fórmula 1, especialmente en Le Mans y recientemente en Daytona, le han granjeado un respeto que ya tenía de antes, pero que ahora se ve acrecentado.

Ese respeto es mutuo: Alonso entiende, aunque no siempre disfruta, el automovilismo norteamericano y la idiosincrasia de las carreras allí. «Aquí la manera de correr es más salvaje. Lo vimos en Daytona con el agua que había, la lluvia que teníamos, y les costaba trabajo parar la carrera y sacar el coche seguridad. Ellos prefieren siempre el espectáculo a la seguridad y ese es el único punto negativo», señalaba. Esa cierta anarquía les da una mayor libertad, algo a agradecer. «No es lo mismo correr en Estados Unidos que en Europa. Tienes más acceso a todo aquí, sobre todo la afición a los garajes, a ver los coches, a los pilotos, a todo... Nosotros llegamos y no tenemos problemas para movernos por los sitios. Todas esas cosas serían impensables en Europa, que está todo más ordenado, pero a veces ese orden es incómodo porque está todo muy encorsetado, como al centímetro. Aquí es todo más libre», decía el español.

Quien quiera ver las 1.000 millas de Sebring no tendrá que esperar al domingo. Este viernes, a las 21:00 (hora española), arranca una prueba que acabará a las 03:00 hora del sábado, en directo por Eurosport.