El Museo de Bellas Artes rescata 18 esculturas que fueron testigo de revueltas estudiantiles y de la riada

Réplica de la Venus de Milo./Irene Marsilla
Réplica de la Venus de Milo. / Irene Marsilla

Las réplicas salen por primera vez de las aulas y van del Discóbolo de Mirón a la Venus de Milo

EUROPA PRESSValencia

El Museo de Bellas Artes de Valencia alberga desde este martes la exposición 'Gypsum, Formant Artistes. L'estatuària clàssica de l'Acadèmia i la Facultat de Belles Arts de València', en la que se incluyen hasta 18 réplicas de esculturas como el Discóbolo de Mirón, el Esclavo Moribundo de Miguel Ángel o la Venus de Milo. Obras que han salido por primera vez de las aulas y fueron testigo de las revueltas estudiantiles de los 70, 80 y 90 o de la gran riada de Valencia.

La muestra, abierta en la Sala Ribalta hasta octubre, se ha presentado este lunes por la gerente de la galería, Adoración Rufino; el vicerrector de Alumnado, Cultura y Deportes de la Universitat Politécnica de València (UPV), José Luis Cueto, y los comisarios, Susana Martí Ricardo Forriols.

Las 18 obras forman parte de las 42 que conforman la colección estatuaria de yesos de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, inventariada entre 1773 y 1821 y cedida a la Facultad de Bellas Artes de la UPV en la década de 1970. Estas réplicas se emplean en la universidad como herramientas de aprendizaje para los estudiantes.

Son esculturas clásicas de la cultura grecorromana. La mayor parte de ellas son copias de los originales griegos, que a su vez copian los romanos, ya que los originales se perdieron o destruyeron. «Por lo tanto, lo que aquí se encuentra son réplicas de copias«, como ha explicado el comisario.

Se inaugura este martes, 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, a modo de «guiño» al Convento del Carmen y al hecho de que de ahí vienen la Academia San Carlos, el Museo de Bellas Artes, la Escuela y ahora Facultad de Bellas Artes.

A partir de ahí, la intención de la exposición es poner en valor un patrimonio «muy interesante, que normalmente está en las aulas y que a veces se sufre como estudiante de bellas artes», ha remarcado el comisario. Pero también «sacarlas de la clase y mostrarlas en el museo, ayuda a que se conozca no solo la forma en que se dibujan, sino su historia, que desde el final del XVIII están en Valencia y han servido para formar a artistas».

Réplica del Discóbolo de Mirón.
Réplica del Discóbolo de Mirón. / Irene Marsilla

Las esculturas «pertenecen a la Academia, que es el punto de partida de esta exposición». «Se pensaba que la mejor forma de adoctrinar a los futuros artistas es enseñarles que aprendan a copiar los modelos clásicos. Cuando se crea la Real Academia de Bellas Artes de Valencia, se le nutre de una colección similar a la que tiene la de San Fernando, Granada o Sevilla«, ha resaltado la comisaria.

«Poco a poco se ha concienciado a los alumnos para que no piensen que están dibujando copias, reproducciones o réplicas, sino que piensen que están trabajando con los originales porque son vaciados, una técnica escultórica muy compleja, en algunos casos de los originales y cada pieza nos ha exigido un tratamiento conservativo particular«.

Bajo este prisma, la responsable de la muestra ha ahondado en ese aspecto didáctico de las esculturas, porque son «las herramientas con las que los estudiantes dibujan todos los años y aunque haya una mala fama sobre la imitación, prácticamente todos los modelos de aprendizaje se basan en la imitación y aquí hay una serie de ejemplos que pueden servir».

ESCULTURAS CON «ARRUGAS»

El 'Torso de Belvedere', el 'Discóbolo' de Mirón, el 'Esclavo moribundo' de Miguel Ángel y la 'Venus de Milo' son algunas de las figuras que componen esta muestra que cada año las dibujan 500 alumnos de la Facultad de Bellas Artes de la Politécnica.

Las estatuas son «testigos históricos y muchas de ellas tienen improntas de color o manchas, que a lo mejor se deben a las revueltas estudiantiles de los 70, 80 y 90». «Se entiende que son sus arrugas y forma parte de su historia», ha ilustrado la comisaria.

Para poner en marcha 'Gypsum, Formant Artistes', los impulsores hablaron con artistas que estudiaron en la Academia del Carmen. Algunos de ellos se vieron afectados por la riada y recordaban que en el aula veían las estatuas con agua.

De hecho, los comisarios tienen constancia de dibujos de esculturas, como por ejemplo la de Moisés, que «no se conservan por vandalismo o problemas como la riada, pero que estuvieron en la escuela y no sabemos si en la facultad».

Coincidiendo con el final de la muestra, a principios de octubre se celebrarán unas jornadas en el museo, donde varios investigadores tratarán de ampliar los datos sobre esta colección de estatuaria clásica, su historia y particularidades, así como sobre las tareas de conservación y restauración que exigen. Para ello está prevista la invitación a conservadores de la Real Academia de San Fernando de Madrid y aportaciones de expertos nacionales e internacionales.

ENSAYOS CON ESPUMAS O IMANES

Los responsables del proyecto también llevan a cabo ensayos con los materiales de intervenciones empleados en el interior de las estatuas, como es el caso de espumas e incluso, para la sujeción de piezas, hacen pruebas con imanes. Mientras que antes se utilizaba escayola para reforzar los brazos, algo que ahora es «impensable».

El objetivo es difundir a partir de septiembre, durante esas jornadas, que «la labor de la universidad es esa, investigar y difundir, para que se pueda aplicar en otras piezas de este tipo en Europa y más allá».

«A veces, lo que ha ocurrido con los traslados de estas piezas, es que si se rompían no tenían recursos para unir el segmento y han desaparecido muchas de ellas, hoy en día esto se puede frenar para conservarlas como legado cultural del futuro», ha explicado la comisaria.