Las grandes ciudades valencianas, sin plan contra el ruido

Terrazas en Juan Llorens, una de las zonas saturadas acústicamente en Valencia. / irene marsilla
Terrazas en Juan Llorens, una de las zonas saturadas acústicamente en Valencia. / irene marsilla

Uno de cada tres municipios carece de medidas para atajar la contaminación acústica, obligatorias desde hace nueve años

Juan Sanchis
JUAN SANCHISValencia

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos emitió en enero de 2018 una sentencia en la condenaba a España a pagar 14.000 euros a un vecino de Valencia por los ruidos generados por los locales de ocio en la plaza Xúquer y su entorno. Se ponía fin a un proceso iniciado en los años 90 del siglo pasado. El dictamen reconoce el peligro que suponen los excesos acústicos para la salud.

La concienciación sobre la negativa influencia de la contaminación acústica ha ido en aumento en los últimos años. En respuesta, la administración ha ido aprobando diversas leyes para hacer frente a estas incidencias. El riesgo es que se queden en papel mojado. La ley valenciana de protección contra la contaminación acústica de 2002 establecía la obligatoriedad para los grandes municipios valencianos (los de más de 20.000 habitantes) de elaborar un plan acústico y fijaba 2010 como fecha límite para su presentación.

Gandia, Benicàssim, Peñíscola, Alicante o Benidorm, entre las poblaciones de más de 20.000 habitantes que lo incumplen

Casi una década después sólo uno de cada tres municipios (el 28% de las 65 poblaciones con más de 20.000 habitantes en la Comunitat) ha presentado este documento exigido por la normativa. Sólo Dénia, Elche, Elda, Petrer, Pilar de la Horadada, La Vila Joiosa, Xàtiva, Llíria, Valencia, Torrent, Burjassot, Alzira, Almassora, Vinarós, Onda, Vila-real, La Vall d'Uixó y Castellón han elaborado este plan. De las tres capitales de provincia, Alicante es la única que tiene pendiente presentar la documentación reclamada por la ley. Tampoco han cumplido algunos de los principales municipios turísticos como Gandia, Benicàssim, Peñíscola, Benidorm o Torrevieja, con el agravante de que en muchas de estas localidades la problemática viene incrementada por la elevada presencia de visitantes.

Los planes incluyen la elaboración de un estudio en el municipio para delimitar las zonas con mayores riesgos de contaminación acústica. A partir de este trabajo se trazan las áreas más sensibles y se establecen medidas para evitar que se sobrepasen los niveles mínimos. Otro de los instrumentos para luchar contra la contaminación sonora son la declaración de zonas acústicamente saturadas, las conocidas como ZAS. Según el informe sobre el estado del medioambiente, en estos momentos existen trece en la Comunitat. Según el informe, se ha observado que en los últimos años se ha producido un incremento de las ZAS, pasando de una en 2005 a 13 en 2017.

Los ayuntamientos ya han declarado trece zonas acústicamente saturadas

La declaración de una zona suele estar provocada por los problemas originados por la presencia de numerosas actividades recreativas, espectáculos o establecimientos públicos que hace que el nivel de ruido se dispare. Para los redactores del informe, el incremento de ZAS ha puesto de manifiesto que la herramienta ha empezado a aplicarse como respuesta a problemas de contaminación acústica.

La primera zona acústicamente saturada de la Comunitat se encuentra en Peñíscola y fue aprobada en 2005. El Ayuntamiento de Valencia ha declarado dos. La primera data de 2006 cuando se procedió a la delimitación del entorno de la zona de Woody. La segunda se localiza en las calles aledañas a Juan Llorens.

En la provincia de Valencia, además de la capital, Sueca y Cullera también han acudido a esta herramienta. En la de Castellón se han declarado zonas en Benicàssim y Peñíscola y en la de Alicante, en Formentera del Segura, Calpe y Dénia.

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La superficie urbanizada se duplica en apenas dos décadas

La Comunitat Valenciana ocupa una superficie de 2,3 millones de hectáreas. El 46% corresponden a la provincia de Valencia, un 29% a la de Castellón y la de Alicante, la más pequeña de las tres, ocupa el 25% del total. Según el informe sobre el estado medioambiental elaborado por la conselleria, que recoge datos del proyecto Corine Land Cover, la superficie artificial ha pasado de representar un 3% en el año 1990 a un 6% en 2012.

Las superficies artificiales, explica el informe, incluyen las zonas urbanas, industriales y comerciales, las redes viarias y ferroviarias, puertos y aeropuertos, minas, vertederos, áreas en construcción y las zonas verdes que se encuentran en los entornos urbanos.

Dentro de estas zonas, se observa que las áreas urbanas y industriales de la Comunitat son las que mayor crecimiento experimentaron durante este periodo. En cambio, las áreas de extracción minera junto a los vertederos y zonas en construcción sufrieron un retroceso entre los años 2006 y 2012.

Por el contrario, las zonas forestales se han incrementado un 12% respecto a 1990 de forma que el 56% de la superficie de la Comunitat Valenciana está ocupada por zonas boscosas de matorral y arbóreas.

Las zonas agrícolas han experimentado en el periodo evaluado un fuerte retroceso, ya que se han visto reducidas en un 21% pasando de representar el 46% del territorio a principios de la década de 1990 a un 36% en 2012. También se ha producido un descenso en las zonas húmedas (-17%), mientras que las superficies de agua han aumentado un 8%.

La ocupación de la franja costera de la Comunitat entre los años 1990 y 2012 hasta los diez kilómetros al interior se duplicó con un incremento del 106%. Este aumento se ha concentrado en el tramo comprendido entre los dos y los diez kilómetros donde el crecimiento en este periodo fue de un 130%.

Aunque se ha experimentado un incremento en todas las franjas evaluadas, este ha sido menor y menos acelerado en las zonas más próximas al mar. En el caso del espacio comprendido entre los 0 y 500 metros donde el crecimiento en este periodo fue de un 61%.