La peor gota fría de la Vega Baja en 140 años

La fuerza del agua rompe el muro de contención del Segura. /Manuel Lorenzo/EFE
La fuerza del agua rompe el muro de contención del Segura. / Manuel Lorenzo/EFE

Las trombas se cobran dos vidas en la Comunitat mientras Almoradí agoniza tras la rotura de la mota del Segura y se eleva a 4.000 la cifra de evacuados por la catástrofe

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

La Comunitat comienza a despertar de otra de esas pesadillas que, cada cierto tiempo, llega desde el cielo. La gota fría dio ayer sus últimos coletazos poniendo aparente fin a un episodio de cuatro días de tormentas históricas en la Comunitat. Las trombas se cobraron ayer la segunda víctima en la región y han dejado más de 4.000 evacuados en España, un millar de ellos en la Comunitat, una decena de pueblos anegados y con evacuaciones en la Vega Baja, desbordamientos y daños enormes que ahora habrán de ser calculados y resarcidos. Gobierno y Consell prometieron el máximo esfuerzo reparador con los damnificados.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) valoró ayer que el episodio de lluvias y tormentas que ha vivido el sur de Alicante «está superando probablemente en adversidad al de noviembre de 1987, por lo que habría que retroceder más en el tiempo para buscar un episodio más adverso que el actual en la Vega Baja». Es decir, ha sido la peor gota fría en 140 años en el sur de la región.

Aquellas lluvias del 87 azotaron especialmente el sur de la provincia de Valencia, con el máximo de precipitación jamás registrado en España: cayeron 817 litros por metro cuadrado en 24 horas en Oliva. No obstante, los efectos de la DANA que ha arrasado la Vega Baja, pese a ser muy graves y dolorosos, no son peores que la gran riada de 1879. Entre Murcia, Orihuela y otras localidades de la Vega Baja hubo más de 1.000 muertos. A nivel regional, tanto la pantanada de Tous como la riada de 1957 tuvieron consecuencias mucho peores.

Un hombre camina junto a una montaña de cañas en Orihuela.
Un hombre camina junto a una montaña de cañas en Orihuela. / EFE/Manuel Lorenzo

En la Comunitat, el número de fallecidos se elevó ayer a dos. Al vecino de Redován de 59 años que fue arrastrado por la riada y apareció sin vida entre Orihuela y Benferri, se sumó ayer una nueva pérdida. Se trata de un hombre de 41 años vecino de Orihuela al que los equipos de emergencia buscaban desde del viernes.

Finalmente, su cuerpo sin vida fue localizado ayer por la mañana por los 'boinas verdes' en una zona de campo. Previamente, habían encontrado su moto, lo que hizo temer las peores consecuencias.

Una de las mayores preocupaciones ayer era la situación agónica de Almoradí, el pueblo más afectado por la rotura de una mota del Segura. Ha quedado completamente anegado y aislado. La UME se desplegó en el municipio y se solicitaron refuerzos de maquinaria pesada a la Generalitat, pues el río estaba evacuando 50 metros cúbicos de agua por segundo. Desde la noche del viernes, la Confederación Hidrográfica del Segura (CHJ) trabajaba en la rotura y al cierre de esta edición el problema persistía. Algunas personas habían sido evacuadas en la población y al resto se les aconsejó permanecer en puntos altos de sus viviendas. Las nuevas precipitaciones en la madrugada de ayer, unos 20 litros por metro cuadrado, todavía complicaron más las cosas.

Una de las soluciones que se plantearon, además de la maquinaria pesada, era el empleo explosivos. Las cisternas de agua no podían acceder. En esta tesitura, el consistorio pidió «comprensión y tranquilidad» y recordó que los servicios básicos, como la recogida de basuras, no funcionaban, por lo que pidió a la población que no saquen sus bolsas. Además, los vecinos tuvieron que lidiar con el corte de suministro de agua.

Urgencia de abrir caminos

Los problemas persistían en la mayoría los diez pueblos anegados en la Vega Baja, al tiempo que seguían los rescates de personas atrapadas o la lucha con máquinas por abrir carreteras y caminos cortados, paso previo para restablecer los servicios básicos de luz y agua o acceder a las víctimas por carretera. Sólo una cifra da idea del volumen de trabajo necesario para hacer frente a los efectos de la catástrofe: se han movilizado ya más de 1.100 efectivos de los tres ejércitos, a los que se suman los bomberos, policías, guardias civiles...

La guerra contra el agua y el fango tenía ayer infinidad de frentes abiertos en el sur de Alicante. La crecida del Segura había roto una conducción y en Benferri no tenían agua potable. En Dolores, se pidió a los vecinos cortar el suministro eléctrico para evitar accidentes. El Ayuntamiento y la Policía Local repartieron alimentos de primera necesidad y medicamentos mientras continuaban trasladando a afectados a los albergues. Según el alcalde, José Joaquín Hernández, «ha sido una fatídica noche en la que el pueblo ha acabado anegado y con un metro de agua cubriéndolo todo».

Un vecino afectado por el temporal limpia el fango en la puerta de su casa.
Un vecino afectado por el temporal limpia el fango en la puerta de su casa. / I. Marsilla

Allí tres vehículos de emergencia sufrieron daños. En muchos casos, los equipos de bomberos han tenido que circular prácticamente a ciegas, sin poder ver los carriles cubiertos y guiados únicamente por los GPS o por las señales exteriores que asoman entre inmensos lagos de barro y cañas. Riesgo para salvar a otros del peligro.

Mientras, en Orihuela, otro de los epicentros del desastre, fue necesario habilitar un segundo albergue para los evacuados. En uno de los polígonos de la localidad fueron rescatadas unas 30 personas.

Entre los evacuados hay muchos enfermos. Como los 40 vecinos que tuvieron que ser llevados desde albergues a hospitales porque precisaban tratamiento de diálisis. En muchos casos, y ante el volumen de trabajo, los equipos de rescate están teniendo que priorizar en los salvamentos: enfermos, embarazadas, familias con niños pequeños, personas mayores o impedidas... El Ejército repartió víveres con lanchas y helicópteros en poblaciones como Almoradí, Dolores y Rafal

El número definitivo de personas trasladadas era ayer aún provisional, pues seguían produciéndose los últimos rescates. Sólo los equipos militares habían puesto a salvo a más de 450 personas aisladas en pueblos, la mayoría de Orihuela, Dolores, Redován o Almoradí. De ellas, 430 fueron auxiliadas por medios terrestres o embarcaciones y 27 en helicópteros.

La Guardia Civil de Alicante también hizo su balance: han rescatado a 678 vecinos en apuros y 231 vehículos atrapados. El grueso de los rescates se produjo en la jornada más crítica, la del jueves. Trabajan en la emergencia la práctica totalidad del cuerpo: casi 1.450 efectivos.

Muchos de los evacuados han optado por buscar el apoyo de familiares, pero otros muchos no tienen donde ir. Según fuentes de Cruz Roja, sólo la pasada noche dieron apoyo y víveres a 600 personas en toda la región, la mayoría de ellos en los albergues de la Vega Baja.

Efectos de las trombas

6
personas han perdido la vida como consecuencia del temporal. Dos en la Comunitat, dos en Andalucía y dos en Albacete.
Comunicación por tren.
Las fuertes lluvias han obligado a cortar la circulación de todos los trenes con origen y destino Valencia y Alicante, además de la línea entre Alcoi y Xàtiva. Renfe restablece los servicios el lunes.
Conexión por carretera.
Un total de 35 carreteras han permanecido cortadas en la Comunitat. En concreto, 32 se encuentran en la comarca de la Vega Baja, y entre ellas se encuentra la AP-7 y un tramo de la N-340.
Suministros cortados.
Las intensas lluvias han afectado al suministro eléctrico de unos 10.000 usuarios del sur de la provincia de Alicante, si bien estos problemas persistieron únicamente en casi 2.000 conexiones.
39
viviendas públicas han sido dispuestas por el Consell para familias de la Vega Baja afectadas por la gota fría.
El ferry se rompe.
El fuerte oleaje ha resquebrajado el ferry encallado en Dénia, que ha perdido parte de la popa debido a los envites contra las rocas.
Cierre de parques.
El Ayuntamiento de Valencia mantuvo ayer cerrados los parques y jardines de la ciudad por labores de revisión tras el episodio de gota fría y las fuertes lluvias de los últimos días.
«Por todos los frentes»
El agua ha «atacado» a Orihuela «por todos los frentes» en los últimos tres días, donde se han recogido 472 litros por metro cuadrado, según el alcalde del municipio, Emilio Bascuñana.

Tormentas de madrugada

Las tormentas asociadas a la gota fría volvieron a azotar de madrugada a la Comunitat. Un nuevo frente de lluvias, en algunos casos muy torrenciales, barrió la región de sur a norte. Las precipitaciones volvieron a afectar a la Vega Baja, pero también dejaron aguaceros intensos con rayos y granizo en Alicante y la Marina. Esta situación hizo que la Agencia Estatal de Meteorología elevara de nuevo a amarillo el riesgo.

El agua inundó algunas calles, pero el paso de la turbonada, como se conoce a este fenómeno, fue rápido y la lluvia no fue persistente. Hasta las 7.30 horas, se acumularon 45 litros en Finestrat, 25 en Rafal, 23 en Bocairent y 23 en Benidorm. En la localidad alicantina de Benillup los desprendimientos de un barranco dejaron rocas a sólo 10 metros de las casas del pueblo.

Hoy sólo está activada la alerta meteorológica por posible temporal marítimo. En el sur de Alicante el cielo estará poco nuboso. En el resto del territorio, nuboso o cubierto, con probables chubascos, pero ya más dispersos y ocasionales.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, visitó ayer Orihuela y comprobó el alcance del daño de la gota fría. Reconoció que ha sido un fenómeno meteorológico «extraordinario» y aseguró que el Ejecutivo central «no va a escatimar recursos materiales y humanos para dar respuesta». Mismas promesas desde la Generalitat, que anuncia que activará lo antes posible los mecanismos de ayuda.

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