Las papas desplazan a la naranja

Patatas procesadas en un supermercado valenciano/ javier peiró
Patatas procesadas en un supermercado valenciano / javier peiró

Los expertos alertan de que la dieta mediterránea se está perdiendo en la Comunitat

ANA CORTÉSVALENCIA.

El perfil nutricional del valenciano medio suspende otro año más. El consumo habitual de alimentos ultraprocesados y la carencia de legumbres, frutas y verduras frescas se convierten en la rutina común de la población levantina. Estos malos hábitos alimenticios, combinados con el sedentarismo, no hacen más que hipotecar la salud del ciudadano. La situación es alarmante entre los menores y jóvenes, que repiten los patrones de la población adulta.

Las cifras del último estudio de consumo en hogares españoles del Instituto Nacional de Estadística ya señalaban en 2017 a la Comunitat como una de las menos saludables al estudiar su cesta de la compra. Los valencianos ocupan el podio de las comunidades que menos fruta fresca consumen y la región destaca por tener la menor ingesta de naranjas en todo el país. Junto a Cataluña y Andalucía, la Comunitat Valenciana es la mayor compradora de patatas procesadas, un producto rico en grasas trans y sal.

Según el estudio más reciente del Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de la Comunitat (CODiNuCoVa), en julio de 2018, los hábitos alimenticios de los valencianos están al límite de lo aceptable. En el caso de los menores de edad las conclusiones son rotundas: su rutina alimenticia es mala. Entre niños y adolescentes se ha extendido la tendencia de saltarse el desayuno, y también en los adultos de 18 a 30 años, que lo hacen por falta de tiempo. Rocío Planells, gerente del CODiNuCoVa, afirma que uno de los problemas es el consumo de bollería y otros productos ultraprocesados durante el desayuno, como galletas y bebidas azucaradas, los cuales sustituyen a los productos naturales.

«El pescado, la fruta y las verduras frescas son los productos menos consumidos», detalla Planells, «y llama la atención al estar en una zona costera y hortícola». El pan, los cereales, la pasta y el arroz, la carne y los ultraprocesados son el conjunto de alimentos que más comen los valencianos. Los ultraprocesados son de «consumo rápido» y según Planells su popularidad se debe a «su capacidad para adaptarse a las frenéticas rutinas», y en el caso de los niños, debido a «la publicidad engañosa».

Los procesados son aquellos productos elaborados a partir de la materia prima. Hay una gran variedad y los hay saludables, sin embargo, estos productos no deben sustituir al consumo del componente natural. No obstante, los productos ultraprocesados no son saludables, como las patatas fritas procesadas, muchos fiambres o la mayoría de postres lácteos. No suelen estar prohibidos por los nutricionistas, pero sí recomiendan moderación.

Juan Carlos Moltó, decano de la Facultad de Farmacia de la Universitat de València y experto en nutrición, defiende que esta dieta y la falta de ejercicio está completamente ligado a padecer obesidad. «La obesidad en la Comunitat Valenciana se trata de un problema de salud pública», sentencia el decano: «Aumenta demasiado entre menores en edad escolar, los cuales abandonan la actividad física cada vez más temprano». Moltó insiste en que «aprender a leer las etiquetas nutricionales es esencial», y atribuye el éxito de los ultraprocesados a sus altos niveles de azúcar, lo que supone «un sabor más agradable para los niños».

Desaparece la dieta mediterránea: claves para hacer la compra

Panes y cereales
Los productos integrales con mayor conteido en fibra son más sanos. Los expertos aconsejan comprobar en la etiqueta nutricional que la harina integral aparezca en un alto porcentaje ya que se suele mezclar con harinas refinadas.
Frutas y hortalizas
El consumo de frutas y verduras frescas continúa decreciendo, mientras que el de productos ultraprocesados ricos en grasas trans, azúcares y sal aumenta. La recomendación es comprar productos frescos, de cercanía y de temporada.
Legumbres
Son una de las carencias nutricionales de la dieta valenciana; sin embargo los expertos las recomiendan encarecidamente dado su alto aporte de fibra.
Enfermedades crónicas
El consumo habitual de ultraprocesados, como snacks, platos precocinados o gran parte de los fiambres, provoca mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

Según el doctor Carlos Morillas, endocrinólogo en el Hospital Universitario Doctor Peset y responsable de la Unidad de Endocrinología en el Instituto Valenciano de la Infertilidad (IVI), la obesidad entre la población valenciana tiene una incidencia alta y los afectados suelen desconocer que esta afección favorece la infertilidad. Morillas insiste en que «el consumo habitual y constante a largo plazo también aumenta el riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer, como el de colon, el de útero y mama en mujeres y el de próstata en hombres».

Los expertos consultados coinciden en que prohibir estos productos elaborados solo provocaría un efecto rebote. Morillas revela que las autoridades sanitarias ya estudian «la implantación de una etiqueta nutricional comprensible y homogénea para todos los productos ultraprocesados» que llegará pronto. «De nada sirve decir a la población 'grasa parcialmente hidrogenada' en vez de 'grasas trans, las peores'», señala. «No somos conscientes porque no se entienden», añade. Además, apuesta por gravar más estos alimentos o introducir limitaciones en su producción.

Mientras llega esta iniciativa, el retorno a la dieta mediterránea es la manera más sencilla para revertir un proceso que nutricionistas y dietistas han denunciado en cientos de ocasiones.