El chantaje de Marruecos

VICENTE LLADRÓ

La Corte de Justicia de Luxemburgo sentenció en 2015 que el acuerdo comercial entre la UE y Marruecos no puede incluir los productos del Sáhara Occidental, que Rabat considera territorio propio. El máximo tribunal europeo ha vuelto a incidir en lo mismo, o aún con mayor claridad, al invocar resoluciones de la ONU para sentenciar que el Sáhara debe ser considerado un país tercero, por tanto no adscrito al contenido del acuerdo con Marruecos.

La respuesta del Gobierno marroquí está siendo estudiadamente descarada. Para inocular nerviosismo en instancias europeas, especialmente en España, amenaza con dejar de ser guardián fronterizo y dejar vía libre a la emigración africana hacia las vallas de Ceuta y Melilla, la frontera sur de la UE.

Rabat exige que Bruselas cumpla el acuerdo firmado en 2012, desoyendo la sentencia de la Corte de Luxemburgo, y advierte que de lo contrario habrá de atenerse a las consecuencias. Es una muestra más de la permanente actitud de chantaje que emplea Marruecos, algo insólito para los hábitos europeos, democráticos y respetuosos con el derecho. ¿Cómo se puede pedir que no se haga caso a una sentencia de la máxima instancia de la Justicia europea?

Por si a alguien le quedan dudas, el ministro marroquí de Exteriores ha proclamado que «el futuro del Sáhara no puede ser decidido por un juez», y el de Agricultura declaró hace pocos días a Efe estas perlas cultivadas: «¿Cómo queréis (los europeos) que hagamos el trabajo de bloquear la emigración africana y hasta la marroquí si hoy Europa no quiere trabajar con nosotros? ¿Por qué vamos a seguir haciendo de gendarmes y darles empleo (a los africanos)? El problema de la emigración es muy costoso para Marruecos y Europa debe apreciarlo en su justo valor». Y todos han hecho mutis por el foro.

Fotos

Vídeos