Cerca de 70 colegios valencianos aún tienen amianto pese a la promesa de su eliminación

Trabajos de retirada de un tejado de fibrocemento por parte de una empresa especializada. / lp
Trabajos de retirada de un tejado de fibrocemento por parte de una empresa especializada. / lp

Educación defiende que ha retirado este material peligroso de 143 escuelas y dice que desaparecerá del todo a finales de año

J. BATISTA

valencia. La Conselleria de Educación ha impulsado en esta legislatura la retirada de estructuras de fibrocemento como tejados, depósitos o conducciones en 143 centros públicos. Se trata de un material que en su fabricación, en sus orígenes, incluía fibras de amianto, muy tóxicas para las personas, de ahí la necesidad de eliminarlo en construcciones antiguas para evitar riesgos al alumnado y al personal docente, que se produce en el momento en que se degrada y estas partículas quedan liberadas en el medio ambiente. En la actualidad está prohibida la utilización de amianto en materiales de construcción.

Pese al esfuerzo realizado, todavía quedan 68 escuelas donde sigue habiendo elementos de este tipo, según los datos facilitados ayer por el departamento autonómico, que se compromete a eliminarlos, como tarde, a finales de 2019. Exactamente los trabajos se han programado entre las vacaciones de verano y las de Navidad, pues el desmontaje requiere de empresas especializadas que puedan trabajar sin que haya actividad en el centro debido a la dispersión de las fibras que podría derivarse de la intervención.

El departamento de Vicent Marzà se comprometió a la retirada completa del fibrocemento a lo largo de la legislatura, objetivo que no se ha cumplido ante la cantidad de actuaciones a realizar (con sus correspondientes trámites de contratación) y la limitación de personal técnico en las direcciones territoriales, que asumen casi todas las obras.

Además de en declaraciones públicas, la promesa se puede leer en la respuesta dada al Síndic de Greuges, que en 2017 abrió un expediente de oficio sobre esta situación. Si bien este reconoció que el problema estaba en vías de solución, pidió a la administración que procediera con «urgencia a la retirada, por parte de personal especializado, de las cubiertas de amianto de los edificios docentes aprovechando las vacaciones escolares». En la recta final de la legislatura Educación ajustó su compromiso, fijando el plazo para acabar con estos materiales en 2019, por lo que le queda algo más de medio año para cumplirlo.

Volviendo a los datos concretos, desde la conselleria señalaron que entre 2011 y 2015, durante la última legislatura del PP, se retiraron los elementos tóxicos de 20 escuelas, y que cuando llegaron a mediados de 2015 se encontraron con 211 en las que no se había intervenido.

Las mismas fuentes detallan que en la provincia de Castellón ya ha desaparecido el amianto de los 22 centros donde se mantenía, frente a las seis obras de la legislatura anterior. En la de Valencia se ha actuado en 97 (en contraste con las 12 impulsadas entre 2011 y 2015), mientras que en la de Alicante la cifra es de 24 (dos con el PP).

La plataforma más reivindicativa ante esta problemática ha sido Fibrocement? No Gràcies!, impulsada por la Federación de Enseñanza de CC. OO. PV, Fampa València y EU y a la que también se unió la Asociación de Víctimas de Amianto. Además de alertar de centros con elementos de uralita y de organizar jornadas de concienciación, se ha reunido periódicamente con los responsables territoriales para hacer un seguimiento de las obras realizadas y las previstas.

Piden agilizar los trabajos

«Valoramos el trabajo realizado, pero no han cumplido con el compromiso verbal que nos trasladaron de que durante la legislatura quitarían el amianto de todos los centros», señalan, antes de informar de que sólo en el caso de la provincia de Valencia son una veintena las actuaciones pendientes. «La situación nos obliga a seguir trabajando hasta que se cumpla, por lo que hacemos un llamamiento a la administración para que aprovechando los periodos vacacionales se aceleren al máximo las intervenciones, especialmente en verano al disponer de más tiempo para las más complejas, como la retirada de tejados», explican. «De lo contrario se alarga el problema para los centros», concluyen.

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