Las Provincias

El Ayuntamiento se quedará la propiedad de los Docks a cambio de deudas en impuestos

Parte de los antiguos Docks, rehabilitados para una discoteca ya cerrada. :: damián torres
Parte de los antiguos Docks, rehabilitados para una discoteca ya cerrada. :: damián torres
  • Oliver negocia con la empresa el rescate del gran edificio portuario con un coste para el Consistorio que rondará los 300.000 euros

Los antiguos Docks del puerto pasarán a manos del Ayuntamiento a cambio de la compensación de deudas en impuestos que tiene la empresa concesionaria. La concejal de Gestión del Patrimonio, María Oliver, indicó ayer que hay un principio de acuerdo con la sociedad para el rescate del inmueble, cuya concesión acaba en 2022.

Antes de esa fecha, el gobierno municipal quiere utilizar las naves diseñadas en 1912 por el arquitecto Víctor Gosálvez, para cederlas al Consorcio Valencia 2007 y que se destinen a un gran equipamiento público. Las negociaciones marchan por buen camino, afirmó la edil, para que el lucro cesante al que tienen derecho sea compensado por la eliminación completa de las citadas deudas con el Consistorio.

Oliver no dio cifras a falta de un acuerdo definitivo, aunque se calcula una estimación de 300.000 euros para lograr el pacto. Los últimos cálculos se han hecho sobre el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles, entre otros tributos municipales.

Los Docks están situados entre el paseo de Neptuno y la calle Doctor Marcos Sopena. Al edificio actual le falta una altura sobre el diseño original, aunque el plan de usos de la Marina permite incluso dos más, dependiendo de los usos que se elijan.

Fuentes de la entidad adelantaron a LAS PROVINCIAS que los Docks no servirán para un hotel, lo que permite el planeamiento y ha sido ya objeto de un par de ofertas de otras tantas empresas, siendo la más llamativa la de ARC Resorts, con un casino incluido.

Está todavía por definir, aunque la apuesta es que los Docks sean la sede de un gran equipamiento cultural. En los últimos meses se ha especulado con una concesión a favor de la apertura de un Caixa Fórum, aunque al parecer esta sala de exposiciones y actividades iría al Ágora. El destino del inmueble diseñado por Gosálvez depende, precisó Oliver, de unas negociaciones que se llevan directamente desde alcaldía.

El Consorcio está decidido, precisaron desde el Consorcio, a que el gran edificio hotelero de la dársena sea una torre de hasta 30 plantas entre el edificio del Reloj y el tinglado 4. Para ello se trabaja en el pliego de condiciones de uno de los concursos más jugosos junto a la gestión de los amarres y el nuevo varadero industrial previsto en la Marina sur, junto a la nueva terminal de cruceros del puerto.

De ahí el propósito de que los Docks complete la oferta cultural y docente de la dársena protagonizada ahora por los edificios de la escuela EDEM e Iniciativa Lanzadera, junto con el Veles e Vents, que en este último caso se combina con el uso hostelero.

La superficie de los Docks es enorme, sobre todo teniendo en cuenta que se pueden construir más plantas. La Autoridad Portuaria custodia los planos originales de Gosálvez, en unas obras donde participó el también arquitecto Demetrio Ribes, autor de la estación del Norte, con su empresa dedicada a la fabricación de grandes estructuras realizadas con hormigón.

Oliver señaló que esta misma semana se ha recibido la notificación del Consorcio del acuerdo para que incluya en el pliego de condiciones del concurso una cláusula sobre la compensación al Ayuntamiento. La idea es incluir en el documento la misma cantidad que se acuerde con la empresa Docks por la deuda de tasas e impuestos. De esta manera, precisó la edil, no habrá ninguna pérdida económica para las arcas municipales en la operación.

Desde la Copa América de vela en 2007, el edificio industrial había acogido una discoteca, una terraza de verano y hasta una pizzería. No obstante, la delegada de Gestión del Patrimonio recordó que estas actividades tenían como cobertura legal una autorización por la celebración de las regatas en Valencia.

Después del evento náutico, estos locales siguieron abiertos durante años, aunque finalmente el Ayuntamiento ordenó el cese de la actividad. Desde entonces permanecen cerrados, a la espera de que sean transferidos al Consorcio dentro del plan de revitalización de la Marina, donde también tienen cabida otros edificios portuarios en manos de administraciones públicas.