Las Provincias

El juez procesa al joven que arrancó los ojos a un taxista por 90 euros

José Antonio, el taxista agredido, en su domicilio. :: txema rodríguez
José Antonio, el taxista agredido, en su domicilio. :: txema rodríguez
  • El instructor decreta 316.000 euros de fianza para el agresor, que ha dejado a su víctima sin posibilidad de seguir trabajando

La noche de San José del pasado año marcará para siempre la vida de José Antonio, un taxista valenciano que perdió la visión a causa, supuestamente, de la agresión de un cliente. Una discusión por el importe de la carrera, de 90 euros, desembocó en una disputa con un fatal desenlace. El acusado, según narró la propia víctima a LAS PROVINCIAS, se abalanzó sobre él y le arrancó los ojos. Ahora, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Ontinyent ha procesado al supuesto autor de los hechos al apreciar indicios de un delito de lesiones y otro de robo con violencia. La resolución supone el final de la instrucción.

El juez acuerda también que el ahora procesado aporte 316.000 euros de fianza para asegurar las responsabilidades que se deriven de una hipotética condena. En caso contrario, decreta el embargo de los bienes por esa misma cuantía.

El taxista, por su parte, fue denunciado por el cliente. Pero el juez ha decidido archivar la causa contra él. La víctima está representada por el despacho Blasco Morales, el mism que defiende los intereses del exgerente de Imelsa, Marcos Benavent.

Los hechos sucedieron a las cinco de la madrugada. José Antonio recogió en Valencia a A. T. M. y a la altura del polígono industrial de Ontinyent comenzó la controversia sobre el importe a pagar. Según recoge el auto, el supuesto agresor, de 19 años, golpeó «consciente y reiteradamente» en distintas partes del cuerpo al taxista. Tras ello, y mientras José Antonio quedaba gravemente herido, el agresor abandonaba en lugar de los hechos llevándose consigo distintos objetos que se encontraban en el interior del vehículo. Estas pertenencias resultan clave en la causa, ya que fueron encontradas por la Guardia Civil en la mochila del supuesto agresor y que había entregado a su padre.

El estallido del globo ocular del ojo izquierdo y una grave hemorragia en el derecho fueron las lesiones que sufrió el taxista. Los médicos se vieron obligados a colocarle una prótesis y arrastra graves secuelas. Su estado es susceptible «de considerarse una incapacidad laboral permanente y absoluta».

El caso, ocurrido en la noche de la Cremà, conmocionó al sector del taxi valenciano. La asociación Élite Taxi Valencia, reunió donativos de cerca de 350 personas que ascendían a unos 6.500 euros y que fueron entregados a José Antonio, que agradeció enormemente el gesto de solidaridad de sus compañeros.

La víctima, con poco más de 40 años, había pasado de conducir un taxi a tener que caminar con bastón. «Prefiero estar muerto, esto no es vida», relató en una entrevista a este diario. El hombre era un recién llegado al sector del transporte. Apenas hacía un año que contaba con su licencia. Conocía los riesgos, claro. Pero los limitaba a algún atraco, gajes del oficio. Por desgracia, algo que todo conductor experimenta una vez en la vida. Pero nada comparado con quedarse ciego.

La versión del joven difiere. Explicó en el juzgado que el taxista le cogió el dinero que llevaba y le dijo que no era suficiente. Entonces le pidió la cartera y el móvil y el presunto agresor se negó. Comenzó un forcejeo y no recuerda si las lesiones se las causó en ese momento mientras intentaba defenderse. O incluso apuntó que quizá se clavó algo cuando cayó en la acequia.