Las Provincias

Un hombre estrangula a su mujer en su casa del Cabanyal

  • La Policía Nacional arresta al presunto homicida, un vecino de 72 años que se causó cortes en una mano tras el crimen

Dolor, extrañeza y una absoluta conmoción. Son los sentimientos que embargan a la familia de Juan y Paqui, un matrimonio de septuagenarios del barrio valenciano del Cabanyal que ayer se truncó del peor modo imaginable: con la muerte de la mujer de 71 años supuestamente a manos de su esposo, de 72. El hombre fue detenido por la Policía Nacional tras causarse cortes en una mano, lesiones por las que fue evacuado a un hospital. A falta de la autopsia, el primer examen del cuerpo de la víctima revela un posible estrangulamiento como causa de la muerte.

El caso está en manos del juzgado de violencia contra la mujer número 2 de Valencia, ya que los hechos aparentan responder a un homicidio de esta naturaleza. No obstante, y dada la avanzada edad del presunto autor, habrá que esperar a pruebas médicas y forenses para aclarar cuál era su grado de voluntad en el momento del homicidio.

Lo que sí está confirmado, tanto por vía judicial como policial, es la ausencia de antecedentes de malos tratos en el seno de la pareja. Ni una sentencia o arresto. Ninguna orden de alejamiento. Ni siquiera una denuncia o intervención de la policía por gritos o altercados. Si finalmente la investigación judicial confirma el caso como violencia machista sería una de esas muertes sin aviso previo.

Uno de los detalles más desconcertantes para la familia es que, hasta horas antes de la muerte de Paqui, reinaba la absoluta normalidad. Tiempo atrás, el matrimonio del Cabanyal había tenido que lidiar con un gran mazazo: la muerte de un hijo por enfermedad. Pero tenían otros tres, varios nietos y aparentaban mantener la ilusión propia de dos jubilados enamorados de su familia. De hecho, iban a reunirse con los suyos para celebrar el cumpleaños de uno de sus nietos, Yael, que el viernes cumplió 18 años. Lo que sucedió exactamente en la vivienda o cuándo ocurrió es un absoluto misterio. Ninguno de los vecinos consultados en las casas colindantes escuchó golpes o gritos.

Fue la ausencia de noticias del matrimonio en una jornada tan señalada lo que preocupó a sus hijos, que residen en la misma calle. Sobre la una y media de la tarde, el propio Yael y su tío acudieron a la casa, una vivienda antigua de planta baja y una altura en el 95 de José Benlliure. No dudaron en echar la puerta abajo al ver un cuerpo en el suelo por el hueco inferior.

Cuerpo junto a la entrada

Paqui yacía sin vida muy cerca de la entrada. Juan estaba en otra habitación, consciente pero aturdido. La familia dio la voz de alarma y agentes de la Policía Local se desplazaron con urgencia al domicilio. Llegaron patrullas del retén de Marítimo y también de GOES. Dos agentes municipales fueron los primeros en entrar en la casa después de Yael y su tío.

Los policías confirmaron que Paqui estaba, aparentemente, sin vida, como luego corroboraron servicios sanitarios. A Juan lo encontraron en estado de shock y, al menos en ese instante, no articuló palabra. Presentaba varios cortes superficiales en una mano y lo acompañaron hasta una ambulancia. El vehículo sanitario evacuó al sospechoso custodiado por dos policías nacionales.

El caso quedó ya en manos de la Policía Nacional, en concreto del Grupo de Homicidios y de la Policía Científica, que movilizaron su furgoneta LAE (Laboratorio de Actuaciones Especiales). El despliegue de agentes en la zona obligó a la Policía Local a cortar al tráfico ese tramo de José Benlliure. Mientras los agentes hacían su trabajo, en el exterior se vivían escenas de dolor entre los familiares y vecinos. Y es que el matrimonio era conocido y muy apreciado en la barriada.

Confesó el crimen

A las 16.40 horas se autorizó el levantamiento del cadáver, una vez finalizada la inspección judicial. El cuerpo sin vida de Paqui fue trasladado al Instituto de Medicina Legal (IML). Ya a mitad tarde, y tras interrogar a Juan en el hospital, la Policía Nacional lo arrestó como presunto autor de la muerte. Según fuentes próximas al caso, confesó el homicidio. No ha trascendido si alegó algún motivo o detonante.

La concejala de Seguridad Ciudadana, Sandra Gómez, se desplazó hasta la calle José Benlliure tras tener noticias del crimen. Se entrevistó con los policías locales que intervinieron y lamentó la muerte de la mujer.

Juan y Paqui estaban ya jubilados. El hombre trabajó en una empresa, como indicó uno de sus familiares. Actualmente cuidaban el uno del otro y se volcaban con sus hijos y nietos, a los que tenían a pocos metros de casa. «Eran unas bellísimas personas. De lo mejorcito del barrio», elogió con pena Salvador Bertomeu, vecino del matrimonio. Según dijo, Juan era socio del Ateneo Marítimo, situado a pocas manzanas del domicilio de la pareja. «Jamás hubo peleas en su casa, que sepamos», apostilló.

La Generalitat condenó públicamente la muerte violenta de Paqui e hizo un llamamiento a la sociedad para que «denuncie y condene» estos actos. Desde la cuenta de Twitter de Les Corts fue convocada una concentración para las doce del mediodía de hoy frente al Palau de la Generalitat, como acto de repulsa.

Desde el Ayuntamiento de Valencia, la concejala Sandra Gómez lamentó la muerte de Paqui. «Esto nos dice que aún debemos hacer más, invertir más recursos y acabar con este terrorismo machista». En su opinión, «está todavía muy vivo y presente». La edil anunció que el consistorio «reforzará todos los recursos y medios» hasta lograr «una ciudad sin violencia de género».