Joan Gilabert 'Pare Jofré', el redentor de cautivos que cambió nuestra historia

Una de las esculturas que recuerdan a San Vicente Ferrer, en una plaza de Valencia./ J. Signes
Una de las esculturas que recuerdan a San Vicente Ferrer, en una plaza de Valencia. / J. Signes

Fue mentor del primer hospital psiquiátrico e impulsor de la devoción a la 'Geperudeta' | Amigo de Sant Vicent Ferrer, el mercedario importó técnicas islámicas de cuidados para los 'folls'

ÓSCAR CALVÉ VALENCIA.

A comienzos del siglo XV el brillo de nuestra ciudad apenas tenía parangón en el continente. A la hora de explicar este pasado glorioso de Valencia los historiadores proponen varias respuestas complementarias. Las crisis de otros grandes núcleos de la corona de Aragón y la consecuente capitalidad «de facto» de Valencia, la aparición del censal público con intereses menores que los vinculados a la usura de los préstamos tradicionales o el despunte incomparable de una incipiente y rica burguesía son algunos de los argumentos. Todos irrebatibles. Cabría añadir, entre otros aspectos, la coexistencia de grandes personajes cuyo legado urbanístico, histórico, social, cultural o incluso ético todavía perdura en la actualidad. Aquellos hombres especiales, en su mayoría portadores del hábito de sus correspondientes órdenes, no sólo impulsaron los planes de gobierno a diversa escala. También los crearon.

El franciscano Eiximenis surtió a los jurados de Valencia de un 'Regiment de la Cosa Pública' con el que tutelar la ciudad. El dominico Sant Vicent Ferrer, amén de la ciclópea tarea de transformar la cristiandad, modificó, y mucho, cuestiones del gobierno local valenciano. El cartujo Bonifacio Ferrer votaría, junto a su hermano, un nuevo rey para la corona. Quizá el menos famoso de esta particular liga de los hombres extraordinarios de principios del siglo XV sea el personaje de esta semana.

Perteneció a la Orden de la Merced y fue, sin experimentar visión alguna, todo un visionario. Un adelantado a su tiempo ¿Su carta de presentación? Fundar en Valencia el primer hospital psiquiátrico como tal de toda Europa. No fue el único mérito de Joan Gilabert, quien por cierto acompañó en más de una ocasión a Sant Vicent Ferrer durante sus campañas apostólicas.

El religioso intervino como redentor de cristianos presos en el norte de África

El dominico, según la leyenda, habría intuido la proximidad de la muerte del mercedario y le habría invitado a volver a su casa (el convento de Santa María de El Puig) para morir en paz. Su efusivo saludo de despedida lo recoge una tabla perteneciente al desmembrado retablo de San Vicente Ferrer (1470-1480) del taller de los Erri, conservada en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Mucho más próximo y actual -aunque efímero- es el tapiz floral de la 'Geperudeta' de este año donde se representa a los dos predicadores. No faltan motivos para la inclusión del mercedario. El 'Pare Jofré' fue el impulsor de la devoción a la Virgen de los Desamparados.

Recreación de la famosa escena del mercedario protegiendo a un enfermo mental, representada por el maestro pintor de la luz.
Recreación de la famosa escena del mercedario protegiendo a un enfermo mental, representada por el maestro pintor de la luz. / LP

Joan Gilabert nació en la actual calle Jofrens a mediados del siglo XIV, en la casa familiar ubicada en la céntrica vía junto a la parroquia de Santa Catalina y muy próxima a la de San Martín. Fuentes muy posteriores señalan que nació el 24 de junio de 1350, es decir, pocos meses después del nacimiento de Sant Vicent Ferrer, pero si me lo permiten, pongan ambos datos en duda. En realidad, no hay documento alguno que pruebe la fecha en la que nacieron ambos predicadores. De hecho, puestos a decir verdades, el grueso de los especialistas coincide en que el nombre completo de Joan era Joan Gilabert.

Error de un amanuense

El 'Jofré' fue un error cometido por parte de un amanuense del siglo XV encargado de escribir una de las fuentes más consultadas sobre Joan Gilabert, el famoso 'Llibre de les Constitucions del Hospital'. Les deshago el lío. Joan Gilabert -el históricamente rebautizado como 'Pare Jofré'- era hijo del abogado Francisco Gilabert y de la esposa de este, Violante. El matrimonio tuvo varios hijos. Uno de ellos, Jofré, obtuvo gran reputación ejerciendo el oficio de su padre, la abogacía. La fama de Jofré fue la que pudo confundir al escriba citado, quien por solo una vez y de manera casi definitiva, rebautizaba, post-mortem, a Joan Gilabert como Joan Gilabert Jofré, por confusión con el nombre de pila de su célebre hermano de sangre. Joan Gilabert optó por la carrera religiosa, quizá estimulado desde muy pronto tanto por su familia como por el confesor y futuro mentor de Joan, Fray Jaime de San Martí, prior del desaparecido convento de la Merced en la plaza homónima. La familiaridad de los Gilabert con este convento guiaría su futuro. Joan estudió derecho canónico en la Universidad de Lérida, donde tal vez coincidió con quien más tarde sería su amigo 'Mestre Vicent'.

Con los estudios avanzados, Joan decide tomar el hábito mercedario. Lo hará en el monasterio de Santa Maria del Puig, corría el año 1370. La orden de la Merced se dedicaba principalmente a la redención de cautivos en territorio infiel, además de a la predicación. En consecuencia, Joan participó en algunas campañas por la península ibérica como evangelizador. Más tarde intervino como redentor de cristianos cautivos en el Norte de África.

Este último dato es de gran relevancia: fue durante esas visitas cuando viviría de cerca el trato que los musulmanes otorgaban a los enfermos mentales, fuesen correligionarios o cristianos presos, estos últimos con motivos obvios para sufrir trastornos. Joan Gilabert se quedaría fascinado con la medicina activa para con el enfermo mental, una práctica inusual en el mundo en el que creció. Más tarde sugeriría ponerlas en práctica. Paralelamente, la importancia de Gilabert se plasmaba en sus sucesivos cargos.

Comendador y vicario perpetuo de la parroquia mercedaria de El Puig, alcanza en 1408 el priorato del convento valenciano de la Merced, el mismo al que acudía durante su infancia. En el desempeño de este cargo se produjo el conocido pasaje situado el 24 de febrero de 1409.

Entrada al desaparecido centro de atención enclavado en el barrio de Jesús, propiedad de la Diputación.
Entrada al desaparecido centro de atención enclavado en el barrio de Jesús, propiedad de la Diputación. / LP

Cuentan las crónicas que tras ver un ataque a un enfermo mental en el centro de Valencia, Joan Gilabert cambió el tema previsto de su predicación y pronunció este discurso: «En la present ciutat ha molta bona obra pia, e de gran caritat e sustentació. Empero n'hi una manca que es de gran necessitat, ço és un spital o casa, hon los pobres Innocents e furiosos follen acollits. Car moltes pobres innocents e furiosos van per aquesta ciutat, los quals passen grans desayres de fam, fret e injúries: per tal, com per sa innocencia i furor no saben guanyar ni emanar ço que han menester per sustentació de llur vida: e per ço dormen per els carrers e perexen de fam e fret; e moltes malvades persones, no havents Deu davant los hulls de sa consciència los fan moltes injuries e enugs, e sanyaladament lla on los troben adonnits los nafran e matan alguns, e a algunes fembres innocents sonten. E axímateix los pobres furiosos fan dan a moltes persones, anants per la ciutat. E aquestes coses son notòries a tota la ciutat. Perquè seria santa cosa e obra molt santa que en la ciutat de València fos feta una habitació o spital, en que semblants folls e innocents estiguessen de tal manera, que no anassen per la ciutat, ni poguessen fer dans nils ne fos fet».

Un grupo de mercaderes financió el proyecto que contaba con el beneplácito real y papal. El primer hospital psiquiátrico destinado a 'folls i orats' no era un simple centro de reclusión. Más bien era un centro de ocupación para evitar las peores jugadas que podían orquestar las mentes lesionadas de aquellos enfermos. A los pacientes se les suministraba hierbas de efecto sedante, además de orientación para desarrollar trabajos que se amoldaran a sus peculiares condiciones: cuidado de huertas, tareas manuales, etc.

Trabajo en la institución

En el presente algunos investigadores trabajan en demostrar mediante la documentación el rol desempeñado por Joan Gilabert en la institución que ideó. Sí que se acepta unánimemente que se debe al mercedario la enorme devoción que profesan los valencianos a la Virgen de los Desamparados, de la que quizá hoy mismo sean ustedes partícipes.

Los últimos años de su vida Joan Gilabert acompañaría a Ferrer en sus aventuras apostólicas hasta que el dominico le profetizó la cercanía del final. El deceso de Joan Gilabert se produjo el 18 de mayo de 1417, en el monasterio mercedario de El Puig. El mismo año que Bonifacio Ferrer y once meses antes que Sant Vicent Ferrer. Eiximenis había fallecido en 1409. La liga de los predicadores extraordinarios pasaba a la historia.

Otra cosa muy distinta son sus respectivas huellas. Las de Joan Gilabert merecían ser recordadas sea por una jornada especial, sea por la proximidad del aniversario de su fallecimiento, cuando vencerá la conmemoración del sexto centenario de su muerte.

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