El coreógrafo valenciano de Israel en Eurovisión: «España no está muy por la labor de hacer un espectáculo así»

David Bujalance, el coreógrafo valenciano./
David Bujalance, el coreógrafo valenciano.

«Una de las claves para conquistar el festival es buscar la originalidad, la diferencia, sin copiar el estilo que ha triunfado el año anterior», dice David Bujalance

María Gardó
MARÍA GARDÓValencia

David Bujalance, uno de los coreógrafos valencianos de Israel en Eurovisión 2018, ha vivido un año de contrastes. Mientras permanecía en tratamiento por un cáncer, recibió la llamada de los productores del tema 'Toy' de Netta, que le pedían ayuda para dar el toque final a la actuación: «Me costó animarme porque estoy delicado de salud pero no podía dejar escapar esta oportunidad, y menos mal que lo hice», comenta satisfecho tras el triunfo en el festival.

«Podría decir que el baile de la gallina es cosa mía, pero no, estaba ya en el videoclip desde el comienzo», apunta el valenciano que sí trabajó con las tres bailarinas que acompañaban a la intérprete durante la actuación. Al principio eran seis, pero se cambió, así Netta tomaba mayor protagonismo.

Israel recibió un total de 528 puntos, sacando casi 100 a la segunda propuesta, el 'Fuego' de Eleni Foureira con Chipre.

A sus 34 años, Bujalance ha trabajado con diferentes países en las distintas ediciones del festival: con Rusia en 2016, con Israel y Azerbaiyán en 2015, en la de Rumanía de 2013 y también en la de Suecia de 2009. Siempre ha bailado y ahora, además, es dueño de un hotel en Puig Campana, en Finestrat, donde vive junto a su marido.

A pesar de sus éxitos, la delegación española nunca le ha llamado: «Me dedico a los bailes más movidos». Y si España hubiera llevado 'Lo Malo', ¿cómo hubiera sido el baile? «Digamos que no están muy por la labor de hacer un espectáculo así. Y no es cuestión de tener un gran presupuesto, sino una buena idea que sea diferente y que los de arriba apuesten por ella», señala.

Si tuviera que dar un consejo de cara a la candidatura del año que viene sería «no copiar el estilo del tema que ha ganado el año anterior y optar por ser original, rompedor, además de tener más en cuenta el tipo de público que vota en Eurovisión», concluye.

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