Las Provincias

Lluvia y choques causan un colapso total en los accesos a Valencia

Decenas de coches y camiones avanzan con dificultad por la V-30, ayer por la mañana, en Valencia. :: irene marsilla
Decenas de coches y camiones avanzan con dificultad por la V-30, ayer por la mañana, en Valencia. :: irene marsilla
  • Otro accidente afecta al 'bypass' en una mañana con colas de hasta diez kilómetros y coches atascados en siete vías de la ciudad

Una tromba de agua a primera hora de la mañana y un nuevo accidente en el 'bypass' sumieron ayer en el caos todos los accesos y circunvalaciones de la ciudad de Valencia. Entre las ocho y las diez de la mañana, el colapso era prácticamente absoluto, con retenciones de hasta diez kilómetros en las carreteras más frecuentadas y siete de las grandes vías de la ciudad repletas de vehículos atascados.

Según fuentes del Centro de Gestión de Tráfico del Ayuntamiento de Valencia, «la mayor intensidad de precipitación coincidió con la hora punta de desplazamientos matutinos y eso repercutió en una inusual presencia de coches en circulación». A las 7.30 horas, comenzó a llover con fuerza en la ciudad y en su área metropolitana. Como algunos ejemplos, se acumularon 11 litros por metro cuadrado en Manises y 7,5 en Valencia, según fuentes de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

El aguacero trajo tráfico muy lento al que se sumaron varios accidentes por alcance, típicos de jornadas con mucha densidad de tráfico y firme mojado. El 'bypass' se colapsó por segundo día consecutivo, después de que el lunes una colisión entre dos camiones se saldara con dos heridos y colas kilométricas.

En esta ocasión, el percance se produjo sobre las 8 horas. Una colisión entre varios turismos en Ribarroja formó colas de cinco kilómetros en sentido hacia Barcelona. Este siniestro repercutió, según Tráfico, en los vehículos que trataban de incorporarse a la A-7 a través de la CV-36 procedentes de Torrent. Esta última conexión también soportó colas de cuatro kilómetros en su extremo opuesto: la entrada a la ciudad de Valencia por Vara de Quart y San Isidro.

Pese a las dificultades, el 'bypass' no fue la vía más colapsada. Sólo por efecto de la lluvia y el mayor tránsito de vehículos, una larga hilera de diez kilómetros con conductores atrapados hizo invisible el asfalto en la CV-35 (Pista de Ademuz). Las retenciones se extendieron entre Burjassot, Paterna y Valencia. La carretera autonómica también se convirtió en una trampa para los usuarios en sentido de salida, con colas de casi cuatro kilómetros a la altura de Burjassot, según la Jefatura Provincial de Tráfico.

La circulación estuvo en jaque de norte a sur. En la V-21, por ejemplo, había vehículos atrapados a lo largo de seis kilómetros. En el acceso opuesto, el de la V-31 (Pista de Silla), la situación era calcada: un desafío a la paciencia de conductores que circulaban a ritmo de tortuga en un espacio de siete kilómetros.

Las consecuencias también llegaron a la A-3, donde Tráfico contabilizó colas de hasta dos kilómetros para entrar a Valencia. En la cercana carretera N-220 se formaron colas de dos kilómetros en sentido hacia la V-30, que tampoco se libró del caos. La circunvalación se llenó de coches y camiones en ambos márgenes del nuevo cauce del Turia. En total, siete kilómetros de colapso que afectaron a los términos de Quart de Poblet y Xirivella.

Semejante tapón en todas las arterias que conectan Valencia con su área metropolitana acabó repercutiendo en la capital. En los momentos críticos, la ciudad sufrió tráfico muy denso en Cortes Valencianas, Pío XII y la gran vía Fernando El Católico. El tráfico se resintió igualmente en la avenida Ausiàs March y sus accesos, el Bulevar Sur, la Ronda Norte y Nou d'Octubre.

Beatriz trabaja desde su casa, justo en esta última calle. «Al ir a la guardería a Paterna para llevar a mi hija ya había más tráfico de lo normal. Pero al regresar, era el caos absoluto». Su paciencia se agotaba por momentos al quedar atrapada en un «sinfín de coches». «He tardado el triple de lo normal para empezar a trabajar. El puente de Nou d'Octubre era una trampa. Los semáforos en verde se sucedían uno tras otro y allí nadie avanzaba», lamentó la mujer.