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El puzle incompleto de Marcelino en el Valencia CF

Un central y un mediocentro ofensivo, las dos posiciones que faltan por cubrir en el Valencia | Rafinha continúa como la apuesta para el comodín de la línea media y para la defensa se busca un jugador con oficio que asuma un rol secundario

PEDRO CAMPOS

Marcelino es tan exigente como disciplinado. Soñaría con la plantilla completa para que la pretemporada fuera plena, pero es comprensivo con Alemany en los tiempos para fichar futbolistas. Queda todavía mes y medio para que se cierre el mercado de verano y las negociaciones se multiplican. El Valencia tiene adelantado su equipo pero hay dos posiciones que aún no han encontrado ocupante. Un central y un centrocampista organizador serán las adquisiciones que realizará el club blanquinegro. Falta saber cuándo y a quién. Hasta ahora han aterrizado en Mestalla Cillessen, Salva Ruiz, Jason, Cheryshev, Manu Vallejo y Maxi Gómez. La otra llegada fue Jorge Saenz, pero el central ya se ha marchado cedido al Celta.

El mediocentro polivalente es el enclave perfecto para Rafinha Alcántara. Es el jugador deseado por Marcelino. Lo conoce de sobra y sabe hasta donde puede llegar en el Valencia. El técnico asturiano no da puntada sin hilo y antes de dar el visto bueno a un jugador, escruta todo, lo futbolístico y lo personal. Y el hijo de Mazinho le encaja. La única duda radica en su estado físico. Ha tenido tres lesiones graves en los últimos tres años. La última, de rodilla, le ha tenido seis meses fuera de los terrenos de juego. Recibió el alta hace dos semanas y ya se está entrenando con el Barcelona a la espera de saber cuál es su futuro. Pero tiene 26 años y mucho hambre. Pese a los reveses por las lesiones, tiene una fortaleza mental a destacar. Necesita un entrenador que le dé confianza y le guíe por el camino correcto. Le ocurrió con Luis Enrique -se lo llevó al Celta, donde fue un puntal destacado, y le dio bastantes oportunidades en el Barcelona- y con Spalletti en el Inter de Milán, con una segunda vuelta de temporada repleta de minutos y buen juego.

El problema, como casi siempre, es el maldito parné. El Barça necesita rellenar su caja de caudales y solicita 15 millones por el futbolista. El Valencia pretende rebajar esa cifra y se mantiene en parada técnica presionando al club culé con el tiempo. Necesitan quitarse carga y conforme pasen los días, el precio puede ir bajando para conseguirlo. Mateo Alemany es zorro viejo y sabe esperar. Marcelino es más impaciente. Pero mantiene la ilusión con el jugador porque le cubriría una posición necesaria, como es la de Parejo, única sin doblar la temporada pasada, y, además, posee la polivalencia necesaria para poder formar en alguna de las dos bandas, aunque en estas posiciones el Valencia va más que sobrado.

El brasileño es del agrado de Marcelino aunque la duda estriba en sus graves lesiones

La secretaría técnica que lidera Pablo Longoria tiene más nombres señalados en mayúsculas por si falla la opción de Rafinha, íntimo de Rodrigo -se llaman «primos» entre ellos-, pero entrarán en escena si el Barça no rebaja sus pretensiones o si algún otro club decide llevarse al brasileño. Porque Marcelino sigue sin plantearse situar ahí a Carlos Soler. Pese a la superpoblación en la banda derecha con el canterano más Ferran Torres y Jason Remeseiro, el técnico prefiere al campeón sub-21 junto a la línea de banda. El exlevantinista podría salir cedido y los extremos, por tanto, serían los mismos de la temporada pasada.

Y la otra carencia del equipo en estos momentos es el central. Con Jorge Saenz ya entrenándose con el Celta, Marcelino cuenta con Gabriel Paulista, Garay y Diakhaby. Enorme potencial pero para una campaña tan larga, con Liga, Champions y Copa del Rey, es necesaria la ayuda de otro futbolista. El prototipo es Facundo Roncaglia. Veterano pero sin la pretensión de ser titular siempre. Un defensa que asuma un rol secundario. El cuarto en la lista de preferencias del entrenador. Desde el entorno de Nicolás Otamendi se ha deslizado el interés del argentino por regresar a Mestalla. Posee un potencial enorme y reforzaría la línea, pero ya serían tres futbolistas titularísimos para sólo dos puestos. Con Paulista, Otamendi y Garay muchos partidos en el banquillo podrían llegar problemas. Marcelino prefiere evitarlos. A esto hay que sumarle que la ficha del actual central del Manchester City es altísima. Por eso, la preferencia es otro prototipo de futbolista, aunque si Otamendi se pone a tiro y la disponibilidad económica se acerca, tampoco se descarta.

El Barça ha tasado a Rafinha en 15 millones, cifra que el Valencia pretende que rebaje

El central y el mediocentro ofensivo son las posiciones más necesitadas. Pero todo puede cambiar si hay salidas imprevistas. En la línea defensiva, con Lato en el PSV, Salva Ruiz se ha convertido en el escudero de Gayà. Marcelino quiere ver sus prestaciones durante la pretemporada. En función de las conclusiones que obtenga decidirá si continúa en el equipo o si se marcha cedido. El Mallorca, club del que procede, ha manifestado su deseo de volver a contar con el canterano.

En el centro del campo hay que tomar una decisión con Racic. El club sopesaba una venta si llegaba una oferta interesante. Tiene mercado tras una buena época en el Tenerife. A la banda derecha se ha sumado Jason y en la izquierda sigue Kang In y ha vuelto Fran Villalba. Demasiados futbolistas cuando Marcelino, además, pretende una plantilla corta. El surcoreano es la joya de la corona. Muchísimos clubes de Primera y Segunda han pretenden contar con él. El Valencia desea que salga cedido y tenga minutos. La agencia de representación del jugador está analizando todos los ofrecimientos para elegir la más conveniente. El primer factor es que sea importante en ese equipo. Necesita explotar. Calidad le sobra. Fran Villalba es otro jugador talentoso y querrá en la pretemporada pedirle con su juego un puesto al técnico.

Mientras en los extremos, lo que podría haber son salidas, en la delantera es más factible que Maxi Gómez no sea la única incorporación. El Valencia quiere desprenderse sí o sí de Sobrino, tiene la duda con Manu Vallejo y falta la traca final con Rodrigo. Al internacional lo quiere media Europa, pero el jugador ya le dijo al Nápoles que su intención es seguir en España. Por tanto, las opciones que le quedan son Barça, Real Madrid y Atlético, y en ninguna de ellas parece tener cabida. Por tanto, blanco y en botella... Parecía que la necesidad económica del Valencia obligaba a la venta del jugador. Ahora la cosa ha cambiado. El delantero quiere seguir y Marcelino se daría un homenaje si finalmente siguiera contando con él. Una delantera Rodrigo-Maxi Gómez es propia de Liga de Campeones. Pero si llega una oferta mareante, y el jugador la ve con buenos ojos, la intención es facilitar su venta. Por tanto, habría que acudir rápidamente al mercado. Maxi y Gameiro son fijos, Sobrino saldrá, falta saber si continúa Rodrigo y si Vallejo ofrece el nivel necesario para la exigencia brutal que tiene un Valencia que vuelve a aspirar a todo.