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«Me puse este escudo con trece años y nunca me lo volví a quitar»

El delegado del primer equipo del Valencia posa en la ciudad deportiva. /Damián Torres
El delegado del primer equipo del Valencia posa en la ciudad deportiva. / Damián Torres

Paco Camarasa nació en Rafelbunyol, habla valenciano, siente los colores y toda la vida se la ha pasado en un club del que fue capitán y al que sirve ahora como delegado | Exfutbolista del Valencia (1987-2000)

LOURDES MARTÍVALENCIA.

Para definir a Paco Camarasa sólo es necesaria una palabra: valencianismo. Y todos los sinónimos de compromiso. Defendió el número 4 que antes había lucido uno de sus ídolos, Ricardo Arias. Al filo de su adiós al fútbol en activo logró la Copa del Rey. Un trofeo que fue el inicio del mejor Valencia de los últimos tiempos.

-Su padre fue capitán del primer ascenso del Levante y usted también llevó el brazalete en el Valencia. Para ello hay que tener un carisma especial, ¿eso se hereda?

-Supongo, yo a mi padre le debo mucho. Fue una persona que me aportó tanto personalmente como a nivel profesional. La implicación, el sentimiento, la dedicación...

-Cuando llegó al Valencia tomó el relevo de un mito como Arias, creo que él, en su despedida, incluso le dio su camiseta.

-Para mí él es mi padre futbolístico. Es una persona de la que aprendí mucho. Heredé su número cuatro, para mí fue un honor. En su partido de despedida le sustituí y cuál fue mi sorpresa cuando me regaló la camiseta. Fue un gran detalle por su parte. Curiosamente tengo la de él y la de mi padre, quien también me ofreció la suya cuando se retiró. Son mis dos grandes tesoros.

-¿Es de esas personas que acumula objetos?

-No, qué va, soy un desastre. Todo lo que tengo es gracias a la gente de mi alrededor que ha ido coleccionando cosas. Un familiar me regaló un libro con recortes míos, pero es lo único que tengo.

«Mijatovic nos dijo que se iba a quedar. Por eso no entendimos luego su marcha»

-Su familia tenía un bar en Rafelbunyol y me han contado que allí iban muchos jugadores, ¿qué recuerda de aquella época?

-Muchos compañeros venían allí, no sólo los valencianos. Con Leonardo o el Piojo tenía una gran relación. En mi familia siempre los han tratado como a cualquier invitado más porque ha habido futbolistas toda la vida. Incluso cuando había mucha faena alguno se animaba a servir copas.

-Ah, ¿sí? ¿Y a quién cree que se le hubiese dado bien servir copas de no ser futbolista?

-Bueno... digamos que hacían más el trabajo de relaciones públicas que camareros porque lo que más hacían era hablar con la gente, bromear....

-De chistes y bromas sabe usted mucho, junto a Giner formaban una dupla bastante divertida, cuénteme alguna anécdota.

-Bromas sí, pero chistes no. En eso somos fatales, un desastre, vamos. Los destrozo. Pero bromas sí que hemos hecho muchas. No se nos ocurría hacer cosas como ahora de rapar el pelo a compañeros, imagínese con lo largo que lo llevábamos en aquella época la mayoría cortárselo a alguien. Recuerdo una vez que le dimos un susto a Mijatovic que casi lo matamos. Quique dormía con él pero se escondió Fernando (Giner) en el armario de su habitación. El pobre estuvo casi una hora ahí encerrado porque no abría el armario así que le dijeron cualquier excusa para que lo hiciese. Tenía una máscara puesta y estaba sudando. Cuando Pedja abrió le dio un susto que tuvimos que llamar a un fisio para que le atendiera porque creíamos que se nos iba.

El futbolista

A José Francisco Camarasa Castellar todo el mundo le llama Paco Camarasa. Fue capitán del Valencia. Logró una Copa del Rey, una Intertoto y una Supercopa. Desde enero de 2017 es el delegado del primer equipo.
Nacimiento
Rafelbunyol (Valencia), 27 de septiembre de 1967 (51 años).
Debut con el Valencia
Contra la Real Sociedad el 28 de febrero de 1988.
Partidos con el Valencia
413.
Posición
Defensa central y líbero.
Retirada deportiva
Contra el Mallorca 20 de junio de 1999.
Periodo
1987-2000
Títulos con el Valencia
Una Copa del Rey, una Intertoto y una Supercopa.
Internacional
En 14 ocasiones. Debutó el 8 de septiembre de 1993 frente a Chile. Disputó el Mundial de Estados Unidos.
Total de partidos
413

-Por Mijatovic le quería preguntar precisamente. ¿Entendió su marcha? ¿Cómo lo llevó el vestuario?

-Cuando se fue la gente me paraba por el pueblo y me preguntaba y siempre le decía lo mismo, que no lo sabía. Nadie en el vestuario lo supo. Creíamos que se iba a quedar. Pero bueno, al final... él no es valenciano. No sé cómo explicarlo, no quiero que nadie lo tome mal pero se siente diferente el escudo.

«A veces salgo de casa y me desvío sin pensar a la ciudad deportiva de Paterna»

-Hablemos de entrenadores. Defíname con una palabra a Di Stéfano, luego Espárrago, Hiddink, Luis Aragonés y Ranieri. Luego hablamos de Cúper.

-El primero... valencianista, él sí que se sentía muy valencianista. Víctor, trabajador; el tercero, elegancia. Aragonés, qué decirte, un sabio. Ranieri, el general. Le llamaban así y así era.

-¿Qué pasó con Cúper?

-Pues que dije algo que no le gustó y decidió apartarme. El Piojo también lo había dicho en público pero a mí me castigó más. Yo quería jugar en el Valencia, incluso me ofrecí para jugar en el Mestalla. Sabía que podía aportar cosas.

-Bajar al filial con 30 años pasados después de jugar en el primer equipo, ¿no se planteó marcharse?

-Me puse por primera vez este escudo con trece años y todavía no me lo he quitado. A veces salgo a la autovía desde mi casa y sin querer me desvío hacia la ciudad deportiva. No entiendo mi vida sin el Valencia.

-¿En algún momento le quiso algún club?

-Sé del Barça y algún otro pero nunca me planteé irme.

-Sus palabras que no gustaron a Cúper coincidieron en el tiempo con su rotura del tendón de Aquiles como le sucedió a Coquelin. Supongo que habrá vivido el caso del francés de manera especial y también habrá comparado un poco cómo ha evolucionado la medicina, los tratamientos...

-Cuando lo vi, me vinieron muchos recuerdos a la cabeza. Le di consejos... ¡Claro que ha cambiado mucho todo! Visité varios doctores, pero en mi caso no funcionó. Me había operado otras veces y siempre me habían dicho cómo iba a ser el proceso de recuperación, siempre funcionó pero esa vez no. Cuando tenía 17 años me rompí la tibia al pisar un balón y me dijeron no sólo que no iba a volver a jugar, sino que no podría volver a caminar. Se me cayó el mundo, pero pedí otra opinión y me salió bien. Esas cosas pasan.

«A los diecisiete años me partí la tibia y me dijeron que no iba a volver a andar»

-Quizás lo único bueno que recuerde de la época de Ranieri son los títulos, ¿no? ¿Cómo vivió aquella Copa?

-No participé ya mucho pero fue increíble. Disfrutamos mucho toda la competición. Los partidos contra el Barça, el Real Madrid, los goles de Mendieta, fue todo espectacular. En Sevilla fue el éxtasis, hicimos un partidazo y la celebración en Valencia... tengo tantas imágenes en la memoria.

-Levantar un trofeo como la Copa del Rey en su último año después de haberse pasado toda la vida en el Valencia debió ser increíble.

-Sí, además se empezó a decir que si Mendieta y Claudio me habían cedido un lugar en ese momento, pero el capitán era yo y me correspondía, no me importa pero es verdad que a veces las cosas se recuerdan diferente a cómo sucedieron. Levantar la Copa con el Valencia es lo mejor que me ha podido pasar.

-Me ha hablado de Mestalla, ahora lo vive también desde el césped pero desde otro punto de vista.

-Sí, pero lo sufro y lo vivo igual. En los partidos que la gente se vuelca se pone la piel de gallina y en las malas también me acuerdo de cómo se sufría. Mestalla siempre emociona. Esperemos que este año haya más días emocionantes que otros.

-Estaba pensando que con lo bromista que es y que no se ha callado nunca cómo sería si estuviese en activo y tuviese redes sociales.

-Pues (ríe) la liaría seguro porque en el campo tenía carácter y seguro que nos haríamos muchas bromas con Giner, por ejemplo, y se malinterpretaría. Estaríamos siempre dando explicaciones. Dentro del campo también, ahora hay tantas cámaras.

-El Valencia es todavía el club de su vida pero también vistió la camiseta de la selección, ¿qué significó para usted?

-Es algo muy grande. Me pasa lo mismo que con el Valencia, que ahora miro a lo mejor a los jugadores y pienso que yo fui uno de esos once hombres que están ahí representando a un país. Es el sueño de miles de niños y tú tienes la oportunidad de hacerlo. Es algo increíble y me siento afortunado por haberlo conseguido.

-Le faltó Giner en ese Mundial de Estados Unidos.

-Él había jugado muchos partidos antes y en los últimos de la fase para la clasificación para el Mundial de Estados Unidos no estuvo. Para mí fue una desilusión.

 

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