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Saura: «Nunca podré renegar del fútbol; jugué con el Valencia y eso es muy grande»

Enrique Saura. /
Enrique Saura.

El centrocampista Enrique Saura asegura que no tiene ningún problema con el club pese al tiempo transcurrido desde el último contacto: «Si me llaman mañana para ir, yo encantado»

TONI CALEROVALENCIA.

Enrique Saura Gil empezó tarde (15 años) en el fútbol. Despuntó en el Castellón previa llegada al club de Mestalla, que le fichó tras un amistoso en Castalia en el que consiguió un gol. Saura conquistó Copa del Rey, Recopa y Supercopa de Europa vistiendo la camiseta del Valencia antes de regresar a Castellón. Acabaría jugando a los 39 años en Tercera, con el Onda.

-Usted decidió tomar mucha distancia con el fútbol tras retirarse. ¿Lo aborreció?

-No. Lo que puedo decir es que cuando dejé de jugar, el fútbol para mí se terminó en el sentido de que no voy a un campo de fútbol. Si me llaman de un sitio, lo primero que hago es coger el teléfono. Y luego, si puedo ir, no hay problema. No estoy más en el Valencia porque ni soy entrenador, ni voy por allí. Estoy a 70 kilómetros y como no voy a un campo, es difícil que me vean por allí.

-Darío Felman dijo en una entrevista reciente para este periódico que el Valencia llevaba demasiado tiempo sin acordarse de usted, entre otros. ¿Lo comparte?

-No es una cosa mía, estoy abierto a lo que el Valencia me pida, siempre y cuando mi trabajo me lo permita. No tengo ningún problema.

-La relación no es mala, entiendo.

-Qué va. En el club no quedará nadie de mi época, pero yo con el Valencia hasta que terminé de jugar con los veteranos, me llamaban, jugaba y estaba por allí. Dejé de jugar en los veteranos a los 41 años y dije 'aquí se ha terminado'.

«Levantar la Recopa en Bruselas fue algo increíble, con tantos valencianos en la grada»

-¿Se hartó de jugar?

-Si volviera a nacer, querría ser otra vez jugador de fútbol. Tuve muchísima suerte. Empecé a jugar a los 15, a los 18 debuté en Segunda con el Castellón y a los 20 con el Valencia en Primera. Imagínese qué suerte. Nunca podré renegar del fútbol, ha sido mi media vida y no me arrepiento de haber sido jugador de Valencia, Castellón y Onda hasta acabar con 39 años en Tercera División.

-¿El fútbol de ahora, le gusta?

-Es muchísimo más profesional y hay más intereses. Puedes ser un gran jugador, indiscutible en tu equipo y si alguien paga la cláusula, te vas. Es un negocio, aunque sigue siendo puro en el césped, porque son once contra once y el árbitro. Eso nadie lo puede cambiar.

Enrique Saura

Nacimiento
Onda, 2 de agosto de 1954 (64 años).
País
España
Posición
Centrocampista.
Partidos con el Valencia CF
475
Goles con el Valencia CF
75
Dorsal
6, 8 y 7
Apodo
Saureta.
Debut en Liga con el Valencia
Contra el Zaragoza el 9 de noviembre de 1975.
Último partido con el Valencia
Contra Peñarol de Montevideo (1985).
Títulos
Copa del Rey, Recopa y Supercopa de Europa.
Internacional
Absoluto en 23 ocasiones. Jugó el Mundial de España 1982.
Otros equipos en los que jugó
Castellón y Onda.

-¿Pudo irse del Valencia?

-Hubo una vez que algo se dijo de irme al Real Madrid, pero antes no era como ahora. En ese momento no existían las cláusulas. No moví nada. A los 15 años empiezo y a los 20 estoy en Valencia, aquello era grandísimo. Cuando me hice profesional en Valencia, el presidente Ramos Costa, pese a que firmé tres años, todos los veranos me decía: 'Saureta, anem a renovar' y no había ningún problema.

«El año que nos escapamos del descenso nos llamaron peseteros y sinvergüenzas»

-Los sueldos eran buenos

-Si estabas en Primera cobrabas un buen dinero. Ahora, en Segunda cobraba cuatro perras en el Castellón. Mi primer sueldo en el Valencia no llegó al millón de pesetas.

-Y luego otro 'premio', la llamada de la selección absoluta.

-Creo que me tocaron con una varita mágica en esto del fútbol. Lo máximo que desea un jugador es representar a su país. Yo tuve la fortuna de jugar un Mundial en mi estadio, en mi Valencia. Digo lo de la varita mágica porque empecé muy tarde y haciendo la mili me dicen que tengo que ir a los Juegos en Montreal. Luego a la Eurocopa. Y después, el Mundial de España.

«La salud del club es buena. Después de dos años complicados, las cosas se han hecho bien»

-A España le salió todo mal en el Mundial del 82.

-Bueno...

-¡Si había un equipazo!

-Yo creo que no. Puede ser que pareciera eso, pero había selecciones mejores. Al anfitrión le obligan, sobre el papel, a llegar a semifinales y cosas de estas. La cagamos en la primera fase, porque tendríamos que haber ganado los tres. Fuimos a Madrid y si no pudimos con estas selecciones, cómo íbamos a ganar a Alemania o Inglaterra.

-La naturalidad en el día a día de los jugadores, ¿se ha perdido?

-No tenía nada que ver con lo de ahora. En Valencia vivía en Cardenal Benlloch y desde ahí iba andando al estadio y nunca tuve ningún problema. Ahora es impensable.

-¿Cómo era Saura de capitán?

-Cuando fiché por el Valencia, lo hice como un chaval joven y asustado. Luego coges experiencia y te vas soltando... Desde entonces hasta ahora, sigo siendo la misma persona. Era de la risa, si podía ayudaba... Era el amigo, porque mi carácter siempre ha sido de esa manera.

-Los vestuarios ahora no son tan familiares como antes.

-En esa época, de 22 jugadores 10-12 eran valencianos. Era más sencillo convivir y encima tuve la suerte de compartir vestuario con Rep, Felman, Kempes, Diarte... Venían de fuera pero se amoldaban a lo que había. Di Stéfano me dijo una vez, por cierto era un excelente entrenador, un entrenador increíble... Luego tuve entrenadores de pizarra y Di Stéfano para nada. Él había sido jugador y se notaba. Viene un día y me dice: 'Saura, Saura, ven. Tienes que armar un clan'. Le digo, '¿un clan?' Y contesta: 'un clan de valencianos'. Yo pensaba 'si usted es argentino' (ríe). Él me decía: 'si salen por la noche, viene usted y me lo dice'. Le dije que yo no me chivaba.

-¿Qué significó levantar la Recopa y la Supercopa de Europa?

-Muchísimo... En Bruselas había muchísimos valencianos. A mi padre le dije que viniera a Bruselas y me dijo que él no iba hasta tan lejos. Dos horas antes del partido, oigo silbar y gritan «Saura». Dije: 'esa voz la conozco'. Había ido en autobús desde Valencia para darme la sorpresa. Coger la copa fue algo increíble, una experiencia tremenda. Ves a otros jugadores hacerlo y piensas: joder, qué envidia. Y luego te toca a ti. No es sólo eso. El camino de Madrid en autobús, la gente que había, y llegar a Valencia, fue lo máximo.

-Fueron una generación muy importante en la historia del club.

-Teníamos dos extranjeros que siempre eran maravillosos. Kempes, Rep, Arnessen, Diarte, Felman, Morena, Bonhof... Pilares del equipo. Pasieguito era un fenómeno.

-Kempes era la joya de la corona.

-¡Uff! Le decía: 'ni se te ocurra bajar a defender, pero si te llega, que vaya dentro'. Era tremendo.

-Fueron diez años en el club con muchos momentos buenos pero, ¿qué me dice de los malos?

-Sufrí en algún momento, sí. Son ciclos, lo vemos ahora desde que llegó Lim. El año que nos escapamos del descenso el último partido de Liga contra el Madrid... Nunca he tenido problemas con la afición, le agradeceré toda mi vida lo que me ha animado y, lo que me ha ayudado, pero ese año, lo prometo, vivía en casa con mi mujer y mis dos hijos y por las mañanas descolgaba el teléfono. Cuando llegaba del entreno, llamaba a casa. '¿Hay algún problema?' 'No'. Y volvía a desconectarlo. Las primeras veces lo cogías y gritaban: 'sinvergüenzas, peseteros'.

-Pero el club estaba mal, poco tiempo después se bajó a Segunda...

-Pero los jugadores son los que representan al club. Yo soy del Valencia, pero ahora ya no puedo hacer nada por el Valencia. Puedo hablar bien, ayudar, pero quien tiene que sacar adelante el club en lo económico es el señor que manda y en lo deportivo, los jugadores. Son los que deben sacar las castañas del fuego.

-¿Qué pasó en esos años?

-Se había ido Mario, el equipo no tenía dinero y los que llegaron, con todos los respetos, no tenían el nivel de los que se marchaban. Padecimos muchísimo.

-Jugó contra el Valencia en Segunda, en Castalia. ¿Qué sintió?

-A veces todos queremos tener razón. Yo lo único que puedo achacar al Valencia es que mi marcha pienso que no fue la más adecuada por la manera en la que me lo dijeron. Me marché dolido. Me dijeron que era mayor, cuando compañeros míos renovaron con mi edad. Si me hubieran dicho: 'lo sentimos Enrique pero queremos renovar el equipo y tú ya tienes una edad que no entras en nuestros planes' y no pasa nada. Dos años después jugamos contra el Valencia y le ganamos, pero subió de calle. No necesitó los puntos. Cuando fuimos a Mestalla, me aplaudieron muchísimo.

-Volvió a sentir el calor del valencianismo.

-Durante el año voy cuatro o cinco veces a Valencia y por la calle hay gente que me reconoce y me dice: 'Saureta, ¿cómo estás?' La gente de cincuenta para arriba, claro. Estar en el candelero nunca me ha ido mucho. Y siempre he dicho lo mismo: si Mahoma no va a la montaña... Puedo ir a Valencia, pero si yo voy a Valencia, por mi manera de ser, me compraré una entrada de grada normal. Tampoco me han dicho que vaya dónde está el presidente. Una vez me lo dijeron y fui.

-¿Irá más a partir de ahora?

-El que yo vaya a Valencia, hoy en día, qué quiere que le diga... Después de quince años o veinte no me han llamado. Que si me llaman mañana, yo encantado.

-¿El Valencia llega con buena salud al centenario?

-Sí, eso parece. Después de dos años complicados, las cosas se han hecho muy bien.

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