El niño valenciano que maravilla a Microsoft

Aitor, el peqeuño programador, en el salón de su casa trabajando con su ordenador./
Aitor, el peqeuño programador, en el salón de su casa trabajando con su ordenador.

Empezó en el mundo de la programación con tres años y ahora, con seis, tiene un blog y publica videotutoriales sobre la materia en internet

JOAN MOLANOVALENCIA

"Para mí es un placer que me entrevistéis. Pasad". Así nos recibe Aitor Guzmán (Vila-real, 2008) en su casa de La Vall dUixò. Lleva el flequillo de punta hacia un lado, engominado, gafas de pasta y luce un reloj azul fuera de lo común cuya historia nos contará más adelante junto a la de un ordenador portátil del mismo color. Es un niño avanzado a su edad, lo demuestra al hablar de su pasión, la informática.

"Empecé con los ordenadores cuando tenía tres años, creo que fue porque me gustaba bastante", cuenta sentado en el sofá. "Es fácil desarrollar aplicaciones. La primera que creé se llama El pequeño informático, luego hice Mi pueblo, La Vall dUixò y otras más que no puedo publicar en la tienda de Windows por los derechos de autor", comenta. Sus padres, Alejandro y Begoña, le observan y escuchan con atención desde la lejanía. A ellos ya no les sorprende la manera de ser del pequeño, sus gestos y los tecnicismos que emplea para explicar el contenido de la aplicación que ha creado para LAS PROVINCIAS. Sin embargo, el que habla con él por primera vez no sale de su asombro.

Aitor descubrió el mundo de los ordenadores gracias a su padre. "Tendría unos tres años cuando vio cómo instalaba un sistema operativo en mi computador. Al finalizar el proceso, él quiso hacerlo de nuevo, pero claro, no le dejé. Era muy pequeño", relata Alejandro. "Al rato, lejos de olvidar el asunto, realizó averiguaciones en internet sobre el tema y ahí empezó todo". Aunque antes, confiesa el padre, "ya tenía buen nivel de usuario, buscaba vídeos de Pocoyó en la red y creaba carpetas". "La primera frase completa que dijo Aitor cuando era más pequeño fue La base de datos de Windows ha sido actualizada", afirma su madre entre risas. Es verídico. "Cuando íbamos al supermercado le preguntaba a las cajeras qué sistema operativo utilizaban", añade.

El mayor de los Guzmán es el guía de Aitor en su aventura: "Me obliga a estudiar porque tiene más preguntas, quiere avanzar más, y para mí cada vez es más difícil seguir su ritmo". Los dos, con el apoyo incondicional de Begoña, disfrutan de la afición de su hijo. Se ha convertido en la mejor manera de trabajar su síndrome de Asperger.

Aitor pasa desapercibido en el colegio con sus notas, eso sí, si el premio por hacer bien los deberes o estudiar para un examen es pasar un rato desarrollando una nueva aplicación o viendo tutoriales, borda el sobresaliente. El menudo vallero es un diamante en bruto, un hecho que no ha pasado desapercibido para algunas empresas como la compañía de ciberseguridad S2 Grupo y la todopoderosa Microsoft. Él lo tiene claro: "De mayor quiero ser inventor o programador".

El regalo de Bill Gates

Alejandro y Begoña impulsaron una campaña en la red para tratar de acercar a su hijo aún más al mundo de la tecnología. Gracias a un mensaje que postearon en la página de Windows en Facebook, recibieron una invitación de Microsoft para pasar un día en las oficinas de la multinacional en Madrid. Sin pensarlo dos veces, acudieron para que Aitor conociese un mundo con el que soñaba a diario. Así lo cuenta la empresa en su web, que le ha catalogado como el desarrollador de aplicaciones más joven de España.

Una vez allí todos le conocían, le saludaban por su nombre y se sentaban a su alrededor para ver cómo se manejaba con los códigos. "Fue espectacular. Hicimos un taller práctico de Kodu (una aplicación para crear videojuegos), visitamos todas las instalaciones y comimos allí, donde lo hacen los programadores mayores", recuerda Aitor. "Me regalaron este reloj azul que llevo, es táctil (lo toca y enseña cómo funciona). ¡Y también un ordenador firmado por Bill Gates!", relata.

Ahora está aprendiendo a "crear videojuegos en 3D", aunque también saca tiempo para sus muñecos y ver partidos de tenis en la tele.

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